Carlos Fuentes

18 de Noviembre de 2008

Recién ayer comencé a leer la más reciente novela de Carlos Fuentes, La voluntad y la fortuna. Apenas voy en las primeras sesenta páginas y ya estoy encantada. Me intrigó el inicio de la novela con esa cabeza de ojos ciegos mirando a la nada, inanimada, separada violentamente de un machetazo de su torso, de sus miembros, de su cuerpo, tirada en una playa del Pacífico mexicano, bañada por las olas, que nos relata su vida, que nos habla acerca de sus amistades y de su entorno social, que nos cuenta su historia.

Y la verdad es que al cerrar ayer por la noche la edición pensé que este país está lleno de cabezas así: tiradas en calles, frente a edificios públicos, en playas y lotes baldíos, en el campo y en la ciudad, o entregadas por paquetería, metidas en hieleras, acompañadas de siniestros mensajes con faltas de ortografía, contándonos en un grito silencioso su historia y la nuestra. Donde los demás han visto sólo muerte y nota roja, Carlos Fuentes encuentra un relato íntimamente ligado a la historia de este México violento de principios del siglo veintiuno.

No soy experta en la obra de Fuentes –no la he leído en su totalidad—pero festejo con todo México sus ochenta años de vida, celebro las cinco décadas de La región más transparente y me alegro de que el país tenga a un escritor de su talla. Creo que este es un buen momento para que en las escuelas y en las universidades se lea y discuta ampliamente su obra, y para que el público en general se acerque a sus libros y descubra las entrañas de nuestro México. Leer a Fuentes es como tener una radiografía del país. Pocos escritores mexicanos aún vivos han logrado, como Fuentes, analizar, entender, capturar el ser mexicano, su historia, su devenir, su tragedia.

Aún recuerdo como si fuera ayer el momento en que descubrí a Fuentes. Fue en un curso de licenciatura (en las prepas católicas era raro leer incluso obras tan cortas como Aura). A partir de ese momento quedé encantada con su prosa. Reconozco que nunca me gustó mucho La silla del águila, pero me maravillé con La muerte de Artemio Cruz, La frontera de cristal, Las buenas conciencias, Aura, Gringo viejo, El naranjo. Me gustó tanto Los años con Laura Díaz que la leí dos veces seguidas hace algunas navidades. Me faltan por leer muchos de sus libros (espero ponerme al corriente en los próximos meses) pero, de todo lo que he leído de Fuentes, lo que más me ha gustado es La región más transparente. Es un retrato realista del México de los años cincuenta, una impresionante radiografía de la sociedad mexicana del siglo veinte. Cuántas voces tan distintas, y qué lucidez para describir y hacer hablar a personajes tan diversos como una prostituta de la Merced, un político corrupto, una señora de la alta sociedad, un intelectual, un junior de la ciudad de México, y para dibujar con precisión los distintos ámbitos sociales de la época.

Una de las cosas que más me llamó la atención de La región más transparente fue descubrir que Fuentes la escribió cuando era muy joven, tenía como 27 años, algo así. Y entonces se me vinieron a la cabeza otras obras que publicaron algunos escritores consagrados cuando eran muy jóvenes: Conversación en la catedral, que publicó Mario Vargas Llosa cuando tenía como 33 años;  Los desnudos y los muertos, publicada por Norman Mailer cuando tenía 25 años, y Los Buddenbrook, de Thomas Mann, publicada en 1901, cuando tenía algo así como 26 años. Estos libros los colocaron en las grandes ligas, y mucha de su obra posterior sólo es una confirmación de su grandeza –aunque esta palabra no me gusta mucho, es como acartonada, pero no se me ocurre otra por el momento.

Festejemos pues los ochenta años de Carlos Fuentes leyéndolo, y celebremos en este momento la buena literatura, aquella que siempre descubre algo en la vida cotidiana, en donde nadie más ve nada: en la vida de una prostituta de La Merced, en la historia de un militar convertido en político, en la de un escritor gringo viajando por México, en la de una fotógrafa amiga de Frida y de Diego, y en la de una cabeza tirada en una playa del Pacífico mexicano, bañada por las olas, mirando a la nada con ojos ciegos.

Luto

14 de Noviembre de 2008

Ayer por la mañana me enteré, con profundo pesar y tristeza, de la muerte del entrañable periodista y escritor Paco Ignacio Taibo I. Fundador de la sección de cultura de EL UNIVERSAL, autor de la columna “Esquina baja” y del “Gato culto”, Taibo I fue maestro de muchas generaciones de reporteros culturales. Su sección era de consulta obligada para los que en alguna época de nuestra vida nos dedicamos, con resultados diversos, a reportear la fuente cultural. Vamos a extrañar mucho a Paco Ignacio Taibo I. Estamos todos de luto. El periodismo cultural de nuestro país pierde a una de sus grandes estrellas, Paco Taibo I, hombre generoso, sabio, inteligente y sensible.

El extraordinario mundo de Christopher Boone

Bajo el intrigante título El curioso incidente del perro a medianoche, el joven escritor británico Mark Haddon (Northampton, 1963) nos narra la extraordinaria historia de Christopher John Francis Boone. La novela tuvo un éxito sin precedente y vendió millones de ejemplares en diversos países, convirtiéndose en un verdadero fenómeno editorial en 2003, cuando salió a la luz pública por vez primera. Este éxito se debió no a una masiva campaña mercadotécnica con las que a veces las editoriales lanzan al mercado obras de dudosa calidad literaria, sino a las recomendaciones “boca a boca” hechas por los propios lectores de Haddon.

Y es que no es para menos. Una vez comenzada la lectura de El curioso incidente del perro a medianoche, devora uno página tras página la interesante historia de Christopher, jovencito autista de 15 años residente de Swindon, Inglaterra. Seguramente debido a su experiencia trabajando con niños con discapacidades física y mentales, y a que es autor de obras infantiles, Mark Haddon construye magistralmente al personaje, revelándonos lo que hay exactamente en la mente de Christopher, quien se sabe las capitales de todos los países, los números primos hasta el 7,507, explica con facilidad la expansión del Universo, y adora las matemáticas, los números, la física y sueña con ser astronauta.

La novela comienza con un raro incidente. Christopher descubre al perro de su vecina muerto, y salta a la vista que alguien lo mató. Como buen lector de las historias de Sherlock Holmes, Christopher se da  a la tarea de investigar quién mató al perro de la señora Shears, y a partir de este suceso se desarrolla la historia. Por obvias razones (no deseamos arruinar la lectura que ustedes hagan de esta magnífica obra) no daré a conocer aquí el resto de la historia, ni tampoco revelaré el nombre del asesino.

Empero, deseo aprovechar este espacio para hablar de nuestro héroe. Mucho se ha hablado sobre el autismo. Los especialistas señalan que el autismo es un trastorno del desarrollo y que quienes lo padecen tienen problemas de comunicación, presentan conductas repetitivas (por ejemplo balancearse) y obsesiones, tienen serias dificultades para relacionarse con el mundo que les rodea (con las personas especialmente) y su capacidad imaginativa es muy limitada. Aunque algunos autistas tienen cierto grado de retraso mental, otros tienen un coeficiente intelectual que podríamos calificar de “normal” y algunos más incluso están sobre la media. Podríamos decir que nuestro protagonista Christopher pertenece a este último grupo. Sus habilidades en matemáticas son sobresalientes. Es un agudo observador y posee una lógica devastadora, que desarma a cualquiera. No cree en fantasmas ni en las hadas simplemente “porque todo el mundo sabe que no existen.”

Pero, ¿es capaz de sentir, de imaginar, de soñar? Considero que el mayor logro de Mark Haddon no es haber construido una historia extraordinaria, sino haberse “introducido” literalmente en la cabeza de Christopher para que veamos su fantástico universo interior. Es cierto: a Christopher se le dificulta imaginar cualquier cosa; detesta el contacto físico (sólo permite que sus padres le rocen los dedos de la mano para demostrar amor y cariño); tiene conductas repetitivas y obsesión por el orden; odia los colores amarillo y marrón, y sólo come ciertos alimentos. Interpreta perfectamente los sentimientos de felicidad y tristeza, pero tiene problemas para descifrar otros estados de ánimo. Nunca mira a las personas a la cara. La gente le provoca confusión. Posiblemente nunca sea capaz de valerse por sí mismo. Empero, no sólo posee una asombrosa habilidad para las matemáticas, sino que demuestra un enorme gusto por cualquier conocimiento científico y por la tecnología. Descubre patrones –de tiempo, espacio– donde los hay; mirando el cielo nocturno reconoce las constelaciones (aunque dice que es una soberana tontería decir que Orión es un cazador, podría ser una cafetera italiana o de hecho cualquier cosa); explica la teoría de la relatividad. Se entristece si matan a un perro. No sabe decir mentiras.

Y sí, tiene capacidad de imaginar, de pensar, de soñar y de sentir. Cuando por complicaciones diversas se pierde en la estación de trenes de Swindon, sólo puede caminar (el estar en un lugar extraño, rodeado de tanta gente, le da vértigo, miedo, pánico) cuando IMAGINA una larga línea roja en el suelo (el rojo, por supuesto, es su color favorito). DESCUBRE al asesino del perro de la señora Shears gracias a su lógica implacable y a que ha leído a sir Arthur Conan Doyle. ESCRIBE un libro. CUIDA con cariño a su rata Tobey. DESEA ser astronauta y sabe que él sería un buen astronauta porque es inteligente y porque es capaz de entender el funcionamiento de las máquinas y de estar solo durante mucho tiempo en una nave espacial a miles de kilómetros de la Tierra sin volverse loco. A Christopher le gusta mucho estar solo. Aunque después comprende que no podría ser astronauta porque no quiere estar lejos de su casa. Le gustan los jardines y las estrellas. Y también SUEÑA. Sueña que en el planeta Tierra sólo hay gente especial como él; que recorre las calles sin que nadie le moleste; que come sus dulces favoritos, y que va a la playa, camina sobre la arena y se moja los pies. Y el sueño acaba y es FELIZ.

En fin, deseo que este texto sea una invitación a leer esta extraordinaria obra. Christopher Boone es un personaje tierno, inocente, desprovisto de toda malicia. El mundo exterior de Christopher es confuso; está lleno de personas que mienten, simulan, matan y que, a pesar de que lo aman, lo hieren profundamente y le hacen daño. Es una realidad complicada para un jovencito autista y, creo yo, para cualquiera. En contraste, su mundo interior es un lugar seguro, inexpugnable, predecible y hermoso. Al conocer la historia de Christopher uno se pregunta si la negativa de estos niños y jovencitos autistas a tener contacto con la realidad violenta, intrincada y cruel en la que les ha tocado vivir no es, después de todo, una reacción perfectamente normal. Quién no ha imaginado con escapar lejos del
mundo desquiciado. Quién no ha soñado que está solo y va al mar, camina por la playa, se moja los pies y es feliz…

HADDON, Mark. El curioso incidente del perro a medianoche. Barcelona:
salamandra, 2004.

En el Volcán Sierra Negra de Puebla, polo para el desarrollo científico

4 de Noviembre de 2008

Siempre que se habla del Volcán Sierra Negra, se piensa automáticamente en el Gran Telescopio Milimétrico, ese mega-proyecto científico que consiste en la construcción de un radiotelescopio con una antena de 50 metros de diámetro, con objetivos científicos tan apasionantes como el estudio de las galaxias en las primeras etapas de evolución del Universo.

Sin embargo, el hermoso sitio, ubicado en el Parque Nacional Pico de Orizaba, se ha convertido en un imán para otros importantes proyectos. La altura, la infraestructura instalada, la cercanía con la ciudad de Puebla, entre otras cosas, han sido elementos importantes para que diversas instituciones científicas y educativas ubiquen ahí sus experimentos y proyectos.

Actualmente hay ocho proyectos en el Volcán Sierra Negra, además del GTM: un telescopio de neutrones solares del Instituto de Geofísica de la UNAM; el radiotelescopio RT5, del INAOE, del Instituto de Geofísica y del Instituto de Astronomía de la UNAM; un detector de partículas cósmicas, del Instituto de Física de la UNAM; el detector de rayos cósmicos LAGO de la BUAP; el Observatorio HAWC, del INAOE, la UNAM y otras universidades mexicanas y estadounidenses; una estación sismológica de la Facultad de Ingeniería de la BUAP, y una estación climática del Climate Institute, de Washington.

El telescopio de neutrones liderado por el Dr. José Francisco Valdés Galicia, director del Instituto de Geofísica de la UNAM, observa eventos producidos por ráfagas solares y forma parte de una red mundial de este tipo de instrumentos instalados en Suiza, Armenia, el Tibet, Japón, Hawai, México y Bolivia. El RT5 es un radiotelescopio con una antena de cinco metros donada por la Universidad de Texas y realizará observaciones solares. El detector de partículas cósmicas es liderado por el Dr. Arturo Menchaca, del Instituto de Física de la UNAM. Aún no ha sido instalado y aún no se decide su ubicación exacta.

Además, el Instituto de Física de la BUAP ha instalado detectores de rayos cósmicos. Al frente del proyecto está el Dr. Humberto Salazar en coordinación con investigadores de la Universidad de Michoacán y el Instituto Balseiro de Bariloche. Consta de varios tanques Cherenkov instalados en las faldas del Pico de Orizaba, de LAGO (un arreglo de tanques Cherenkov) y de un telescopio de fluorescencia.

La estación sismológica de la BUAP monitorea el Pico de Orizaba desde marzo de 2007. La estación climática del Climate Institute aún no se ha instalado pero, una vez en funcionamiento, realizará monitoreo de gases de invernadero.

Finalmente, HAWC, liderado por Alberto Carramiñana, del INAOE, será un observatorio de Rayos Gamma de segunda generación. Constará de 900 tanques de agua de cinco metros de diámetro que realizará un mapeo continuo del cielo y barrerá la bóveda celeste cada 24 horas. En este proyecto participan muchas universidades y centros de investigación (http://www.inaoep.mx/~hawc/) . Se planea iniciar la construcción antes de que termine el año.

Lo que sería interesante es que todo esto detonara en el futuro la creación de una especie de polo de desarrollo científico y tecnológico en el estado de Puebla, sobre todo en la región de Ciudad Serdán y Atzitzintla. Ya hay en el mundo varias ciudades del conocimiento (en nuestros país Monterrey desea ser parte de este tipo de proyectos urbanos, y parece que la ciudad de México va por el mismo camino). La ciudad de Puebla y su zona conurbada con Cholula tienen todo para convertirse en una zona eminentemente universitaria y la región de Ciudad Serdán bien podría ser parte de este tipo de esfuerzos. Desafortunadamente se requiere de mucha inversión. Ojalá que los gobiernos locales, estatal y federal y la iniciativa privada vean las oportunidades de desarrollo para la región.

Noticias de astronomía en Puebla

2 de Noviembre de 2008

Cuarta Olimpiada de Astronomía

El jueves pasado se realizó en el INAOE la ceremonia de premiación de la Cuarta Olimpiada de Astronomía. Otilio García, estudiante de la Facultad de Ciencias de la UNAM, obtuvo el primer lugar en la categoría de licenciatura, y por ello viajará a la inauguración del Año Internacional de la Astronomía en París en enero de 2009.

A lo largo de la ceremonia se habló de la relevancia de este tipo de concursos para formar vocaciones científicas en el país. El Dr. Eduardo Mendoza, investigador del INAOE y organizador de la Olimpiada, informó que en la primera etapa del concurso se inscribieron 340 estudiantes de todo el país, quienes hicieron exámenes vía Internet.

Los tres primeros lugares de la categoría Secundaria de esta Olimpiada fueron para: Alma Elena Piceno Martínez; Arturo Hernández Pérez, y Carlos Mauricio Villegas Burgos. Los premios para estos tres primeros lugares fueron telescopios, libros y calculadoras científicas.

Los tres primeros lugares de la categoría Licenciatura de la Olimpiada correspondieron a: Otilio García Murguía, Luis Guillermo Mendoza Luna, y Jorge Alejandro Tarango Yong. Ellos ganaros telescopios, viajes al Observatorio de Cananea, Sonora, y calculadoras científicas. Como primer lugar, Otilio García también obtuvo un viaje a París para presenciar la inauguración del Año Internacional de la Astronomía en enero de 2009.

Homenaje a Luis Carrasco Bazúa

Hace unos días, en Huatulco, se realizó un homenaje al Dr. Luis Carrasco, investigador del INAOE, con motivo de su cumpleaños número 60. Desde hace algún tiempo, cuando me enteré de que en muchas instituciones se festeja el cumpleaños de investigadores prestigiados y reconocidos con un congreso de investigación, he pensado que no hay mejor forma de que le festejen a uno. En el caso del Dr. Luis Carrasco, el congreso se tituló “Un largo caminar por la astronomía, celebración de las contribuciones científicas de Luis Carrasco en su cumpleaños número sesenta.” A este congreso asistieron investigadores de México, Estados Unidos y Europa.

Más sobre extraterrestres, el Rosswell chino, la brujería y la charlatanería

21 de Octubre de 2008

Hace unos días encendí la televisión, y pasando canales y canales di con un programa interesante en el History Channel, “Archivos extraterrestres.” Se trató de la extraña historia del “Rosswell chino,” un lugar cerca de la frontera con El Tibet en donde supuestamente se estrelló o aterrizó una nave espacial hace varios años (el “siniestro” gobierno chino ha ocultado toda esta información, y yo también lo haría de la pura vergüenza). Sólo que, a diferencia de Nuevo México, en China los pasajeros de la nave sobrevivieron, se adaptaron a la región, se mezclaron (zas) con los habitantes de la zona con quienes procrearon hijos, una nueva raza de alienígenas humanoides (sic y zas). Una de las características físicas de esta nueva “raza” es su baja estatura. Pese a que el “malvado” gobierno chino ha determinado que la contaminación en la zona puede ser la causante de la baja estatura de los pobladores de la región, los ufólogos aseguran que esto no es cierto: si son chaparritos es porque copularon con hombrecitos y mujercitas verdes (¿se imaginan?). Al final del programa, un especialista comentó atinadamente que para la gente que cree en estas cosas “los hechos son irrelevantes”. No importa la cantidad de argumentos que se den para explicar de manera coherente este tipo de cosas, la gente no hace caso nunca. Lo bueno del History Channel es que en sus documentales entrevista siempre a gente de los dos bandos, los creyentes y los escépticos.

Unas dos o tres horas después le cambié al canal local de Televisa. Vi parte de un programa en donde aparece un señor con claro acento colombiano (a mí me parece colombiano al menos) al que la gente le habla por teléfono. El señor sólo pide el nombre de la persona y la fecha de nacimiento y, con esos dos datos, puede saber si la persona en el otro lado de la línea es víctima de una brujería. Por supuesto que esto no lo hace solo, cuenta con la asesoría y el respaldo profesional de un equipo de “psíquicos, mentalistas y parapsicólogos” (sic). La persona en la línea telefónica acepta sin chistar que su mala suerte (se quedó sin trabajo o sin marido, o se le murieron sus animales en el rancho) se debe a una brujería y no a otras cosas. El señor la invita a ir al día siguiente a una cita que, por supuesto, tiene un costo. Ese programa sale todos los días de la semana y esta organización tiene oficinas, aparentemente, en todo el estado de Puebla.

En su libro El mundo y sus demonios. La ciencia como una luz en la oscuridad (Planeta, 1999), Carl Sagan hace una comparación entre la edad media –época en la cual la gente creía que había brujas, que volaban en escobas y que tenían intercambios carnales con el demonio en escandalosos aquelarres—y la nuestra. En cada página, Sagan busca desenmascarar a los mercachifles de lo paranormal, y da explicaciones lógicas a fenómenos que la gente cree ver: “Algunos avistamientos de ovnis resultaron ser aeronaves poco convencionales, aeronaves convencionales con modelos de iluminación poco usuales, globos de gran altitud, insectos luminiscentes, planetas vistos bajo condiciones atmosféricas inusuales, espejismos ópticos y nubes lenticulares, rayos en bola, parhelios, meteoros…” Una de las partes más divertidas del libro es cuando describe todo el fraude de los círculos en los campos de cultivo, algo que empezó como una broma de dos amigos en un pub en Gran Bretaña, pero que captó la atención de todos los medios en el mundo. Pese a que los bromistas en ese país y en otros (Estados Unidos uno de ellos) confesaron públicamente la broma, nadie quiso escucharlos (ya sabemos, los hechos son irrelevantes…)

Carl Sagan dice en otra parte de su libro: “La caída en la estupidez de Norteamérica se hace evidente principalmente en la lenta decadencia del contenido de los medios de comunicación, de enorme influencia, las cuñas de sonido de treinta segundos… la programación de nivel ínfimo, las crédulas presentaciones de pseudociencia y superstición, pero sobre todo en una especie de celebración de la ignorancia.”

La cita anterior bien se puede adaptar a nuestro país. Los medios de comunicación en este México están plagados de contenidos de dudosa calidad. Así están las cosas, ese es nuestro nivel cultural (luego no se sorprendan, autoridades, medios y público en general, de por qué salimos tan mal evaluados por la OCDE).

Una última cosa: en la comunidad científica no se desecha la posibilidad de que haya vida en otras partes del Universo. Hay proyectos de investigación serios y apasionantes (el SETI es uno de ellos) para buscar vida en otros planetas. Pero de eso a que vengan hombrecitos verdes a visitarnos, secuestrar humanos, mezclarse con nosotros, etc., hay una enorme distancia. Y en cuanto a que hayan construido las pirámides en Egipto, pues ni hablar: regresen a la primaria y revisen el tema de máquinas simples. Aprender un  poco sobre palancas, cuñas, planos inclinados y poleas no les vendría nada mal.

De extraterrestres, ovnis, pseudo ciencia, abducciones, fraudes y cosas peores

14 de Octubre de 2008

¿Y han visto ustedes algo raro alguna vez, un ovni o un extraterrestre?” Ésta es una pregunta que con gran frecuencia nos hacen las personas que vienen a Tonantzintla. Para contestar, yo simplemente digo que no creo en los marcianos, extraterrestres o como se les quiera llamar, pero obviamente nuestros investigadores, estudiantes y técnicos en astrofísica acaban contestando las preguntas y las dudas de manera bastante convincente.

A veces recibimos llamadas telefónicas más estrafalarias. Sin ir más lejos, la semana pasada llamó un señor diciendo que tiene unas fotos de una bola que aparece encima del cráter del Popocátepetl en determinado día del año. Por supuesto que deseaba hablar con algún astrofísico –de hecho lo contacté con el área correspondiente–, pero me dijo que podía mostrarme las imágenes e insistió en hacerlo. Yo decliné la invitación porque ya lo dije: no creo en marcianos, extraterrestres, fenómenos paranormales o como se llamen.

Un caso más bizarro es el de una señora que vino hace ya varios años a pedir toda la información que tuviéramos sobre satélites, porque estaba segura de que “ellos” –¿la CIA, el FBI, el gobierno, la DEA, los marcianos?—nos habían colocado un chip en la cabeza para saber qué pensábamos y dónde andábamos todo el tiempo. Es decir, para controlarnos. Ella se sentía constantemente vigilada y perseguida. No pude evitar imaginármela con una cacerola en la cabeza llena de cables y con gente alrededor colocándole un chip en la cabeza.

Desde hace varios años, de manera creciente asistimos en nuestro país y en muchas partes del mundo a una serie de mensajes en los que se mezclan lo mismo abducciones que ovnis, curas milagrosas y artes adivinatorias misteriosas y efectivas. Que si se vieron no sé qué cantidad de luces en el cielo, que si es una nave espacial, que si los marcianos llegaron. Pero también que si su marido la engaña con una rubia de cabello corto que trabaja en su oficina porque no puso un vaso de agua con tres listones rojos el jueves a las seis, que si suerte en el amor será así y así porque Venus está en conjunción con otro planeta, etcétera. La televisión abierta –la comercial por supuesto—está plagada de este tipo de materiales.

Yo no creo ni en los ovnis ni en el horóscopo ni en las adivinaciones. No se me da la gana. Me encanta ver películas sobre fantasmas, extraterrestres, naves espaciales, fenómenos paranormales, pero nunca pierdo de vista que eso es sólo ficción, y me divierto y entretengo horrores. Fui, lo he confesado en público y en privado, fanática del programa X Files, como lo soy ahora de CSI, CSI Miami y CSI NY. Pero no pasa de ahí.

Ahora bien, soy una persona muy tolerante y respeto cualquier creencia, credo, etcétera. No me gusta, sin embargo, que muchos de los “expertos” en ovnis utilicen verdades a medias, trampas e información falsa, burda y absurda para ganar adeptos. Muchas personas me han preguntado que debe haber extraterrestres porque: ¿quiénes construyeron las pirámides de Egipto sino “ellos”? Y luego sale el rollo impresionante de que en aquellas épocas era imposible construir semejantes monumentos con la tecnología de la época. Y que si en tal o cual sitio arqueológico se ven marcianos y naves espaciales grabados en las piedras. En fin, si esa enjundia y energía para aprender datos la hubieran empleado correctamente en la escuela, pues serían los grandes historiadores. Pero los estudios históricos serios carecen de atractivo. Me preocupa más el asunto de que consideren que los seres humanos eran incapaces de colocar correctamente las piezas de una pirámide en épocas remotas (¿serían tontos?) cuando en sus narices hay laptops, celulares, edificios inteligentes, nanotecnología

Siempre que sale el tema de los extraterrestres y las discusiones que se arman, me gusta citar a Carl Sagan, quien en su libro El mundo y sus demonios, dice entre otras cosas que vivimos en una especie de segunda edad oscurantista. Sobre este libro, hablaremos en unos días.

JULIO CORTÁZAR Y LA PÁGINA ASESINA

7 de Octubre de 2008

Hace unos días una amiga me pidió prestada Rayuela. Emocionada, fui a buscar mi edición de esa novela de Julio Cortázar para dársela –esta querida amiga me ha pedido con anterioridad libros y siempre me los devuelve. Cuando encontré el volumen, lo hojeé rápidamente, leí dos tres líneas y se lo entregué con alegría pero también con mucha aprehensión, sentí como si entregara parte de mi vida.

Horas después del préstamo, fui a buscar mis libros de Cortázar, comencé a hojearlos y al azar me tropecé con este extraordinario fragmento: “En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.” Se trata de uno de los originalísimos textos que componen el libro Historias de cronopios y famas, incluido en el primer volumen de los cuentos completos editado por Alfaguara hace ya mucho tiempo, en 1994, para conmemorar en aquel entonces el décimo aniversario de la muerte de este entrañable, indispensable e imprescindible escritor argentino. Se trata de Cuentos completos I, que incluye además los libros La otra orilla, Bestiario, Las armas secretas, Final del juego y Todos los fuegos el fuego, es decir, buena parte de la obra cuentística más conocida de Cortázar.

De ese volumen yo me puse a releer por ejemplo “Casa tomada”, “Bestiario”, “Cefalea”, “El ídolo de las Cícladas”, “La noche boca arriba”, “Circe” y “Las babas del diablo”, por mencionar algunos. En la narrativa seductora de Cortázar lo fantástico fragmenta inesperadamente la cotidianeidad y el día a día de los personajes. En este sentido, los cuentos de Cortázar, junto con sus novelas, son la confirmación de que lo fantástico es, de hecho, parte de nuestra realidad, aunque pocas veces nos damos cuenta de ello. A lo anterior habría que añadir quizá tres elementos más que hacen de los cuentos de Cortázar las delicias de cualquiera: un exquisito humor, un sentido lúdico que invita al lector a participar activamente en la obra y su descomunal cultura.

Julio Cortázar era un lector voraz e inteligente. Al respecto, Mario Vargas Llosa relata anécdotas verdaderamente interesantes. El escritor peruano no acaba de responderse a la pregunta de quién era mejor: si el Cortázar escritor o el Cortázar lector. Y quizá debido al hecho de ser él mismo un lector ávido y creativo, Cortázar entendió que el que está “del otro lado” del libro, el que da la vuelta a la página, puede tener un papel fundamental en el proceso de creación literaria.

Si ustedes aún no han leído a Julio Cortázar, pueden comenzar leyendo sus cuentos. Si prefieren algo de más largo aliento, no hay de otra, tienen que leer Rayuela. En Cortázar encontrarán a un escritor inteligente, con sentido del humor, ilustrado, sorprendente. Cada vuelta de hoja depara una promesa de juego, de fantasía y de amor por la literatura, la música y la vida. Yo leí a Cortázar por primera vez hace muchos años, y releerlo en estos días ha significado para mí nuevamente todo un hallazgo: he redescubierto su voz generosa y juguetona, y su palabra siempre renovada, juvenil y luminosa.

La frase extraída de Historias de cronopios y famas es tan sólo una joya encontrada al azar entre cientos de páginas cortazarianas. Sólo que, al contrario del lector del libro de Escocia con la “página asesina”, el que lea a Cortázar no encontrará ninguna hoja en blanco y sí muchas pobladas por historias prodigiosas. Bueno, aunque la literatura fantástica de Julio Cortázar nos puede deparar cosas inverosímiles, asombrosas y desconcertantes. En fin, procuren no leerlo cerca de las tres de la tarde. Con Cortázar uno nunca sabe…

Ciencia y Arte en Oaxaca

3 de Octubre de 2008

Pocas ciudades de nuestro país despiertan tantas y tan variadas sensaciones como Oaxaca. Los edificios históricos, las calles señoriales, la cantera de tonalidades verdosas, la extraordinaria gastronomía, la música, los olores, los colores, el arte, la gente y la maravillosa vida cultural se conjuntan en lo que es literalmente una fiesta para los sentidos, una exquisita experiencia sensual.

Si uno va al mercado, son tantas las posibilidades de goce y de disfrute que no sabe uno a dónde voltear, qué probar, qué oler, qué beber, qué escuchar y qué comprar. Lo mismo se despacha uno la bolsita de chapulines y que una rica variedad de mezcales y cremitas de mezcal. En los restaurantes es difícil decidirse entre las tlayudas, el tasajo, la cecina enchilada y siete distintos tipos de mole.

Esta introducción no tiene mucho que ver con la invitación que les vamos a hacer desde este espacio a los niños de la ciudad de Oaxaca, pero es que la ciudad me gusta tanto que podría escribir páginas y páginas sobre ella.

Bueno, va la invitación: ya se iniciaron en esta maravillosa ciudad los “Baños de Ciencia”, serie de conferencias públicas y talleres infantiles que instituciones como el INAOE en coordinación con la BUAP, la UDLA, el CBTIS 26, el Observatorio de Oaxaca, el IUPAC e Inteliciencia ofrecen en la Biblioteca Pública Central de Oaxaca durante lo que resta del año. Niños y adultos podrán aprender acerca de las estrellas, las galaxias, los colores, los fractales las lentes, los telescopios, y podrán armar globos aerostáticos, papalotes, robots y muchas cosas más. Las conferencias públicas que siguen se llevarán a cabo los días: 24 de octubre; 7 y 21 de noviembre, y 5 de diciembre. Los talleres infantiles se realizarán: 25 de octubre, y 8 y 22 de noviembre. El broche de oro de estas actividades será el 6 de diciembre, con una feria de ciencias. Los interesados en estas actividades pueden pedir información en el teléfono 516 18 53 (de Oaxaca, por supuesto) o escribir al correo electrónico crisalidaserrato6@yahoo,com.mx

La Biblioteca Pública Central de Oaxaca “Margarita Maza de Juárez” fue inaugurada en 1985, tiene como sede un edificio del siglo XVII estilo “francés ecléctico”, y cuenta con una larga historia en la que desfilan lo mismo monjas irlandesas y señoritas de la alta sociedad, que comerciantes y habitantes de una vecindad, que eso fue en lo que se convirtió el inmueble con el correr de los años, antes de que fuera rescatado. Ahora, afortunadamente, alberga distintas colecciones de consulta general, una sala infantil y una impresionante “Sala Oaxaca”, donde se encuentra un muy completo acervo de manuscritos, libros inéditos, monografías, almanaques, biografías, documentos históricos, colecciones privadas, todos acerca de Oaxaca.

Papalotes: física, tradición y belleza

30 de Septiembre de 2008

Están todos invitados a inscribirse o, si prefieren, a asistir como espectadores, al Octavo Concurso Anual de Papalotes, que organiza el Grupo de Física “Manuel Sandoval Vallarta” del IUPAC de Atlixco. Será en el Cerro de San Miguel de esa ciudad el domingo 5 de octubre, a partir de las siguientes horas: desde las 07:00 si son concursantes y desde las 09:00 si sólo van a disfrutar del espectáculo.

El Concurso Anual de Papalotes se realiza desde hace ocho años. En esta oportunidad será a nivel nacional, ya que se va a realizar de manera simultánea en Mérida, Querétaro, Puebla, Atlixco, Moroleón, Uriangato y Guanajuato. Esto gracias a la coordinación con la Red Nacional de Clubes de Ciencia. Yo conozco a todos los chavos –a los del IUPAC y a los de la Red—y créanme que son increíblemente inquietos, movidos e hiperactivos: nunca paran, siempre tienen nuevas ideas para eventos, concursos y demás e, invariablemente, acaban involucrando a medio mundo en sus actividades.

Los objetivos primordiales del concurso son: rescatar la tradición de los papalotes y aprender un poco de física, por lo menos de manera indirecta. Como requisito para poder concursar, la gente debe contestar a la pregunta de por qué vuela un papalote. Esencialmente, tendrán que explicar por escrito el principio de Bernoulli.

En el concurso habrá dos categorías: papalotes planos y papalotes tridimensionales. Se calificarán: 1) diseño y colorido, 2) la explicación breve de por qué vuela un papalote (en escrito) y 3) la capacidad de vuelo, que tiene que ver con el tiempo de vuelo y la altura que alcance el papalote.

Se premiará a los seis primeros lugares de cada categoría. Las inscripciones son gratuitas. Ojalá puedan asistir. Yo fui el año pasado y me encantó la experiencia. Ver el Cerro de San Miguel de Atlixco lleno de papalotes de todos colores y sabores es un espectáculo que no se deben perder. Si necesitan más información, pueden hablar a los teléfonos 01 (244) 445 51 14 y 01 (244) 446 32 60.

Centro Cultural Casa Magnolia de Ciudad Serdán

26 de Septiembre de 2008

De manera regular y por motivos de trabajo, viajo a Ciudad Serdán en distintas épocas del año. Este pequeño poblado, ubicado a las faldas del Volcán Sierra Negra, posee la que es posiblemente la casa de cultura más bella del estado de Puebla: el Centro Cultural Casa Magnolia.

Hace ya algunos años, el viajero que iba a Chalchicomula de Sesma –así se llama también Serdán–, podía apreciar, en una esquina, una ruinosa casa que, pese al acusado estado de deterioro y abandono en que estaba, destellaba con una belleza singular. La hermosa herrería y una imponente magnolia (¿así se llama el árbol?) que de vez en cuando todavía florece literalmente hipnotizaban a cualquiera. “De quién será esa casa,” “yo quiero vivir ahí,” comentábamos los que pasábamos por la calle.

Afortunadamente, en un arranque de sensatez a alguien en el gobierno estatal se le ocurrió la idea de rescatarla. Completamente restaurada –el inmueble fue remozado gracias también a los esfuerzos del municipio– la casona se inauguró como Centro Cultural Casa Magnolia el 27 de agosto de 2005.
La Casa Magnolia es una bellísima casona de más de cien años de antigüedad que perteneció a una familia de ricos y poderosos hacendados de la región, y que estuvo abandonada durante décadas. Siempre que voy a trabajar en los talleres infantiles que el INAOE y el GTM, junto con otras instituciones, imparten ahí desde hace dos años –los talleres se denominan “Baños de Ciencia con el GTM”–, siempre alguien cuenta alguna anécdota de la casa: una señora me señaló el lugar donde estaba el gallinero –“ahí, donde está usted ahora, estaban las gallinas”, me dijo. También me dijo dónde estaban las caballerizas, los bebederos para los animales, los cuartos de la servidumbre. Un hombre ya mayor me comentó que ahí vivió y estudió, y esa historia se ha repetido mucho. Supongo que el inmueble albergó en algún momento una escuela con internado.
Durante los fines de semana es común ver a muchos de los habitantes de Ciudad Serdán sentados en la fuente y en los jardines de la Casa Magnolia para relatar otras viejas historias sobre los ricos propietarios de la mansión –que si eran muy ricos, que si era franceses, que si mandaban traer de París las mejores telas, etcétera.
Otros, simplemente, se conforman con admirar la sobria y muy mexicana belleza de la vetusta casona. Algunos más curiosos entran en sus cuartos de altos techos, deambulan por los largos pasillos, descubren sus rincones secretos asomándose a través de las enormes ventanas protegidas por la magnífica herrería negra y, los más osados y audaces, observan desde la azotea una hermosa vista del Pico de Orizaba y del Volcán Sierra Negra, en cuya cima se aprecia la enorme estructura del Gran Telescopio Milimétrico.
En agosto pasado estuve en Casa Magnolia y me encontré con la “novedad” de que a alguien con mucha iniciativa se le ha ocurrido sustituir el bello color salmón de los muros por un amarillo chillante chillante, algo verdaderamente horroroso. Ojalá que no se consume este atentado contra el Centro Cultural Casa Magnolia.