Enfermedades de las Vías Respiratorias Superiores

.

Nariz.

Como se ha señalado en esta serie de entregas, una de las regiones especificas de las vías respiratorias superiores es la nariz en la cual también se presentan trastornos que en esta ocasión se tratarán en el blog.

Una de las más comunes es la Rinitis. En la nariz es muy incómodo padecer la secreción y la obstrucción. Generalmente de origen viral, atiende a una inflamación aguda que se autolimita.

Sin embargo, hay otras variantes de la rinitis en su expresión crónica que a su vez se manifiesta de distintas maneras como son las siguientes:

La rinitis alérgica, por ejemplo, la cual está asociada a antecedentes de alergias y que en algunas personas se puede explicar por hipersensibilidad a medicamentos como la aspirina.

La rinitis medicamentosa se refiere a la tumefacción de los cornetes nasales, que reaccionan con un incremento de secreciones de consistencia acuosa lo cual da lugar a la obstrucción nasal. Esta forma tiene que ver con un uso irresponsable de los descongestionantes de aplicación local y que se soluciona retirando su utilización, si bien hará probablemente necesaria la administración de descongestionantes vía oral y esteroides aplicados de manera tópica.

Otra más de las manifestaciones crónicas de este trastorno es la rinitis atrófica. Debido regularmente a la cirugía relacionada a los cornetes, así como debido a diversas infecciones e incluso enfermedades granulomatosas. Una de las características de esta variante es el olor desagradable y la epistaxis (sangrado nasal) con obstrucción. Al explorar el tejido nasal se aprecia un deterioro considerable así como la presencia de costras y restos celulares.

l empleo de lavados nasales con suero salino puede mejorar notablemente la condición del paciente, pero en caso de haber una enfermedad subyacente es necesario también atenderla.

Hemorragias nasales (Epistaxis). La salida de sangre a través de la nariz puede obedecer a diversas causas que van desde un traumatismo hasta la presencia de cuerpos extraños, el consumo de drogas y las infecciones locales.

Muchas veces es suficiente la compresión o la aplicación de un taponamiento ligero para detener la hemorragia. Adicionalmente,  una hemorragia que no compromete la vida del paciente, se puede tratar aspirando los coágulos, acto al que enseguida procedería a la cauterización eléctrica o química del o los focos donde se origina la hemorragia.

Sustancias como algunos vasoconstrictores pueden ser de gran apoyo para controlar un evento así. En ciertos casos se haría necesaria la hospitalización con administración de antibióticos y vigilancia de los gases arteriales así como de la tensión arterial de oxígeno.

La mayor parte de las hemorragias nasales proceden del tabique nasal.

Hay otras enfermedades o síndromes que derivan en la presencia de hemorragias nasales, si bien estas no se presentarían de manera aislada. Entre estas afecciones se pueden enunciar, por ejemplo, leucemias, trombocitopenia, anemia aplástica y hepatopatías; estas muestran signos generalizados como hematomas, petequias o hemorragias. Mucho menos frecuente es la epistaxis atribuida a la enfermedad de Von Willebrand.

Por otra parte, la secreción nasal clara con presencia de glucosa en su composición (comprobable por análisis de laboratorio) podría estarnos colocando frente a un caso de rinorrea de Líquido Cefalorraquídeo (LCR). Esta se puede complicar por una meningitis bacteriana y podría explicarse por traumatismos de la nariz o la región media de la cara, fractura de la base del cráneo, cirugía nasal compleja.

Entre los traumatismos también hay que considerar los casos de Perforación del tabique nasal, por eventos accidentales o debido a actos quirúrgicos del tabique o cirugía transesfenoidal de la hipófisis. La perforación también se induce por consumo de cocaína y otras drogas, por presencia de sífilis, lepra, cuerpos extraños o intoxicación de metales.

Además de los cuadros ya señalados no se pueden dejar de lado otros trastornos que responden a infecciones menos frecuentes, neoplasias (carcinomas), procesos vasculíticos (sarcoidosis y algunos granulomas, por ejemplo).

De la zona externa de la nariz, por esta ocasión, nos limitaremos a comentar que es igualmente vulnerable a igual número de enfermedades de la piel como en la cara. Organismos peligrosos como el Staphylococcus aureus pueden extenderse ampliamente hasta regiones anatómicas (senos paranasales e intracraneal) de mucho compromiso para las personas. El impétigo y la erisipela, producidos por Streptococcus del grupo A, afectan la parte externa de la nariz.

Sinusitis.

Mención especial en esta entrega merece la presencia de infecciones tanto de origen viral como bacteriano en las cavidades del esqueleto facial.

Mejor conocidos como senos paranasales (que drenan hacia las fosas nasales), se trata de senos frontales (localizados por encima del reborde de la órbita), senos maxilar, etmoidal y senos esfenoidales, que se infectan por presencia de agentes virales o bacterianos en las vías respiratorias altas.

Los síntomas son fiebre, dolor localizado, obstrucción de la cavidad nasal, secreción nasal purulenta. Es posible detectar dolor sobre el seno afectado al apenas colocar la punta del dedo, se eleva el recuento leucocitario y pueden estar afectados uno o más senos, lo que es posible comprobar mediante tomografía.

Los rinovirus, adenovirus, virus de la gripe, parainfluenza; y también Streptococcus pneumoniae y Haemophilus influenzae son los agentes que se encuentran en tales infecciones, entre otras.

Aparte de la administración de un esquema con antibióticos y descongestionantes, en ocasiones se hace necesaria como parte del tratamiento la aspiración con aguja para identificar con precisión el organismo responsable, y también se considera el drenaje quirúrgico del seno afectado.

La inflamación del párpado superior y el dolor retroorbitario, podrían estar indicando la presencia de una sinusitis etmoidal o un caso de sinusitis esfenoidal, respectivamente.

Cuando se habla de una sinusitis crónica, las causas pueden ser un tanto diferentes. En esta condición suelen aparecer respuestas alérgicas o anormalidades anatómicas tales como la desviación del tabique nasal.  Los síntomas, tienden a ser menos específicos, pero es frecuente el dolor frontal y la sensación de presión o pesadez en los ojos o en la cara.

Si en el tratamiento establecido los antibióticos indicados y los descongestionantes no mejoran los síntomas la opción del lavado del seno afectado estará indicada.

Las sinusitis pueden derivar en complicaciones como afectación de la visión, de los movimientos extrínsecos del ojo, alterar algunos pares nerviosos craneales; y también dar paso a meningitis, abscesos en estructuras anatómicas intracraneales importantes, sólo por mencionar algunas.

Aunque menos frecuentes, otras de las enfermedades de los senos paranasales son los tumores malignos como los carcinomas y los sarcomas, de mayor riesgo para individuos con oficios tales como la carpintería, por ejemplo.  Los osteomas, neoplasias benignas, suelen ser una complicación sinusal de largo plazo.

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario