¿Qué es la Artritis Reumatoide?

Doctor Mario Amat Traconis *
Como muchas enfermedades cuya causa es desconocida, la artritis reumatoide es de naturaleza autoinmune y está asociada a genes susceptibles, aunque no por ello se trata de una afección hereditaria. Es la principal dentro de un grupo de cuadros patológicos relacionadas con el tejido conectivo tales como el lupus y la esclerodermia, entre otros.

La prevalencia de la Artritis Reumatoide es significativa ya que se calcula que el uno por ciento de la población mundial la padece.  En los Estados Unidos afecta a 2.1 millones de personas.
En la Artritis Reumatoide las articulaciones son severamente afectadas. Es su principal característica además de distinguirse por gran limitación funcional y deformidad articular durante la evolución del padecimiento. Su componente más esencial es la inflamación así como el dolor, pero alcanza a involucrar también a pulmón, corazón, riñón, piel, vasos, nervios y huesos.
Estadísticamente las mujeres desarrollan esta patología en una proporción de tres a uno si se compara con el diagnóstico en la población masculina. Suele encontrarse con mayor incidencia en personas jóvenes cuya edad fluctúa entre los 20 y los 40 años, si bien alcanza a adultos mayores y –aunque sea sorprendente- a niños.

¿Cuál es la causa de la Artritis Reumatoide?

Aunque se ha avanzado en forma significativa al estudiar los mecanismos de daño en la Artritis Reumatoide, al igual que en el gran alcance de las investigaciones acerca de los genes asociados a la enfermedad, hoy por hoy se ignora cuál es el disparador específico que desencadena el desorden inmunológico que hace evidente la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas de la Artritis Reumatoide?

El signo cardinal en la presencia de Artritis es inflamación de las articulaciones, que  a su vez se muestran con aumento de tamaño. Además es característico el dolor al presionar, así como el incremento de la temperatura.
Las articulaciones que con mayor frecuencia resultan afectadas por la Artritis Reumatoide son las correspondientes a las manos,  las muñecas,  los pies,  los tobillos,  rodillas, los hombros y los codos.
La inflamación por lo general es simétrica en quien la padece, lo cual quiere decir que las dos articulaciones a ambos lados del cuerpo responden con el mismo síntoma.
Los síntomas de la AR pueden empezar de forma repentina o gradualmente. Una particularidad del cuadro patológico es la rigidez matinal,  que suele  ser prolongada.
Hay una serie de síntomas sistémicos que acompañan el padecimiento entre los que sobresalen fatiga, debilidad que puede cursar con fiebre y malestar general, resequedad de ojos y boca. No obstante, es preciso aclararlo, cada individuo experimenta los síntomas de una manera diferente.
Es de importancia relevante que los signos y síntomas de la enfermedad sean valorados por un especialista y que se corrobore su manifestación en un período de cuando menos seis semanas a fin de establecer un diagnóstico confirmatorio.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la Artritis Reumatoide puede resultar difícil en las primeras etapas de la enfermedad porque los síntomas suelen ser muy leves, razón por la cual es preciso establecer una adecuada historia clínica y elaborar un examen físico general completo, con evaluación de las características de las articulaciones.
El objetivo es al mismo tiempo descartar otras patologías que podrían condicionar al paciente a enfermedad articular.  Hay que subrayar que si bien el diagnóstico se basa principalmente en la valoración de los signos y los síntomas,  los estudios de laboratorio resultan clave aunque también llegan a ocasionar un gran atraso en el diagnóstico definitivo.

El uso de medicamentos que, por una errónea impresión diagnóstica se llegan a administrar tratando de atenuar algunos de los síntomas, de igual modo podría dificultar el diagnóstico certero de la afección.
Los estudios de laboratorio que es factible aplicar para el diagnóstico de la enfermedad, aun cuando no son específicos,  buscan revelar la presencia de factor reumatoide, así como también reactantes de inflamación tales como velocidad de sedimentación globular, proteína C reactiva.
Complementarios a los ya enunciados, resultan de altísimo valor  las  radiografías de articulaciones y otras pruebas más específicas de desarrollo reciente como son el péptido citrulinado y aspiración de líquido sinovial de las articulaciones.

*Colaborador invitado. Médico Internista. Postgraduado Hospital General Dr. Manuel GEA González y CMN 20 de Noviembre ISSSTE. Certificado Colegio Mexicano de Reumatología