El Dengue

25 de Junio de 2009

La otra epidemia
Silenciosamente y con seguridad un tanto opacada por el revuelo causado por la epidemia de la Influenza provocada por el virus A-H1N1, en el país se ha ido incrementando la propagación de otra infección peligrosa: el Dengue.
También en esta afección el responsable es un virus. De la misma manera que en el caso de la nueva Influenza tampoco se puede prevenir por medio de una vacuna. Desde abril, más o menos en el momento que se alertaba a la población sobre el A-H1N1, las autoridades mexicanas hicieron algo similar en el caso del Dengue debido al incremento inusual de casos que se ha presentado.
En Argentina la situación se tornó alarmante ya que hasta abril habían detectado alrededor de l5 mil pacientes.

El transmisor de la infección es el mosquito Aedes Aegypti, cuyo hábitat natural hasta hace dos décadas se limitaba a regiones tropicales y cercanas al mar. La situación ha cambiado debido a una adaptación de este insecto a los climas por lo que su reproducción se ha logrado en zonas áridas y de clima frío. Por esta razón es que se han incrementado los enfermos.
Actualmente el mosquito está en dos terceras partes del país (incluido Puebla). El año pasado el número de contagiados se ubicó en poco más de 33 mil, con una tendencia creciente en lo que va del presente año. En Puebla los Servicios de Salud reconocieron hasta el momento 46 casos.
Sólo para efectos de comparación, hasta el 23 de Junio de 2009 la Secretaría de Salud informó que se tenían confirmados ocho mil 279 casos de Influenza AH1N1, de los cuales 116 fueron registrados como decesos, con una tendencia a la disminución de nuevos enfermos
De hecho el dengue es una “arbovirosis” que no se debe sólo a un virus. Hay cuatro de estos íntimamente relacionados pero que no por ello impiden que una persona sea contagiada con cada uno de esos en momentos diferentes, aunque ya haya experimentado algún contagio con uno de los serotipos.

Es importante abordar esta enfermedad porque la propagación del Dengue se intensifica precisamente durante la actual temporada de lluvias y huracanes.

Sintomas

Cómo se mencionó al principio es el mosquito el que transmite el Virus del Dengue a través de una picadura. Sus principales síntomas son fiebre alta, dolor de articulaciones, dolor de cabeza así como en los ojos. También va acompañado de dolores musculares, nauseas, vómitos y –muy importante- erupción maculopapular.
Debido a estas características puede ser confundida con los síntomas de la Influenza, así como con otros padecimientos exantemáticos tales como el sarampión y la rubeola. La etapa aguda de la enfermedad dura una semana y a esta le siguen otras dos de convalescencia. En estas puede presentarse debilidad, malestar general y falta de apetito.
La confirmación debe llevarse a efecto por pruebas de laboratorio, mediante análisis de muestras de suero y por detección de anticuerpos a través del método ELISA (enzyme-linked immunosorbent assay).
El diagnóstico tiene que hacerse rápidamente y el tratamiento establecerse de igual manera para garantizar que la tasa de mortalidad sea ínfima. La terapia consiste básicamente en el reemplazo de líquidos y el control del dolor mediante acetaminofen.

El Dengue Hemorrágico

Una variante del Dengue es el Dengue Hemorrágico, que si bien no muestra tasas de contagio alarmantes, si es importante señalar por la gravedad de los síntomas que presentan quienes resultan contagiados. Una característica es la fiebre, que se extiende desde dos hasta siete días. Como particularidad, muestra hemorragias en la piel a través de petequias, sangrado por la nariz, de las encías, hematemesis y melena.
Estos pacientes son vulnerables al desarrollo de alteraciones de la sangre como Trobocitopenia y hemoconcentración, derrames pleurales, y señales de fallo circulatorio. La condición evoluciona hasta entrar en el denominado Síndrome de Choque por Dengue, que de no atenderse rápidamente pone en peligro la vida del enfermo.
Los síntomas en etapas tempranas del Dengue Hemorrágico consisten en intranquilidad, piel fría, pulso débil y rápido y caída en la presión arterial. Puede además registrar dolor abdominal severo, variabilidad muy marcada en su temperatura corporal (fiebre extrema o hipotermia) vómito prolongado.

TRASTORNOS DEL EQUILIBRIO

10 de Junio de 2009

Como caer en un abismo

Dejemos a un lado por el momento el tema de la Influenza humana y el virus A H1N1, ya que según la información oficial la epidemia parece haber sido controlada. En esta ocasión el blog tocará uno de los estados de pérdida de la salud más incapacitantes que se conozcan y no pocas personas lo padecen a pesar de sus particulares síntomas.

Y es que se calcula que cada año alrededor de 100 mil personas reportan haber padecido esta enfermedad. Desafortunadamente, cómo en muchas otras afecciones, se desconocen las causas que la provocan y por si esto fuera poco menos aún se ha podido encontrar una cura, aunque si  existe tratamiento para aliviar el conjunto de malestares que la caracterizan.

Aparece de manera súbita,  por lo común inesperada y casi no proporciona síntomas previos. Su diagnóstico es un tanto complejo porque se requieren una cantidad importante de estudios.

Imagine por un momento que de un momento a otro siente como si cayera en un vacío, que por instantes -que parecen interminables- entra en una desorientación total que no le permite mantenerse en pie.  Acto seguido, le sobrevienen vómito incontrolable suda copiosamente y suele manifestar poca tolerancia  la luz, entre otros.

Estamos hablando de un caso de Hidropesia Endolinfática o Síndrome de Menière, uno de los trastornos del oído que tiene efecto sobre el  equilibrio.

En efecto, esto le sucedió a sus 45 años a Gerardo N, un entrañable amigo y paciente, quien de un momento a otro padeció esta crisis siendo antes un hombre robusto, activo,  aparentemente sano y sin adicción alguna. Nunca hubiera sospechado que algo así pudiera postrarlo por días con un estado de salud tan precario.

Antes de la aparición de los síntomas el paciente dio una pista de lo que se podría tratar. Señaló que tiempo atrás y de manera recurrente había experimentado “ruidos”  parecidos a  sibilancias o zumbidos. Días después de las primeras horas de la crisis más aguda, permanecieron en él una  inestabilidad notable debido a sensación de mareo, hipoacusia, dificultad para enfocar bien las imágenes que gradualmente fueron disminuyendo en intensidad.

El problema radica en el oído interno, es decir la parte más interior del órgano que nos hace escuchar.  Esta parte, también conocida con laberinto, contiene un líquido en una cantidad que en combinación con un nervio y diminutas estructuras ciliadas, permiten a la persona mantener el equilibrio según  la interpretación de su organismo. El desorden se inicia cuando dicho líquido (endolinfa) aumenta, lo que conlleva  una inflamación interna del laberinto.

Quien experimenta una crisis y la familia suelen relacionarlo con tumoraciones en la cabeza, hasta que llegan a los consultorios de los especialistas que realizan el reconocimiento y las pruebas necesarias para descartar tal posibilidad y confirmar el diagnóstico como Síndrome de Meniére.  Tal como lo dijimos al principio, no está clara la causa de la afección pero por lo regular se le relaciona con golpes o accidentes en el cráneo, infecciones del oído,  estrés, algunas adicciones e incluso con el empleo de medicamentos.

Entre algunos de los estudios que se realizan para establecer un diagnóstico  correcto  se mencionan la electronistagmografía, revisión de la audición, tomografías y resonancias magnéticas, siendo los médicos internistas y los otorrinolaringólogos quienes suelen lidiar con mayor frecuencia con trastornos del equilibrio como el descrito.

Explorando un poco más el caso de Gerardo, se conoció que primos hermanos han cursado por esta desagradable experiencia y, tal como lo señala la bibliografía consultada, los ataques pueden volver en algún momento. Con esto se podría confirmar que si hay motivos,  aunque no de forma concluyente,  para relacionar el síndrome con la genética.

También el Estrés parece jugar un papel determinante, al parecer como detonador.  Cuando menos, cuatro pacientes consultados, refirieron haber atravesado recientemente por momentos de fuertes presiones intrafamiliares,  económicas  y laborales.

El pronóstico varía de persona a persona. Es posible que la sintomatología remita espontáneamente. De lo contrario se requiere tratamiento para controlar los síntomas de manera más frecuente con medicamentos que logran disminuir la concentración excesiva de líquido en el oído, así como otros para atenuar las náuseas y el vómito.

LA INFLUENZA SIGUE ACTIVA

20 de Mayo de 2009

Si bien la contingencia epidemiológica por la influenza todavía no ha terminado, a un par de semanas de haber analizado la información que ha fluido de los organismos nacionales e internacionales de salud, en este Blog estamos en condiciones de hacer un nuevo análisis.

Aun persisten muchas dudas en cuanto a los mecanismos de transmisión y contagio del virus A/H1N1, pero sobre todo en cuanto a su permanencia en el organismo de quien se infectó aun después de haber manifestado los síntomas de la enfermedad.

Tampoco se ha podido establecer con certeza dónde se originó y cual es la naturaleza exacta de la cepa, porqué en México se registró el mayor número de fallecimientos debido al virus en comparación con otros países donde también se están presentando casos y si las medidas de contención han resultado suficientes.

Desde la aplicación de las primeras acciones preventivas como la suspensión de las clases en todas las escuelas del país, pasando por la interrupción de las actividades no esenciales para la actividad económica, hasta recientemente el cambio del semáforo a color amarillo, que indica disminución del nivel de alerta, han ocurrido una cantidad considerable de eventos que dejan ver el grado de incertidumbre que desde un principio hubo en torno a la influenza humana.

De entre todos se pueden subrayar, por ejemplo, el cambio de denominación del virus al que inicialmente se le nombro Virus de la Influenza Porcina y al cual aún entidades ampliamente reconocidas, como el Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos, habían contribuido a “identificar”. La Organización Mundial de la Salud determinó que el microorganismo debía ser tipificado como A-H1N1 de Influenza Humana.

Aun en los últimos días la OMS advirtió que se tenían muestras de casos presentados en Canadá, Estados Unidos y México, de cepas del virus cuyos subtipos no habían podido ser identificados por lo que subsiste el riesgo de que se trate de “mutaciones” que podrían hablar de variantes nuevas de dicha entidad nosológica probablemente más agresivas

Lo anterior tiene que ver con la composición de su estructura genómica, de la que se ha dicho que tiene una parte del virus de la influenza humana, otra de la influenza aviar y una más de la influenza porcina. Los Centros de Control de Enfermedades han optado por llamarlo Tipo de “Virus Reordenado” cuadruple.

Hasta antes de la contingencia se sabía que cada año los virus mutan y que los laboratorios a cargo del desarrollo de las vacunas van elaborando estos biológicos para su aplicación hasta el siguiente, porque “no es posible” disponer de una vacuna específica si no tienen antes identificado y aislado el virus específico para el cual se prepara. Es por eso que no se podía aplicar el preparado existente el año pasado para la Influenza estacional humana, que ya se tenía, para prevenir los efectos del A-H1N1.

En un principio se dijo que el periodo de incubación del virus en el organismo de una persona infectada podría ocurrir en dos a tres días. Nada se indicó qué ocurría después de la expresión de los síntomas. Ahora se señala que un individuo “portador” del virus está en condiciones de transmitirlo un día antes de manifestar los síntomas,  hasta 7 (siete) después de que enfermó.

Hasta ahora ha sido descartada la posibilidad de que el contagio pueda producirse siendo el agua la vía de transporte del virus. Pero las instituciones de investigación no dejan de mencionar que “se esta estudiando”

Entonces, ¿ante qué estamos?

Revisados los acontecimientos pasados y recientes, podríamos establecer como primera conclusión que el virus de la Influenza Humana A-H1N1 esta presente pero sigue siendo altamente peligroso porque se sabe mucho menos de lo que se ha podido conocer acerca de su naturaleza, de lo que las autoridades han informado, así como de su comportamiento actual y su evolución en el futuro inmediato, sobre todo cuando interactúe con el medio ambiente al entrar en las fases que naturalmente sigue cada ciclo estacional, esto es cuando aumente la humedad en temporada de lluvias y cuando bajen las temperaturas en el invierno.

En consecuencia, lo aconsejable para todo público es mantenerse informado a través de los sitios oficiales de la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud,  las Facultades de Medicina de las Universidades reconocidas,  los Centros de Control de Enfermedades (CDC) y las autoridades sanitarias locales.

El caso México.

En los días recientes las preguntas que me han hecho con mayor insistencia están enfocadas a dos grandes dudas ¿es o no cierta la existencia del virus? ¿Fueron excesivas las medidas de control que, entre otras consecuencias, perjudicaron seriamente la economía?

Desde el punto de vista de este Blog las respuestas para ambas han sido contundentes.

La presencia del A-H1N1 es real y no debe dejar lugar a dudas porque entonces el grado de riesgo aumenta si además de desconocerlo se le ignora por una percepción sustentada en la falta de información y alimentada por posturas de gente que carece de datos,  En lo personal, el que esto escribe puede dar cuenta de dos casos concretos, de confirmación directa, que padecieron el contagio. Afortunadamente están recuperados.

Y al otro cuestionamiento se ha contestado que no se exageraron las acciones preventivas que duraron prácticamente hasta el 11 de Mayo, en las que se suspendieron clases y actividades no esenciales.

Aquí tampoco se trata de aplaudir las decisiones de un gobierno.  Al contrario, tal vez hubiera sido necesario ser más estrictos dada la naturaleza desconocida del virus y también la falta de cultura de salud pública entre la población. ¿Por qué?

Por mencionar algo, observe a su alrededor en qué cambió la conducta de muchísima gente, casi una generalidad. Siguieron los escupitajos en la vía pública, los enfermos de gripa que no utilizaron el cubre bocas y mucho menos se taparon con el ángulo interno del codo sus estornudos, que siguieron utilizando el transporte público o asistiendo a lugares públicos sin el menor recato. La venta y consumo de alimentos dentro de unidades de transporte y hasta en las salas de espera de muchas clínicas y hospitales.

Fuera del Distrito Federal, la desinfección del transporte público en otras entidades del país prácticamente no se realizó. En una gran cantidad de escuelas las labores de limpieza se aplicaron hasta el día que los alumnos regresaron a los salones y se realizaron los festejos del día del niño, del día de la madre y del maestro, en aulas con más de veinte personas al mismo tiempo. El cubre bocas lo utilizan unos cuantos individuos y va en aumento el desuso.

¡CALMA! ¡CALMA! ¡CALMA! PRECISIONES ACERCA DE LA INFLUENZA

28 de Abril de 2009

Ante las crecientes dudas e incertidumbre que la población ha manifestado debido a la epidemia de Influenza que se vive, este blog presenta a continuación algunas precisiones y recomendaciones a seguir.

Ante todo mantenga la calma, no hay razón alguna para entrar en pánico. No se trata de un evento de proporciones “apocalípticas”, ni de un evento “de película”. No, absolutamente no. Sí es una situación delicada, pero de la que usted puede mantenerse a salvo si sigue las recomendaciones preventivas difundidas ampliamente por las autoridades sanitarias serias y reconocidas, a través de todos los medios de comunicación.

De lo primero que debe estar convencido es que solamente si presenta cuatro o cinco de los siguientes síntomas debería tomar las medidas pertinentes bajo el estricto criterio de los médicos.

Para “sospechar” con suficientes elementos de que podría estar infectado por el Virus de la Influenza Porcina debería tener este cuadro:

  • Fiebre de aparición repentina (súbita) mayor a 38 grados, constante.
  • Dolor de cabeza (cefalea)
  • Tos Seca frecuente
  • Flujo nasal
  • Conjuntivitis (infección en los ojos que se caracteriza por un enrojecimiento notable)

Estos síntomas lo vuelven un paciente “sospechoso” y su diagnóstico quedaría sujeto a confirmación estricta por medio de estudios de laboratorio, a partir de muestras que se obtendrían de su garganta (exudado faringeo en los adultos y nasofaringeo si se trata de niños).

Por supuesto que no se pueden ignorar otros síntomas característicos de la afección como malestar generalizado, con dolor intenso muscular (mialgias) y de articulaciones (artralgias).

Si presenta sólo síntomas semejantes de manera aislada y con los cuales ya tiene varios días e incluso semanas, no se alarme.  Sin embargo, si eso lo ayuda a mantener su tranquilidad, consulte a su médico y, en caso de desconfiar de su diagnóstico, busque una segunda opinión.

La condición, reitero, para sospechar un posible contagio del Virus de la Influenza Porcina es que cumpla casi al mismo tiempo con los cuatro o cinco síntomas que se enunciaron, y que estos se hayan presentado de un momento a otro, de manera inesperada. Así de drástico.

Más acerca del Virus de la Influenza Porcina

Debe usted saber que las primeras 48 horas son críticas, porque es al segundo día cuando la replicación del virus en el organismo alcanza un “punto crítico”, y es en este lapso cuando la administración de los antivirales (Zanamivir u Oseltamivir) hacen efecto para contener la infección.

Por lo tanto, de presentar los síntomas listados arriba, usted debe recibir atención médica dentro de ese lapso de 48 horas después de su aparición.

El virus tiene un periodo de sobrevivencia, en superficies, de alrededor de 48 horas. Esto significa que mantiene su capacidad para contagiar una vez que ha salido de algún individuo ya infectado. Por eso es ampliamente recomendable que limpie de modo frecuente, con soluciones, manijas de puertas, chapas, la palanca del baño (retrete) pasamanos, mesas.

Para que pudiera ser infectado, prácticamente le tendrían que estornudar o toser en la cara. Sin embargo, el contagio sí puede producirse al saludarse con la mano o con un beso, por contacto indirecto si alguien tocó previamente un objeto como teléfono, teclados de computadora, cajeros automáticos.

Una buena noticia es que la luz ultravioleta inactiva (mata) al virus y este recurso está en la luz solar. El jabón también interrumpe su capacidad infecciosa, por lo que tiene que lavarse con frecuencia las manos de la siguiente manera: frotando palmas entre sí y el dorso de las mismas, entrelazando los dedos; y secarse de preferencia con toallas de papel desechables.

Una aclaración pertinente: el virus en sí mismo no ha sido la causa de la muerte de las personas, sino la Neumonía que provoca como complicación si no se atiende a tiempo, ya que el microorganismo tiene “predilección” por las mucosas que forman parte de las vías respiratorias.

Acerca de la fisiopatología del virus hay que mencionar que las siglas H y N, que le dan  su identificación científica, se refieren a las estructuras que forman la superficie del virus: H para la Hemaglutinina  y N para la Neuroaminidasa, que hacen posible su acoplamiento en la pared de la célula, que infecta para replicarse.

Una lectora escribió al Blog de Salud y refería que había sentido malestar intenso el día 22 de abril, que tenía frío intenso y dolor en las articulaciones; que se tomó un comprimido de Tempra y se le quitó el malestar. Sudó por la tarde. En la noche tomó otro, sudó de manera exagerada al grado de que mojó la ropa de cama. Sentía –cuenta- como si tuviera agua en el oído derecho y que le molestaba al tocarlo.

Añadió que el jueves estuvo otra vez sudando, si bien no tenía otras molestias. Para el viernes le dolía un poco la garganta y tenía poco flujo en la nariz. Agregó que acudió al médico, pero que sólo le prescribió Ampicilina, Ambroxol, Ibuprofeno.

Este es un buen ejemplo para descartar un caso de infección por Virus de Influenza. El comentario está fechado 25 de abril, es decir, tres días después del inicio de los síntomas, además de que no es el conjunto de los que se enlistaron al principio de este comentario.

Claro que es válido tener dudas, pero lo aconsejable es que, si prevalece la desconfianza al diagnóstico y tratamiento de su médico. lo mejor es tomar otra opinión; pero, principalmente, no hay que tomarse fármacos así nada más.

Una recomendación más. Manténgase informado de fuentes confiables. Siga las indicaciones de las autoridades de salud y no haga caso de rumores sin fundamento. Juzgue con objetividad el origen de la información que reciba. Si es su vecina o su comadre la que opina, atienda mejor las versiones oficiales.

Epidemia de Influenza: Alerta en México

24 de Abril de 2009

El virus de la Influenza Porcina, causa de la epidemia de Influenza en México,  como lo informaron las autoridades sanitarias, pertenece a la familia de los virus de Influenza tipo A que es común entre los cerdos durante todo el año.

Al igual que los casos de influenza humana los brotes de la enfermedad se presentan en el ultimo trimestre de cada año. En la actualidad se reconocen cuatro subtitpos primarios del virus de la Influenza tipo A, aislados de esos animales H1N1, H1N2, H3N2 Y HRN1.

Sin embargo, estos virus son antigénicamente distintos a los H1N1 estacionales de los humanos, razón por la que las vacunas disponibles –si bien en una cantidad limitada en este momento- no servirían para proporcionar la protección necesaria contra los virus H1N1 porcinos.

Si bien se conoce el virus desde la década de los años treinta, así como se han reconocido algunos brotes en 1976 y 1998, en esta ocasión en México el sector salud informó que se trata de una nueva cepa, es decir, una mutación del virus por lo que se está ante una circunstancia especialmente distinta.

Antivirales sí, vacuna no.

El uso de antivirales prevaleció al de la vacuna entre las recientes decisiones del gobierno federal para tratar de contener la epidemia.  La Secretaría de Salud, en voz de su titular José Angel Córdoba Villalobos, anunció la disponibilidad del Oseltamivir y el Zanamivir.

Estos medicamentos son potentes inhibidores selectivos de las enzimas identificadas como neuraminidasas, las cuales están en la superficie del virus y son indispensables para que este gérmen libere nuevas partículas de las células que ha infectado para que sea posible invadir a otras que no han sido afectadas.

Además del Oseltamivir y Zanamavir, en el vecino del norte hay otros dos medicamentos autorizados para el tratamiento: la Amadantina y la Rimantadina, pero se ha encontrado resistencia de los virus

Los virus de la Influenza Porcina mutan con frecuencia como los demás virus de la influenza. Las piaras (grupos de cerdos) pueden infectarse por virus de origen aviar o humano, y por los de su naturaleza. Es factible que al registrarse estas “mezclas” los virus cambien su material genético y dar lugar a nuevas variantes.

En los Estados Unidos se habian recibido reportes en el pasado reciente de influenza porcina en personas a razon de cada dos años, pero el caso México parece ser una situación especialmente atípica, dados el número de casos fatales con comprobación virológica, principalmente en la capital.

Atención con los síntomas

Es oportuno subrayar  los principales síntomas que harían sospechar un posible contagio de influenza porcina: Fiebres de 39 grados o más y persistente, tos, flujo nasal, dolor de cabeza, fatiga, dificultades para respirar, enrojecimiento del globo ocular.

Aunque el periodo de incubación del virus es de dos o tres días y la presencia de los síntomas puede ser de siete a ocho días de evolución, es importante señalar que las personas afectadas deben ser consideradas potencialmente contagiosas hasta siete días posteriores a la aparición de la enfermedad, como medida de prevención.

Confirmar un caso implica la realización de pruebas de laboratorio como cultivo viral, ya que lo síntomas de influenza porcina pueden ser confundidos con los de la influenza estacional y los de una infección respiratoria aguda.

Una de las características que se observarían, tratándose de un cuadro de Influenza porcina seria, por ejemplo, la multiplicación de anticuerpos neutralizadores específicos.

Aquella persona que ha estado a menos de dos metros de distancia de otra que si ha estado infectada por el virus, se considera un contacto cercano.

Algunas de las medidas recomendadas para disminuir el riesgo de contagio son el lavado frecuente de manos, estornudar en el ángulo interior del codo, no usar los trastes del enfermo, evitar acudir a lugares concurridos, evitar saludar con la mano o por medio de beso a quienes presenten enfermedades respiratorias.

En los hospitales es recomendable, en la consulta externa, la separación del resto de los individuos presentes en la misma área, proporcionarles una mascarilla o paño para cubrirse la boca y nariz, e instruirlo para que se lave las manos con frecuencia.

El personal de salud tiene que usar bata, guantes, lentes de seguridad o mascarillas y cubrebocas.

CRIOCONSERVACIÓN

24 de Abril de 2009

La vida almacenada en un congelador

Una vez que se han obtenido las células madre se deben conservar de manera que no sufran deterioro y que, al contrario, estén en todo momento en condiciones óptimas para hacer viable su aprovechamiento.

Lo anterior se logra a temperaturas muy bajas, tras un breve periodo de reducción gradual. El almacenamiento y protección se consigue en tanques especiales alimentados con nitrógeno líquido.

La investigación acerca de la obtención de las células madre comenzó hace alrededor de cuatro décadas.  Se cree que todo material orgánico mantenido en esas condiciones puede seguir intacto de manera indefinida.

El método para lograr la preservación de células así como de tejidos  se conoce como crioconservación.  Su finalidad es almacenar materiales de origen biológico que, tras determinados lapsos de tiempo –generalmente prolongados-,  pueden ser descongelados sin que sus funciones esenciales sufran alteraciones para poder utilizarlos en terapias de trasplantes y métodos de reproducción.

Para llevar a cabo estos procedimientos han surgido laboratorios y bancos especializados en la conservación de células y tejidos, los cuales  deben contar  con el equipamiento necesario  y cumplir con normas de operación reguladas y supervisadas por las autoridades sanitarias.

Hospitales, centros de transfusión y centros médicos de reproducción asistida que cuenten con el personal debidamente entrenado están ampliando su participación en esta disciplina, dadas las prometedoras expectativas que en el futuro inmediato ofrece el aprovechamiento de las células madre como fuente de reparación de órganos, tegumentos y cura de enfermedades que actualmente solo son controladas o incurables.

Además de las células madre, se pueden conservar otros materiales biológicos tales como tendones,  córneas, componentes de la sangre, piel, placenta, hueso, médula ósea, arterias y venas, entre otros.

A diferencia de órganos completos, los tejidos susceptibles de ser crioconservados deben tener la particularidad de que se pueda bajar su temperatura al mismo tiempo y del mismo modo. La congelación adecuada para el caso de miembros no se conseguiría debido a que en su composición entran más de un tipo de células o conjuntos de estas.

Las Fuentes de Células Madre.

De las células madre en particular es oportuno  retomar sus fuentes de origen, es decir, de dónde se pueden obtener para su posterior utilización con fines terapéuticos.  La principal sigue siendo la médula ósea,  de la cual se consiguen a través de la punción del hueso.

Como se señaló en la primera parte de la entrega, también se obtienen células madre de la extracción de embriones, principalmente cuando se encuentran en la etapa de blastocistos. También se ha conseguido a partir del cordón umbilical,  por método de clonación,  forzando la división de óvulos sin fecundar y aprovechando las células del líquido amniótico.

Los blastocistos, la etapa que sigue a la de mórula durante el desarrollo embrionario, son células capaces de diferenciarse para generar muchos tipos de tejidos.  Por otra parte, si a una célula generalmente reproductora se le extrae su propio núcleo y en su lugar se le “inserta” el componente genético de una célula adulta, se trata de una clonación.

También se ha desarrollado la denominada “partenogénesis”, lo cual consiste en provocar la división del óvulo no fecundado por estimulación química o eléctrica, para conseguir células progenitoras.  Esta técnica se perfila como una de las alternativas que podrían superar la controversia ética que aun representa la obtención de células madre a partir de embriones humanos.

Otras fuentes de obtención de las células madre que se han identificado son el cerebro y hasta los dientes de leche.

Celulas madre. El futuro de la medicina

3 de Abril de 2009

La investigación para atender con éxito enfermedades hasta ahora incurables recibió una nueva oportunidad tras casi ocho años de estar acotada por falta de financiamiento, una vez que el gobierno de los Estados Unidos decidió volver a proporcionar fondos para el desarrollo en el campo de las células madre.

Las células madre son hoy el centro de la atención médica mundial porque ofrecen un amplio potencial para el tratamiento de afecciones en los seres humanos que se caracterizan por la destrucción de órganos y tejidos vitales, y que  en muchas ocasiones la ciencia no puede hacer otra cosa que controlar el deterioro de la salud o simplemente dar mejor calidad de vida en el enfermo como única esperanza.

Y es que a partir de las células madre es posible “generar” esos tejidos deteriorados y hasta órganos complejos que se implantarían en los pacientes, para quienes actualmente las terapias representan alternativas limitadas de recuperación.

El horizonte en este sentido es prometedor.  Piense, por un momento, en enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes, patologías del corazón, cánceres y hasta la pérdida de extensas estructuras anatómicas por quemaduras graves, que técnicamente ya es factible  atender a partir de un recurso creado artificialmente.

Por casi ocho años la investigación estuvo acotada en los Estados Unidos debido a que la administración de George Bush acotó el financiamiento a este renglón de la investigación. La nueva administración anunció el levantamiento de tales restricciones dotando al Instituto Nacional de Salud de facultades para elaborar nuevas normas que favorezcan el desarrollo de esta actividad.

Las células madre provienen del embrión humano, cuando la masa celular que se forma alrededor de los primeros siete a catorce días después de la fecundación,  está compuesta por blastocistos. Dichas formas celulares tienen la capacidad de diferenciarse y dar lugar a todos los tipos de células  que a su vez formaran, posteriormente, los distintos tejidos y órganos del cuerpo.

Así, un determinado tipo de tejido se puede lograr en cantidades sin límite ya que las células madre forman réplicas idénticas de sí mismas, en lo cual radica el nuevo impulso que la rama médica logrará con base en una gran fuente de regeneración de tegumentos y órganos.

No obstante lo anterior, el desarrollo de la investigación sigue en medio del debate ético- moral  entre las corrientes que se oponen a la experimentación con embriones humanos y la comunidad de científicos y médicos que ven en esta la gran alternativa para que sus pacientes tengan mejores oportunidades  de recuperación.

EL ESTADO DE COMA

11 de Marzo de 2009

Sin poder despertar

El estado de Coma es un trastorno neurológico grave que se caracteriza por la pérdida de la conciencia y de la capacidad de respuesta a los estímulos.  Llegar a una condición semejante puede ser resultado de accidentes vasculares, efectos de fármacos, traumatismos craneoencefálicos,  alteraciones severas del metabolismo, falta de oxigenación adecuada del cerebro así como enfermedades del sistema nervioso central, entre otras causas.

Para entender mejor el coma podría compararse a la situación por la que pasa una persona cuando es tratada con anestesia general o algo muy parecido al sueño profundo. No es posible despertar de manera voluntaria o por estímulos externos y la capacidad refleja del organismo,  incluso ante lo que produciría dolor, está prácticamente suprimida.

El tronco encefálico regula la función cerebral de mantener el estado de alerta del individuo, esto es el adecuado funcionamiento de los sentidos como vista, oídos, tacto. Cuando  los enlaces del tronco hacia el cerebro no operan adecuadamente, no se logra estimular los niveles de conciencia y respuesta.

Los estados de inconsciencia pueden durar periodos cortos de tiempo o ser de largo plazo. Cualquiera que sea la causa se considera una urgencia y amerita la valoración de personal médico calificado.

Son aceptados de entre tres y cuatro niveles de estado de coma,  de acuerdo con la capacidad de la reacción a estímulos y criterios clínicos.

En el primer grado el movimiento ocular y de las pupilas por estimulación, se conserva prácticamente intacto.  En el segundo grado la defensa al dolor puede ser desordenada. En el tercer grado, se muestran muy disminuidos los movimientos de la pupila y se aprecian sólo reflejos breves y, en el cuarto grado, está ausente la capacidad de reacción y reflejos de protección.

La evolución del paciente en estado de coma dependerá de la gravedad de la lesión que haya sufrido, de las enfermedades subyacentes (diabetes por ejemplo) que tenga y del manejo médico que reciba.  Si se trata de un coma profundo, en el cual se pierde incluso la capacidad de respirar,  se llegaría a requerir el apoyo de medios artificiales de soporte para la función pulmonar.

Si se trata de un estado de coma profundo que se sostiene por varias semanas y el paciente ha tenido que recibir alimentación e incluso respiración por medios artificiales así como medicamentos, la familia frecuentemente se encuentra ante la disyuntiva de mantener su condición indefinidamente o pedir a los médicos la suspensión de tales medios.

Mientras no se haya producido una pérdida importante de oxigenación en el cerebro las posibilidades de alcanzar un grado de recuperación importante, aun cuando el coma se haya prolongado algunas semanas, se acrecientan. Sin embargo es difícil alcanzar una recuperación con mejor pronóstico si se prolonga más de un mes.

Los estudios de imagen como las tomografías y las resonancias nucleomagnéticas permiten detectar el tipo de lesión en el cerebro o si existe una hemorragia.  Los análisis de laboratorio a partir de muestras de sangre buscan la presencia de alteraciones metabólicas a partir de la concentración de glucosaoxígeno, potasio, anhídrido carbónico, sustancias tóxicas como drogas o alcohol e inclusive la existencia de infecciones cerebrales a partir del estudio de líquido cefalorraquídeo obtenido por medio de punción lumbar. Todas las anteriores causas probables del coma en una persona.

Tuberculosis

26 de Febrero de 2009

Esa tos de la que debemos desconfiar

Si alguna vez se encuentra cerca de alguna persona con una tos persistente tenga cuidado pues existe el riesgo de estar ante un enfermo de tuberculosis, una infección sumamente contagiosa que involucra los pulmones y que tiene grandes implicaciones físicas, económicas y sociales.

Provocada por un microorganismo mejor conocido como el Bacilo de Koch, es un padecimiento muy serio ya que el contagio se produce de manera directa de persona a persona, al inhalar los bacilos que se transportan en el aire en forma de pequeñísimas gotas de saliva o esputo generadas por el enfermo al toser o estornudar, escupir e incluso al hablar.

Está fuertemente asociada a condiciones de pobreza y hacinamiento. Hasta el momento, no ha logrado ser erradicada de los países subdesarrollados por lo que tiene una diseminación mayor de la que usted piensa. La Organización Mundial de la Salud calcula que aproximadamente un tercio de la población del planeta sufre esta enfermedad.

Aunque involucra por predilección a los pulmones, el microorganismo identificado también como Mycobacterium Tuberculosis puede afectar además otros órganos vitales como riñones, glándulas suprarrenales, hígado, huesos, articulaciones, meninges, entre otros.

Si bien en los países altamente industrializados se había logrado reducir de manera significativa las tasas de prevalencia y mortalidad de Tuberculosis Pulmonar entre la población, hubo un repunte muy importante a partir de la década de los ochenta debido a su vinculación a la epidemia del Síndrome de Inmunodeficiencia adquirida (SIDA), pues la infección del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) incrementa la susceptibilidad a sufrir TB entre 100 y hasta 200 veces en comparación con los no infectados.

De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana 006, para la Prevención y Control de la Tuberculosis, toda persona con tos y hemoptisis con al menos dos semanas de evolución es sospechosa de padecer Tuberculosis por lo que es objeto de seguimiento obligado en las unidades de salud y hospitalarias y es conveniente que sea sometida a pruebas para descartar o confirmar el diagnóstico, en cuyo caso será necesario iniciar la farmacoterapia establecida para su control.

Identificada a tiempo la Tuberculosis Pulmonar es curable, pero requiere lapsos de tratamiento muy largos de por lo menos seis meses, durante los cuales debe haber una supervisión puntual de que el esquema de toma de los medicamentos sea aplicado para evitar recaídas.

Cuándo estar alertas

Existen síntomas indicativos que aumentan la posibilidad de estar frente a casos de tuberculosis, pero que una vez identificados deben ser complementados con pruebas de laboratorio para su confirmación. Un paciente con TB puede mostrar síntomas clínicos como pérdida de peso, anorexia, sudoración nocturna, disnea.

De manifestarse este cuadro se precisa solicitar otros estudios como la Baciloscopía, que consiste en el análisis de tres muestras de esputo (la flema que se produce con la tos) que tiene por objetivo identificar al microorganismo causante (Mycobacterium Tuberculosis) para determinar el diagnóstico como positivo.

Es preciso subrayar que cuando se confirma un paciente con Tuberculosis las autoridades de salud están obligadas a estudiar cinco individuos que hayan tenido contacto con el enfermo debido al carácter altamente contagioso de la enfermedad.

Otro examen aconsejable es el denominado Prueba de Sensibilidad a la Tuberculina (PPD), que está indicado cuando la persona no presenta signos o síntomas, pero que es susceptible de ser portador del bacilo y tener la enfermedad por haber convivido con algún paciente tuberculoso.

La Radiografía de Torax es un estudio muy importante ya que permite identificar el daño a los pulmones, su extensión así como también las eventuales complicaciones por la TB. Si se ha extendido a otros órganos la biopsia es el siguiente paso.

Etapas de la Tuberculosis

Los trastornos crónicos como las enfermedades pulmonares, la supresión del estatus inmunológico por administración de medicamentos, linfomas, desnutrición, promiscuidad, hacinamiento, mala higiene, adicciones, entre otros factores, favorecen el desarrollo de la enfermedad.

La Tuberculosis se presenta en etapas. La infección primaria o latente suele pasar desapercibida ya que no da manifestaciones obvias. Quienes la padecen no son infecciosas pero dan resultados positivos al realizarles pruebas de sensibilidad a la tuberculina. La evolución hacia una TB activa depende de la edad del individuo (aumenta con la edad) y también del estado inmunológico de cada uno en particular.

En algunos casos, como en los niños en etapa de preescolar, esta fase puede tornarse hacia un cuadro complejo como bronconeumonía en la cual el menor desarrollará disnea, tos, fiebre y hemoptisis. Si se complica es posible que se convierta en una neumonía tuberculosa, cuadro muy factible tratándose de aquellos pacientes que tienen un alto grado de desnutrición.

La Tuberculosis latente o secundaria se caracteriza por lesiones típicas (cavernas) debido a un proceso de sensibilidad desencadenado por los bacilos, en los cuales se forma una variante inflamatoria crónica granulomatosa.

Se pueden abordar estas lesiones mediante fármacos con un buen pronóstico de recuperación. Las cavernas suelen localizarse en el vértice de uno o de ambos pulmones y abarcar tanto el parénquima pulmonar como los ganglios regionales. Las secreciones provocadas por la necrosis tisular se denominan esputo, espectoración altamente infectante.

Si el esputo es deglutido puede dar lugar a una tuberculosis intestinal. Al toser existe la posibilidad de que se infecte otro punto del árbol traqueobronquial, faringe y boca.

El tratamiento farmacológico fundamentalmente consiste en la administración de más Etambutol o Pirazinamida y Etambutol, que en una fase intensiva requiere 60 dosis.

Una fase de sostén en el tratamiento necesita 45 dosis de Rifampicina, más Isoniacida y Etambutol. Por la larga duración de los tratamientos, como se menciono antes, necesita un seguimiento puntual del personal de salud puesto que los pacientes pueden abandonar con facilidad la terapia al sentir mejoría.

LA ENFERMEDAD DEL BESO

18 de Febrero de 2009

Durante el mes de Febrero en el que coinciden, por un lado el homenaje a los dentistas y, por otro la celebración al amor y la amistad, viene bien tocar un tema por demás interesante: el beso y la salud.
Por su puesto que hay muchos para quien el hecho de besar tiene múltiples atributos favorables en cuanto a la salud. Pero existe el riesgo de contagiarse de una enfermedad que pocos saben que se transmite por esta práctica: La Mononucleosis Infeccciosa también conocida como la “enfermedad del beso”.
La vía de contagio por excelencia es la saliva ya que en un beso existe un intercambio de esta sustancia producida en la boca, la cual se compone mayoritariamente de agua, sales minerales, proteínas y otros componentes de no poca importancia, pero también de millones de bacterias y otros miles de microorganismos que, sin dudarlo, pasan de una persona a otra.
Si bien se sabe que en la saliva también hay sustancias químicas que limitan el desarrollo de infecciones, o también conocidos como neuropéptidos, estos suelen ser poco eficientes cuando se trata de la presencia de un micro-organismo conocido científicamente como Virus Epstein–Barr (VEB)

Este virus tiene la particularidad de atacar sólo a los seres humanos. Es una entidad oportunista que aparece en cualquier estado de inmunodepresión y tiene un periodo de incubación de 30 a 50 días.
La Mononucleosis Infecciosa se manifiesta por lesiones eritematosas cubiertas de un exudado espeso, amarillento, que se puede acompañar de un aumento de tamaño de ganglios linfáticos (linfadenopatía local).
Los ganglios linfáticos filtran la linfa (líquido linfático) y almacenan los linfocitos (glóbulos blancos). Están ubicados a lo largo de los vasos linfáticos.
Los cambios en la boca pueden ser similares a los que se observan en afecciones como la “gingivoestomatitis herpética”, sufriendo cambios la encía en particular. El manejo de las lesiones orales es sintomático, con apoyo de aseo escrupuloso de las zonas afectadas. El empleo de compuestos con efecto sedante o analgésicos, así como de antisépticos potentes sin alcohol, para evitar sobreinfección, también es un recurso coadyuvante.
Se presenta un cuadro faríngeo que es preferible que lo maneje un especialista en infectología. En ocasiones, los casos severos ameritan hospitalización con un manejo agresivo por corticoesteroides para atenuar el cuadro clínico. El grado de infectividad es sumamente alto y pone en riesgo de contagio a quienes rodean a la persona que cursa con la enfermedad, que también puede ser visto con miradas especulantes cuando se encuentra en un estado físico y anímico incómodo.
Otros síntomas que es digno de mencionar como parte del cuadro clínico de la enfermedad del beso son: Fiebre, inflamación de las amígdalas y en ciertos pacientes aparición de pequeñas manchas de color rojizo en la piel, similares a las producidas por una reacción alérgica como la que se presenta después de tomar penicilinas siendo sensibles a este medicamento.
Puede haber aumento de tamaño del bazo y del hígado, por lo que el afectado deberá abstenerse de realizar actividad física importante durante alrededor de un mes para dar oportunidad a la desinflamación de dichos órganos.
Suele presentarse fatiga por lo que, dependiendo de la intensidad, puede aconsejarse reposo absoluto, en tanto hay recuperación, que puede ser variable tomando en cuenta que la eliminación del virus VEB llega a tomarse meses después de la infección.
Hay que señalar que esta no tan poco común enfermedad se presenta con mayor frecuencia entre adolescentes y adultos jóvenes, siendo el hacinamiento un factor que favorece el contagio del virus.
Por último y para que usted, estimado lector, enriquezca su cultura, el nombre científico que recibe el deseo de besar es Filemamanía.