La investigación para atender con éxito enfermedades hasta ahora incurables recibió una nueva oportunidad tras casi ocho años de estar acotada por falta de financiamiento, una vez que el gobierno de los Estados Unidos decidió volver a proporcionar fondos para el desarrollo en el campo de las células madre.

Las células madre son hoy el centro de la atención médica mundial porque ofrecen un amplio potencial para el tratamiento de afecciones en los seres humanos que se caracterizan por la destrucción de órganos y tejidos vitales, y que  en muchas ocasiones la ciencia no puede hacer otra cosa que controlar el deterioro de la salud o simplemente dar mejor calidad de vida en el enfermo como única esperanza.

Y es que a partir de las células madre es posible “generar” esos tejidos deteriorados y hasta órganos complejos que se implantarían en los pacientes, para quienes actualmente las terapias representan alternativas limitadas de recuperación.

El horizonte en este sentido es prometedor.  Piense, por un momento, en enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes, patologías del corazón, cánceres y hasta la pérdida de extensas estructuras anatómicas por quemaduras graves, que técnicamente ya es factible  atender a partir de un recurso creado artificialmente.

Por casi ocho años la investigación estuvo acotada en los Estados Unidos debido a que la administración de George Bush acotó el financiamiento a este renglón de la investigación. La nueva administración anunció el levantamiento de tales restricciones dotando al Instituto Nacional de Salud de facultades para elaborar nuevas normas que favorezcan el desarrollo de esta actividad.

Las células madre provienen del embrión humano, cuando la masa celular que se forma alrededor de los primeros siete a catorce días después de la fecundación,  está compuesta por blastocistos. Dichas formas celulares tienen la capacidad de diferenciarse y dar lugar a todos los tipos de células  que a su vez formaran, posteriormente, los distintos tejidos y órganos del cuerpo.

Así, un determinado tipo de tejido se puede lograr en cantidades sin límite ya que las células madre forman réplicas idénticas de sí mismas, en lo cual radica el nuevo impulso que la rama médica logrará con base en una gran fuente de regeneración de tegumentos y órganos.

No obstante lo anterior, el desarrollo de la investigación sigue en medio del debate ético- moral  entre las corrientes que se oponen a la experimentación con embriones humanos y la comunidad de científicos y médicos que ven en esta la gran alternativa para que sus pacientes tengan mejores oportunidades  de recuperación.

Diciembre 3rd, 2008DIABETES Dulce en la sangre

Conocida desde antes de la era cristiana, a esta enfermedad metabólica se le denominó diabetes por el filósofo griego Areteo de Capadocia a partir del siglo I. Es del dominio público que tal afección crónico-degenerativa la padece 10 por ciento de la población mexicana y que es una de las primeras causas de muerte.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) el término “Diabetes”  implica dos trastornos diferentes conocidos como Diabetes Mellitus o tipo 2 y Diabetes Insípida o tipo 1.
Aunque algunas manifestaciones clínicas son compartidas por ambas, lo que ha derivado en que respondan a un nombre idéntico, sus causas así como los procesos morbosos que las caracterizan son distintos. La diabetes “Mellitus” es una patología más frecuente y conocida, proviene del latín que significa miel y por lo tanto asociado al concepto dulce.
En el pasado los médicos solían oler y probar la orina de los pacientes para tratar de diagnosticar enfermedades y encontraban que el sabor de esta era dulce.

Al igual que en la Diabetes Mellitus, en la Diabetes Insípida la excresión abundante de orina, que en la terminología  profesional se conoce como poliuria, así como el aumento de la sensación de sed, o sea polidipsia; son síntomas característicos.
La diabetes Tipo 1 (insípida) hace que los enfermos requieran uso obligatorio de Insulina, una hormona producida en el páncreas, indispensable para que el organismo lleve a cabo el metabolismo de los hidratos de carbono, proteínas y grasas, y responsable de que la glucosa pueda entrar a las células.

En personas que sufren este tipo de diabetes las células encargadas de producir la insulina son destruidas debido a causas inmunológicas. Al carecer de la hormona por procesos naturales y si no se la aplican mediante inyecciones subcutáneas, los afectados están expuestos a sufrir condiciones graves de salud como un coma diabético.
También está relacionada con la deficiencia de la vasopresina, una hormona antidiurética, que da lugar a la producción de grandes volúmenes de orina, que a su vez ocasionan aumento de la sed del individuo en virtud de su necesidad de compensar el exceso de agua perdido con la excesiva micción.

En la diabetes tipo dos, la más extendida en la población,  hay secreción de insulina por el páncreas pero es insuficiente; y además los pacientes tienen resistencia a la acción de dicha hormona. Esto se traduce en aumento de la glucosa en la sangre (hiperglucemia)

La glucosa es un nutriente que pertenece al grupo de los carbohidratos formados, a su vez, por carbono, hidrógeno y oxígeno.
Pertenece a la clasificación de los monosacáridos simples, que se caracterizan por tener un sabor dulce. Al entrar en contacto con la sangre, es transportada al hígado como reserva, al cerebro y a las células del organismo que la utilizan como energía.
Los síntomas de poliuria y polidipsia suelen ser leves durante los primeros años de desarrollo de la enfermedad, por lo cual una persona podría no ser diagnosticada hasta cinco años después de que se inició.

Otros síntomas asociados a la Diabetes Mellitus son la pérdida de peso, aumento notable de la sensación de hambre o apetito y visión borrosa.
A mediano y largo plazo el aumento constante de la glucosa en el torrente sanguíneo provoca daños en órganos muy importantes empezando por el sistema nervioso, los ojos, corazón y riñones, sin dejar de mencionar venas y arterias.

La OMS reconoce también un tipo de Diabetes, que se agrega a las dos primeras que ya se han abordado. Se trata de la Gestacional, que debe su nombre a que se presenta en las mujeres durante el periodo del embarazo. En tal caso hay cierta intolerancia a la glucosa, pero la paciente vuelve a su estado metabólico de normalidad después del parto.

Para comprobarlo es necesario hacer exámenes posteriores al alumbramiento, ya que en ocasiones se puede encontrar persistencia de diabetes o intolerancia a la glucosa.

¿Qué la causa?

En el presente es generalmente aceptado que la diabetes se liga a predisposición genética, y que tienen mayor riesgo de desarrollar la patología quienes no hacen ejercicio con frecuencia, son obesos y tienen aumento de las grasas en la sangre (colesterol y triglicéridos).

Por ello cobra especial importancia la recomendación de la comunidad médica a la población de reducir el sobrepeso y aplicar un régimen de actividad física, ya que esta mejora la síntesis de los azúcares en el cuerpo haciendo que las grasas se “quemen” con mayor facilidad.

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