Segunda Parte

Antes de pasar al desarrollo de los demás tipos de hepatitis, debe saber estimado lector que el diagnóstico de la enfermedad se establece principalmente mediante la observación de los signos y síntomas clínicos, uno de los cuales, el más característico, es la ictericia.

La ictericia es la coloración amarillenta de la piel y mucosas en las personas y aparece cuando la concentración de bilirrubina sérica aumenta más allá de 2.5 mg/dL, lo que es posible determinar por medio de estudios de laboratorio que también ayudan a medir transaminasas, aumento del tiempo de protrombina y las concentraciones de gammaglobulinas.

La Hepatitis C antes se conocía como Hepatitis no A no B.  Como en la HVB su vía de transmisión o contagio es sexual y parenteral, o sea traspasando las capas de la piel generalmente por el uso de agujas contaminadas. Este tipo de hepatitis no da síntomas claramente identificables en alrededor del 95% de los casos.
El agente responsable se incuba en un lapso de dos a veinte semanas y puede representar hasta la mitad de los casos de hepatitis aguda esporádica. No ha sido detectado con certidumbre el estado de portador crónico infeccioso. El pronóstico de la infección es desalentador porque la probabilidad de resolución espontánea es menor al 50%.

Quienes la sufren corren riesgo de derivar a insuficiencia hepática fulminante, cirrosis o desarrollar carcinoma hepatocelular. Se ha considerado que entre la transfusión a partir de la cual se produce el contagio y las complicaciones mencionadas pueden transcurrir 10, 21 y hasta 29 años, respectivamente.

La Hepatitis D, por su parte, es producida por el virus HDV o agente delta. Se trata del virus de menor tamaño capaz de infectar al ser humano. Tarda en incubarse entre uno y seis meses.
Sólo se enfermarían de esta variante de hepatitis aquellos que previamente padecieron VHB, como coinfección o infección simultánea B y D.  Se estima que entre 5 y 10% de las hepatitis crónicas por VHB  están sobre infectadas por VHD.

La mayoría de los casos evolucionan a curación. Sin embargo la forma crónica de esta da lugar a estados graves de patologías del hígado con rápido avance hacia cirrosis.

La Hepatitis E, al igual que la del tipo A, es de transmisión entérica (a través del agua contaminada) y también es endémica. Afecta predominantemente a adultos jóvenes entre 20 y 40 años de edad. Tiene un periodo de incubación de dos a ocho semanas. Las estadísticas han identificado en las mujeres embarazadas un grupo de riesgo, entre las cuales 15 a 30% mueren alrededor del tercer trimestre por esta causa.

Hepatitis F. Aproximadamente 5%  de las hepatitis no son específicas en cuanto a su etiología viral.  Esto sugiere que si los responsables no son los virus identificados (no A no E, no A, no B, no C, no D,) entonces se trata de otros agentes productores, siendo uno de estos el de la Hepatitis F.

Su cuadro clínico es prácticamente similar al de otras hepatitis conocidas, por lo cual no se ha podido identificar con algún grupo de riesgo específico.

Hepatitis G y GB. El avance de la biología molecular ha permitido identificar estos virus hepatotrópicos, entre los que son causa de hepatitis agudas que aparecen después de transfusiones sanguíneas. Su cuadro clínico todavía está en proceso de caracterización puesto que los reportes de incidencia y frecuencia son escasos. La investigación continúa a fin de establecer un patrón típico.

Tratamiento

Para la hepatitis viral aguda no hay un tratamiento específico, ya que es un trastorno autolimitado. Por lo regular los médicos le aconsejaran reposo en casa, porque en pocas ocasiones se requieren cuidados hospitalarios, así como dieta rica en carbohidratos, baja en proteínas y evitar grasas si se presenta intolerancia.

No obstante, se han desarrollado esquemas de vacunación preventiva muy recomendables para grupos de riesgo como médicos, dentistas, enfermeras; personal de laboratorio y hospitalario; pacientes sujetos a hemodiálisis, hemofílicos; drogadictos y presos.

Para el caso de las hepatitis A y E es suficiente el manejo de alimentos con higiene, la potabilización del agua, pero en el caso de la HVC, la tipo G y GB es necesario observar permanentemente rigurosas medidas de control sanitario en las transfusiones de sangre y sus derivados.