Marzo 12th, 2010Enfermedad Periodontal
Cuando los dientes se pierden… ¡sin estar picados!
Si usted es de las personas que piensan que la pérdida de dientes esta relacionada con la temible caries o como consecuencia de accidentes, déjeme decirle que tiene una noción parcial del problema. Los órganos dentarios también se caen porque los tejidos de soporte o parodonto se enferman.
Las afecciones en los tejidos blandos de la boca son con mucha frecuencia la causa por la cual jóvenes y adultos enfrentan diversos grados de disfunción en las capacidades relacionadas con la dentadura, lo que a la vez compromete otros elementos no menos importantes como la apariencia.

Padecer ausencias de incisivos centrales, laterales, caninos, premolares o molares también conlleva tarde o temprano a problemas de otra índole tales como inseguridad, introversión, baja autoestima, incluso aislamiento.
Prácticamente no hay que discutir mucho acerca del hecho que al faltar dientes funciones elementales se ven alteradas en diversos grados. Una acción básica tal cual es comer puede verse seriamente comprometida y reflejarse en deficiencias de la nutrición, alterar la digestión o derivar en obesidad puesto que el procesamiento de los alimentos en el organismo empieza desde que entran en la boca al ser masticados.
Y qué decir de los sonidos que emite cualquier persona al hablar. No olvidemos que muchas palabras se forman a partir de la articulación de consonantes cuya pronunciación va directamente relacionada con los dientes, Si estos faltan la fonación es otra capacidad que se ve muy afectada.
Los órganos dentarios son indispensables para mantener un equilibrio en las relaciones del maxilar inferior con el maxilar superior en su punto de unión (articulación temporo mandibular). Los trastornos de esta son causa frecuente de malestares porque se pierde la estabilidad debido a la carencia de armonía en el “engranaje” que en condiciones normales se observa entre los dientes.
La Periodontitis o enfermedad periodontal entonces es una enfermedad en la cual los tejidos blandos que rodean a los dientes presentan cambios en su color, forma y textura con un aumento en la tendencia del sangrado, y un incremento en la profundidad del surco marginal, entendido este último como el espacio que hay entre la encía y el órgano dentario.
El especialista Carlos Castillo Sánchez señaló que desde hace diez años se han definido 40 variantes de la enfermedad periodontal, misma que ofrece grados de complejidad de acuerdo con la pérdida de estructuras anatómicas a partir de la medición mediante sondas especiales y análisis radiográficos.
La sonda es un instrumento con una punta graduada en milímetros que se introduce entre los dientes y la encía para registrar la profundidad de las bolsas que se forman debido a una reacción inflamatoria, estableciendo la distancia desde el margen gingival hasta la base.
Enfermedad sigilosa
Una de las características de esta afección es que, aun tratándose de un proceso inflamatorio, los pacientes por lo regular no reportan dolor. La evolución del problema suele ser lenta y por lo general no aporta mayores datos reconocibles por las personas excepto por manifestar sangrado y cambios en el olor de su aliento, eventualmente sensibilidad al entrar en contacto con líquidos o alimentos con temperaturas frías o calientes.
Cuando en la consulta se utiliza la instrumentación ya mencionada se registran valores de las bolsas encontradas, lo que permite comenzar a definir un pronóstico. De esta manera, si las mediciones de profundización del surco marginal gingival son mayores a 4 milímetros se considera que hay un daño latente.
Aun así, existiendo de por medio una alteración notable, la enfermedad periodontal puede ser clasificada de primer grado, en cuyo caso se considera con un buen pronóstico; de segundo grado o de pronóstico favorable y de tercer grado, en el cual se determina que uno o mas órganos dentales no tienen esperanza de ser recuperados.

Como en la enfermedad periodontal también se produce pérdida de tejido óseo de los procesos alveolares, los dientes registran grados de movimiento progresivo que se identifican como Grado 1, si el movimiento lateral es menor a un milímetro, de Grado 2 si es mayor a esta medida y Grado 3 si la unidad está prácticamente suelta.
Es en función del deterioro del tejido óseo de soporte como se determina la complejidad del padecimiento.
Si la destrucción o pérdida de hueso es uniforme entre un 10 y 20% y no es mayor a un tercio de la longitud de la raíz del órgano dental medido, se trata de una periodontitis leve. En caso de que rebase este parámetro es entonces un caso severo o grave, y cuando es apreciable la exposición de la furca (donde se unen las raíces) ya se habla de una Enfermedad Peridontal Complicada.
Como se ha visto a través de esta revisión, la enfermedad periodontal es diferente a la “gingivitis”. Si bien en ambas hay una reacción inflamatoria de los tejidos de soporte de los dientes, la primera es irreversible y se controla con una adecuada atención, mientras que la segunda puede ser controlada y volver a un estado de normalidad.
La Gingivitis se considera como tal cuando una o varias unidades gingivales sangran al sondeo, hay enrojecimiento y notable o apenas perceptible cambio de tamaño en la anatomía de la encía; sin embargo no se registra pérdida de tejidos de soporte al realizar mediciones con sondas ni en los estudios radiográficos.
En cuanto a las causas que propician el desarrollo de la enfermedad periodontal, una de las principales es la ausencia de una adecuada higiene bucal. Igual que en la gingivitis todo empieza con la acumulación de Placa Dentobacteriana (PDB), la cual se forma con remanentes de la alimentación, bacterias, células muertas y otros elementos que desencadenan una respuesta inflamatoria.

Casi la totalidad del los pacientes con Enfermedad Peridontal tienen un 70% de concentración de Placa Dentobacteriana, por lo cual la prevención mediante una adecuada técnica de cepillado, uso de hilo dental y la incorporación de auxiliares para la higiene oral sigue siendo la mejor opción.
De otra manera, una vez diagnosticada la afección, deberá ser manejada por tratamientos que van desde fases de controles estrictos que incluyen curetajes y alisados radiculares, hasta echar mano de alternativas quirúrgicas las cuales consideran injertos o manejo de implantes.
Complicaciones
Aparte de la movilidad de los dientes y su eventual caída, aun espontánea, hay otras complicaciones de este padecimiento entre los cuales hay que mencionar la aparición de abscesos (infecciones por acumulación de líquido purulento), casos de extensión de los procesos infecciosos a planos profundos de la anatomía en cara y cuello (celulitis) afectación del hueso en maxilares (osteomielitis) y casos extremos donde se produce necrosis de la encía y otros tejidos periodontales.
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