CRECIMIENTO
Para muchos padres de familia la estatura de sus hijos puede ser motivo de preocupación durante ciertas etapas del desarrollo, sobre todo cuando entran al terreno de las comparaciones con sus compañeros y amigos si en relación con estos últimos proyectan una estatura baja.

A menos que existan trastornos, principalmente asociados a alteraciones de tipo hormonal o ciertas enfermedades, en realidad la mayoría de las veces no habría suficientes motivos para dar lugar a tantas dudas o temores puesto que en la determinación de la talla de los seres humanos intervienen múltiples factores que por supuesto no se consideran anormalidades.
Debido a esta inquietud que también es compartida por los propios niños, niñas y jóvenes en general que se preguntan ¿por qué no son tan grandes como sus amigos? es que éste blog tratará algunos conceptos básicos acerca del Desarrollo Normal en un intento de proporcionar orientación.
Es importante señalar en primer lugar que, la talla y la velocidad de crecimiento son referentes muy trascendentes a tomar en cuenta que ofrecen información para determinar el estado de salud en función de la edad de los individuos.
Conforme a los criterios de crecimiento y desarrollo que son aceptados como normales, algunas alteraciones de la salud se reflejan en una desviación de la velocidad de crecimiento evidenciando notable rezago o una tendencia muy activa.
En función de la edad los estudios longitudinales y transversales se apegan a criterios generalmente aceptados que muestran que los niños normales con una nutrición adecuada tienen patrones de crecimiento muy parecidos. Los siguientes son parámetros de uso frecuente como indicador de normalidad en el crecimiento.
Por ejemplo, al nacer la talla promedio de los niños que no presentan alteraciones es de aproximadamente 50 centímetros. A partir de esta longitud durante el primer año de vida aumentará a razón de unos 25 centímetros, en el segundo año serán 12.5 y enseguida a un ritmo de 6.2 cada año hasta la pubertad.

Con base en los anteriores parámetros los profesionales de la salud tienen a su disposición tablas, conocidas de manera más adecuadas como nomogramas de talla, que hacen posible identificar los valores de crecimiento medio así como mediciones que sugieran una desviación en comparación con los criterios de normalidad, tanto para niños como para niñas.
No hay que perder de vista que los estudios también tienen por un factor de normalidad que subsistan ciertas diferencias del crecimientoa partir de los diversos grupos étnicos. La estatura final de una persona ya en la edad adulta no se puede predecir ya que en su definición intervienen rasgos genéticos, si bien existe una correlación entre la talla media de los padres y la que alcanzarán sus hijos.
Como elemento no menos importante a tomar en cuenta con respecto a la regulación del crecimiento hay que colocar a la nutrición. Sobre el particular se puede afirmar que el aumento de la estatura del adulto en algunos países durante el último siglo se ha observado como una tendencia relacionada con mejorías en la dieta particularmente enriquecida con la ingesta de proteínas durante el período del crecimiento.
En los niños el crecimiento prenatal es extraordinariamente rápido. En esta etapa la velocidad depende del flujo sanguíneo uterino y otros factores maternos, sin embargo, la hormona del crecimiento y la hormona tiroidea apenas lo modifican. En cambio, después del nacimiento los factores que modifican la talla del adulto actúan de forma precoz.

La hormona somatotropina interviene de manera esencial en la regulación del crecimiento. En caso de no tener actividad de esta el crecimiento lineal podría reducirse a una tercera parte de lo normal. La secreción de la hormona del crecimiento es episódica siendo mínima durante la vigilia y mayor durante el sueño, pero está sujeta a factores de liberación e inhibición complejos.
El efecto favorecedor del crecimiento de la somatotropina está mediado a su vez por otro factor de crecimiento insulinoide osomatomedinas.

Por otra parte, no menos importante que la anterior, está otra hormona determinante del crecimiento. Se trata de la Hormona Tiroidea.
La ausencia de esta hormona, a diferencia de la somatotropina, se refleja en la detención prácticamente total del crecimiento, por lo que la presencia en cantidades adecuadas es un requisito indispensable para que exista un desarrollo normal.
Además de los elementos enunciados en párrafos anteriores, hay que añadir otros como los andrógenos y los estrógenos que estimulan el crecimiento durante la pubertad, los primeros de los cuales directamente involucrados con el crecimiento y maduración de hueso, cartílago y músculo.

La insulina también tiene un efecto propio de estimulación del crecimiento a concentraciones reducidos en algunos grupos celulares. De hecho hay hijos de madres diabéticas que crecen de manera excesiva cuya explicación podría encontrarse en la presencia de altos niveles de insulina plasmática fetal.
Desviaciones sobre los valores estándar de crecimiento no necesariamente tienen que ser interpretados como equivalentes de enfermedad. No obstante, aquellos en quienes la correlación de su edad con la talla resulta sumamente sospechosa se tienen que estudiar de forma inmediata en busca de alteraciones como hipopituitarismo, deficiencia de somatotropina u otras enfermedades sistémicas.
Lo cierto es que hay una línea muy delicada entre lo que, en materia de crecimiento y estatura, se considera normal y lo que podría ser etiquetado como patológico; de ahí que los tratamientos pueden estar sujetos a modificaciones cuando se tornan necesarios.










No es infrecuente la obstrucción de las vías aéreas como consecuencia del tabaquismo lo cual contribuye a la reducción del impulso respiratorio central. A menudo también el alcohol explica las apneas porque esta sustancia deprime selectivamente los músculos de la respiración.





















El siguiente nivel sería el traumatismo de gravedad intermedia. Estos pacientes presentan confusión permanente, mareos intensos, cambios de conducta, disminución del nivel de consciencia, pérdida de la movilidad en una de los dos hemisferios del cuerpo, ameritan un estudio muy detallado a nivel hospitalario.

























