“LA BANDA DE LOS CHILANGOS”

23 de Agosto de 2008

Le dicen “La banda de los chilangos”, porque llegaron importados del Distrito Federal, pero bien podría denominársele “La maña”, parafraseando al presunto grupo de narcotraficantes que opera en la entidad, por su afición para medrar del presupuesto estatal y hacer dinero a manos llenas a costa de quien se deje.

Si el gobernador Ulises Ruiz Ortiz pensó que con su contratación combatiría frontalmente a la delincuencia común y organizada o, por lo menos, reduciría la corrupción que invade a las corporaciones policiacas en la entidad, pues se equivocó porque éstos están demostrando todo lo contrario.

Como una panacea fue anunciada la llegada de los nuevos jefes policiacos a la Oaxaca olvidada y rezagada: Javier Rueda Velásquez, a la Secretaría de Protección Ciudadana; Jorge Alberto Quezadas Jiménez, a la Dirección General de Seguridad Pública (DGSP), y Alan Loren Peña Argueta, a la moderna Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), hija de la malograda Policía Ministerial del Estado (PME).

Como si fuera verdad, de entrada cambiaron a todos los mandos habidos y por haber con el argumento de “cortar de tajo” la corrupción, pero fue sólo una transformación de forma, nunca de fondo, para ponerse ellos y entrarle de lleno al negocio.

En estos cambios, cosmetología pura, incrementaron la burocracia, crearon puestos innecesarios para su gente y asignaron salarios muy bien remunerados, por encima de los jefes que estaban al mando.

Pero y los resultados. Nada. Ni la Seproci de Rueda Velásquez, ni la DGSP de Quezadas Jiménez, ni la investigadora de Peña Argueta. No han dado una. Sólo delincuentes menores, narcomenudistas, ladrones comunes están en la cárcel, la mayoría a punto de salir nuevamente a delinquir.

¿Y los jefes o subjefes del narcotráfico, los líderes de las bandas de secuestradores, los hampones mayores? Bien, gracias.

En semanas pasadas fue la Policía Municipal la que persiguió y detuvo a un distribuidor de cocaína y de paso le decomisó un paquete de dosis y algunas armas. Antes o después de eso, nada.

La inoperancia y falta de resultados incluye también a la Procuraduría General de Justicia del Estado y a su titular, el ex ombudsman Evencio Nicolás Martínez Ramírez, quien va por los mismos pasos que la “triada chilanga”: dejar pasar, dejar hacer, vivir bien, nada de corajes ni de peces grandes ni gordos, puros charalitos, para desquitar los salarios altísimos y no meterse en problemas.

Ahí está el caso del flamante neo perredista, el ínclito catedrático de la Facultad de Derecho de la UABJO y héroe de mil batallas académicas: Pedro Celestino Guzmán Rodríguez, quien primero tiró la toalla como candidato impugnador a diputado estatal por el distrito de Oaxaca norte y luego como responsable de combatir a la delincuencia organizada desde la PGJE que dirige su jefe y maestro Evencio Nicolás.

A los correos electrónicos de este reportero ha llegado información que dibuja tal cual es al “licenciado” y “contador” Alan Loren Peña Argueta, director de la nueva AEI.

Todos coinciden en que el importado policía estatal navega con bandera de “hombre honorable“, pero el trabajo sucio lo realizan sus operadores subordinados: los comandantes de apellidos Montiel, Gazga y Leyva.

Como antaño, las plazas de comandantes de la AEI en las regiones del estado se siguen vendiendo a razón de 20-30 mil pesos cada una, según sea de redituable la zona.

Sin embargo, Alan Loren ha agregado una modalidad a su reinado, a diferencia de sus antecesores: cobra mensualidades de 5 a 10 mil pesos por plaza.

Hace poco le saltó un problema por esta política. Para recuperar su inversión, un Comandante de la AEI en una plaza del Istmo de Tehuantepec ejecutó una de las miles de órdenes de aprehensión pendientes e intentó extorsionar al involucrado, pero éste lo denunció o se abrió la cloaca.

Otro caso es el del comandante Pedro Hernández, aprehendido por la Procuraduría General de la República (PGR) y presentado a declarar en la Ciudad de México por la desaparición de los dos guerrilleros del Ejército Popular Revolucionario (EPR).

Ocurre que luego de ser puesto en libertad, el comandante Hernández, ex jefe de la otrora poderosa Fuerza Policial de Alto Rendimiento (Fepar) de la PGJE, regresó a solicitar su plaza para volver a trabajar, pero “La banda de los chilangos” ya la tiene ocupada con uno de sus representantes: el Subdirector operativo de la AEI.

Cuentan que Hernández acudió ante el procurador Martínez Ramírez para que le devolviera su puesto, pero éste nada pudo hacer ante el poderío de “La tríada”. Abogado al fin, sólo le recomendó pelear su puesto por la vía legal, a través de una demanda.

“Así me ayudas a combatirlos”, le habría dicho Martínez Ramírez al comandante Hernández, quien ahora anda en la batalla legal para recuperar el puesto donde ha servido por años.

Dicen también que con motivo de las fiestas de la Guelaguetza y el operativo montado para brindar seguridad a propios y visitantes, el gobernador Ulises Ruiz autorizó un bono especial de mil pesos para los mil 250 elementos de la AEI.

Sin embargo, a pesar de que ese dinero ya le fue entregado al comandante Peña Argueta, éste sólo lo ha entregado a unos 250 policías. Todos coinciden en que el dinero restante fue a parar a las bolsas de los integrantes de la banda chilanguera.

Por lo demás, la AEI y la misma PGJE vive prácticamente en la inmovilidad, con el argumento de que “no hay dinero”.

Un dato interesante: de una flotilla de más de 300 vehículos, sólo 100 andan en circulación, porque “no hay dinero” para repararlos.

En los alrededores de la PGJE y el tristemente célebre cuartel de Los Pinos, en el municipio de Ánimas Trujano, están arrumbados los vehículos oficiales, la mayoría con los motores desvielados o sin piezas como resultado del saqueo de las mismas por parte de los policías investigadores.

Por eso un buen número de elementos y jefes policiacos se dan el lujo de tomar para uso oficial y personal los automóviles que decomisan a los delincuentes o que son robados en otros estados y traídos a Oaxaca para su venta en el mercado negro, aunque la Policía Federal Preventiva (PFP) ha dado buenos golpes y recuperado in fraganti varias unidades.

Así, con “La banda de los chilangos” al frente de la seguridad de los oaxaqueños, para qué queremos más delincuencia común u organizada.

Los apuros de Lino Velásquez Morales

Una revuelta se gesta en la Federación Estatal Agronómica porque Lino Velásquez Morales, flamante director de Programas y Proyectos Rurales de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder), quiere imponerse como presidente del gremio de los ingenieros agrónomos del Estado de Oaxaca.

Sus mismos compañeros de gremio y de dependencia denuncian que Velásquez Morales está pagando golpes bajos contra sus competidores en algunos medios de comunicación, escritos y electrónicos.

El hecho es que el flamante funcionario ha tenido la virtud de unir a todos, pero en su contra. Es que nadie lo quiere como dirigente de los agrónomos. Lo soportan como funcionario porque no les queda de otra, ya que tiene “padrinos” que lo respaldan ante el gobernador Ulises Ruiz.

Todos saben que Velásquez Morales es protegido del actual presidente de la Federación Estatal Agronómica, Rubén Dehesa Ulloa, quien se desempeña como director del Instituto Estatal del Agua (IEA), de donde obtiene los recursos para apoyar a sus “delfines”.

Pero a la fuerza quiere imponerse como dirigente de su gremio, y ahí anda luchando contra sus molinos de viento.