Perfil del SNI en Puebla
Segunda parte: Distribución de investigadores por área de conocimiento
En Puebla, 30 de cada 100 investigadores trabajan en el área de las ciencias exactas, en tanto que sólo 4 de cada 100 lo hacen en ciencias de la salud, según los datos del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) vigente para el 2009.
El SNI agrupa a los investigadores en siete áreas de conocimiento: 1) ciencias exactas; 2) ciencias de la vida; 3) ciencias de la salud; 4) humanidades y ciencias de la conducta; 5) ciencias sociales y económicas; 6) ciencias agronómicas y biotecnología; 7) ingeniería y ciencias de la tecnología.

Cuando se analiza el desarrollo del SNI por área de conocimiento se observa que el campo privilegiado es el de las ciencias exactas, al representar el 30% de los investigadores de la entidad dedicados a alguna disciplina relacionada a él. Seguida por el área que agrupa a las ingenierías y las ciencias de la tecnología, con el 22 %.
Escasos son los investigadores que se dedican al estudio de las áreas de ciencias de la salud y ciencias agronómicas y biotecnologías, al representar apenas a 4 de cada 100 investigadores.
De los 475 investigadores que laboran en alguna institución pública, la mayoría están vinculados con el área de las ciencias exactas y de las ingenierías y las ciencias de la tecnología.

En tanto que de los 93 investigadores vinculados a instituciones privadas, casi 3 de cada 100 se encuentran trabajando en proyectos relacionados con las ingenierías y las ciencias de la tecnología, cantidad semejante se desarrolla en el área de las humanidades y ciencias de la conducta, como se observa en la gráfica.

La semejanza que se encuentra entre instituciones públicas y privadas, es que existe escasa incidencia en estudios relacionados con ciencias de la salud. En el caso de las instituciones públicas sólo 4 de cada 100 se dedican a esta disciplina, en tanto que en las privadas lo hacen 6 de cada 100.






cáncer, que la masturbación es un placer egoísta y que la virginidad es un tesoro. Tal libro eliminó, además, las imágenes de los órganos sexuales, basa la educación sexual en el matrimonio, el control natal en la abstinencia, desaprueba la homosexualidad, exalta la labor de las mujeres en el hogar y modifica los conceptos sobre las enfermedades venéreas y plantea los métodos naturales para evitar los embarazos (información de El Universal del 4 de octubre de 2009). Se repartieron cerca de 110 mil ejemplares de esa versión. Después se anunció que serían retirados –a decir del mismo gobierno, se distribuyeron por una falla administrativa– y que los alumnos recibirían el texto de la SEP federal. Sin duda los libros de la SEP tampoco son los mejores en tales temas, se puede estar en desacuerdo con muchos aspectos de lo que se enseña desde el Estado. Por ejemplo, se han hecho muchas críticas con respecto a la enseñanza de la historia a través de los libros de texto; sin embargo no por eso se van a quemar los libros. Lo que se puede hacer es decirles a los alumnos, a los hijos: hay que tomar con cuidado los libros, se trata de la historia oficial y por tanto, tiene sus limitaciones en varios sentidos. Es decir que se puede contrapesar la educación que proporciona el Estado, pero de ahí a quemar los libros públicamente hay una gran diferencia. ¿A dónde nos pueden llevar actos como estos? Esta quema de libros denota un alto grado de intolerancia, que después se puede traducir en otras tantas acciones iguales o más agresivas, porque hoy queman libros, mañana… Pero si es de alarmar este acto, algo semejante resulta del silencio de las autoridades federales sobre este hecho. Además de algunas notas periodísticas al respecto de esta quema, ni las autoridades de la SEP, ni el resto de la sociedad, han emitido reprobación alguna a este hecho.




