Agosto 13th, 2009VIH-SIDA

Segunda Parte

Estadísticas generales y medios de diagnóstico

Atender  todo lo referente a la pandemia del Virus de la Inmunodeficiencia Humana así como del  SIDA en una sola exhibición es imposible, dada la complejidad y extensión de este gran problema de salud pública.  Debido a ello este blog dedica una parte complementaria al tema.

Acerca del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) se estableció que pertenecen a la familia de los retrovirus. A nivel mundial se han reconocido dos serotipos del mismo, identificados como VIH-1 Y VIH-2.

De la mayor parte de los casos registrados a nivel mundial, que hasta 2006 la Organización Mundial de la Salud daba cuenta de39 millones 500 mil infectados,  la mayoría se atribuyen al tipo VIH-1.  En México,  el histórico acumulado por parte del  Centro Nacional para la Prevención y Control del  VIH/SIDA,  indica que desde 1983 a 2009 se han reportado y diagnosticado 130 mil 969 casos.

Del total en todo el mundo la mayoría de los enfermos se localiza en países en vías de desarrollo. En Latinoamérica se calcula que la quinta parte de los enfermos son mujeres.

Acerca de la infección causada por el VIH hay que precisar que sigue una ruta bien estudiada para poder ser diagnosticado. Alrededor de la mitad de los individuos que se infectan presentan una enfermedad febril  similar a mononucleosis infecciosa la cual dura alrededor de l4 días, misma que se resuelve de manera espontánea. Esta manifestación se produce un par de semanas o hasta seis después de estar en contacto por primera vez con el virus.

Para la detección del virus existe el análisis de inmunoabsorción enzimática (ELISA), una  de las primeras pruebas para detectar personas seropositivas. Tiene la desventaja de que puede dar resultados falsos positivos  sobre todo si se aplican antes de que el organismo del enfermo empiece a producir los anticuerpos frente a antígenos de VIH. En todo paciente sospechoso es necesario repetir el examen.

Los pacientes expuestos al virus empiezan a producir niveles detectables de estos anticuerpos después de seis o doce semanas posteriores a la infección, aspecto que puede tardarse hasta medio año. El resultado definitivo de un caso de VIH se establece cuand

o un resultado positivo de la prueba ELISA se complementa con la detección de anticuerpos específicos mediante otro análisis conocido como Western Blot.

Nuevos hallazgos.

Como se mencionó en la primera parte de este artículo, hasta ahora los tratamientos de la infección del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) no han logrado una cura definitiva. Las combinaciones de medicamentos antirretrovirales  solo pueden reducir la velocidad de replicación del  agente,  logrando la prolongación de la vida de los pacientes.

La Universidad de Carolina del  Norte descifró el mapa genético completo del virus. Según un artículo del que dieron cuenta los diarios a nivel mundial, a partir de lo publicado por científicos de dicha institución en la revista Nature, conocer el genoma ARN (ácido ribonucléico) permitirá entender mejor la manera de actuar del VIH.

En la primera semana de agosto del presente año, científicos franceses dieron a conocer también que fue encontrada  una nueva cepa del virus  en Camerun. Se cree hasta el momento que  dicha variante fue transmitida de gorilas a humanos sin que se tenga claro el grado de extensión del contagio.

Agosto 5th, 2009INFECCIÓN POR VIH Y SIDA

Generalidades

La infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) es una enfermedad crónica, que tiene una evolución progresiva y que es irreversible. Se caracteriza por mermar la resistencia natural del cuerpo humano para defenderse de la acción de virus, hongos y bacterias que dan lugar a la aparición de otras infecciones oportunistas y también a neoplasias de tipo maligno.

Dicho de otro modo, las células del individuo que entra en contacto con el VIH disminuyen su capacidad inmunológica por lo que gradualmente es más vulnerable al desarrollo de enfermedades y tumores que eventualmente lo conducirán a la muerte.

El contagio o transmisión de este virus tiene tres vías muy bien definidas:

  1. Contacto Sexual con personas infectadas
  2. Por exposición a sangre u otros fluidos orgánicos contaminados, a través de agujas u otros instrumentos (vía parenteral) y
  3. De una madre infectada a su hijo.

El VIH, así denominado desde 1986 por recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), también se ha identificado en la saliva pero también ha quedado demostrado que por este fluido no se puede contagiar. De igual modo, se ha encontrado en leche materna, liquido cefalorraquídeo, amniótico, lágrimas y orina, sin que estos sean vía de transmisión.

Hay que subrayarlo, únicamente el agente se puede pasar de una persona a otra por medio de sangre, semen, secreciones vaginales y otras que tengan una concentración variable de elementos celulares.

El Virus de la Inmunodeficiencia Humana tiene la particularidad de infectar diversas células humanas, siendo las más susceptibles aquellas que cuentan con receptores identificados como CD4. Entre estos destacan los “linfocitos T cooperadores y los macrófagos”, componentes del sistema inmune del organismo, tal como ya se mencionó.

Pero también afecta a otras células involucradas con  el procesamiento de antígenos presentes en otros órganos, en la piel, en los ganglios así como en neuronas y macrófagos del sistema nervioso central.

Acerca de los Linfocitos T CD4+ o cooperadores, es preciso señalar que son atacados por el virus de manera selectiva, debido a la presencia de una glucoproteína l20 localizada en su envoltura. Dichas células en un individuo normal tienen concentraciones de entre 600 a 800 por cada milimetro cúbico de sangre.

Cuando estos niveles se encuentran por debajo de un conteo de 200/mm3 debido a la acción del VIH, el paciente infectado llega a la fase de SIDA que por sus siglas significa Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. En esta etapa clínica de la enfermedad, es cuando aumenta la vulnerabilidad y la aparición de infecciones oportunistas graves como neumonías –principalmente por Pneumocystis. carinii- toxoplasmosis, tuberculosis, infección debido a citomegalovirus (CMV), así como también neoplasias malignas frecuentes.

Diferencias VIH de SIDA. Etapas

Entonces, hay que diferenciar entre una persona infectada con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana, que puede ser identificado como seropositivo a VIH, y aquella que ha desarrollado SIDA, si bien el virus es causante del síndrome como tal.

Los individuos infectados con VIH positivos son clasificados de acuerdo al momento en que se encuentra la evolución de la enfermedad, según la concentración de linfocitos TCD4+ y las manifestaciones clínicas conforme a los síntomas y los signos.

En la primera etapa, también definida como asintomática están las personas que recientemente fueron infectados. Han pasado por una breve enfermedad aguda con reacción febril, con duración de entre diez y catorce días, que remite o se cura de manera espontánea. Después permanecen sin ofrecer más síntomas clínicos.

En la segunda etapa o sintomática temprana entran aquellos en quienes ya hay síntomas de inmunosupresión  que presentan conteos de Linfocitos TD4+ menores a 400/mm3. En este momento las manifestaciones más observadas son agrandamiento de ganglios linfáticos,  sudoración nocturna,  pérdida de peso, fiebre, malestar general y presencia de hongos como la candidiasis bucal.

En la tercera, o etapa sintomática avanzada, se encuentran aquellos pacientes con SIDA mismos con menos de 200/mm3 linfocitos TD4+.

Hasta el momento no se ha desarrollado vacuna o medicamento alguno que erradique totalmente el VIH, por lo cual el tratamiento se ha limitado a fármacos con notables adelantos que logran retrasar la velocidad de la capacidad del virus para replicarse, lo que se traduce en mejora de la expectativa de sobrevida en el paciente infectado.

No podemos obviar en este espacio que la terapéutica también sigue enfrentando retos a vencer como los efectos secundarios que puede ocasionar la administración de los medicamentos.

Por otra parte, también es obligado enunciar algunas de las enfermedades oportunistas que están asociadas a la inmunosupresión que se deriva de la reducción de los linfocitos TCD4+ o cooperadores:

Cuando la concentración es mayor a 200 /mm3 se presentan infecciones estafilocócicas  en la piel, Candidiasis,  Leucoplasia Vellosa;  Si el conteo de Linfocitos T cooperadores está entre l0l y 200 /mm, se observan enfermedades como Neumonía por P. carinii, Tuberculosis, Micosis profundas, Toxoplasmosis, Infecciones herpéticas, Criptosporidiasis,  Sarcoma de kaposi; y si el nivel queda por debajo de l00/mm3 las manifestaciones son Síndrome de Desgaste, Infección por Citomegalovirus,  Infección por M. avium, Linfoma no Hodgkin.

Un poco de retrospectiva

A manera de recuento histórico, conviene apuntar que desde 1981 se registraron los primeros reportes acerca de la enfermedad. Los casos que se conocieron al principio, en los Estados Unidos, trataban sobre infecciones oportunistas graves como neumonía por Pneumocystis carinii y Sarcoma de kaposi en varones homosexuales previamente sanos, con alteraciones en el sistema inmune celular.

En 1983 y 1984 científicos en Paris y en Estados Unidos aislaron dos retrovirus que en un principio se consideraban distintos uno de otro, el primero LAV, asociado a linfadenopatía, y HTLV-III o virus linfotrópico de células T humanas. Se habían reconocido como agentes etiológicos del SIDA.

Posteriormente quedó demostrado que ambos eran uno solo, y a partir de 1986 la OMS lo denominó Virus de la Inmunodeficiencia Humana.

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