Publicaciones etiquetadas ‘Diagnóstico’

FUEGOS LABIALES

.

Quién no conoce a alguien a quien le suelen brotar  unas lesiones muy dolorosas alrededor de los labios que aparecen tras una sensación de malestar, hormigueo, comezón y ardor, que con frecuencia relacionan de manera errónea  al “beso”  o la picadura de una araña.  Tal vez a usted mismo esto le ocurre con relativa frecuencia y también se dice coloquialmente que se trata de un “fuego”.

Pues estas lesiones que en si se trata de vesículas con un borde más o menos redondo de color enrojecido y con un centro que se llena de un líquido amarillento, muy dolorosas y que suelen dar una sensación quemante , son provocadas por un virus denominado Virus de Herpes Simple (VHS) tipo 1.

La familia del Herpes Simple (herpes hominis) existe con algunas variedades o subtipos. Además del ya mencionado se conoce el subtipo 2, mismo que se encuentra relacionado con los órganos genitales;  también se tiene identificado al tipo 4, el cual se presume que tiene relación con algunos tumores, y al 6, mismo al que se atribuye el síndrome de fatiga crónica como consecuencia del daño que provoca al tejido nervioso.

El individuo que es contagiado por primera vez presenta síntomas poco específicos al principio tales como ligero malestar generalizado, cefalea  (dolor de  cabeza)  así como sensación diarréica. Muy pocos, aproximadamente 1% de la población, llega a manifestar  la extensión de las lesiones en el interior de la boca, que se acompaña de fiebre, astenia (debilidad física e intelectual)  o aumento del tamaño de los ganglios de la región del cuello.

Las lesiones que aparecen alrededor de los labios, que pueden ser una, dos o más, a veces están  tan juntas que dan la apariencia de ser  una sola de tamaño amplio. En casos severos son capaces de ocasionar alteraciones desfigurantes  debido a la reparación fibrótica que demanda del cuerpo y la rigidez ocasionada.

Una de las observaciones que se han hecho acerca de las causas probables de la aparición de las vesículas  es que algunos estados físicos y emocionales de los pacientes  son propicios. Por ejemplo,  el ejercicio en exceso, asolearse por tiempos prolongados,  episodios febriles, el estrés y hasta la misma menstruación.

Es también característica de las lesiones su aparición rápida, que en uno o dos días se presentan muy dolorosas. Eventualmente se rompen y permanecen cubiertas por una  costra que desaparecerá por si sola en una a dos semanas de manera regular.

Una infección recurrente y que no se cura

Se presume que el virus se aloja en los ganglios nerviosos locales y constantemente viaja a posiciones cutáneas de la cara con relación al nervio trigémino, el cual tiene una extensión hacia el labio superior.  Si algún factor de los enunciados antes altera la capacidad defensiva del organismo y aumenta la replicación viral, será ocasión para que aparezcan las lesiones mejor conocidas por “fuegos” labiales.

Para estos pacientes,  no hay un tratamiento curativo. Solo se pueden tratar los síntomas para aliviar algunas molestias como el dolor mediante analgésicos.  Ciertos antivirales podrían acortar el tiempo de aparición de las lesiones  o disminuir la frecuencia e intensidad de los ataques.

Cuando el VHS se localiza dentro de la boca, lo cual es mucho menos frecuente, se localizaría con mayor incidencia en paladar o en la encía.  De manera muy rápido las vesículas se rompen y dejan áreas ulceradas eritematosas lo que puede complicar un poco su diagnóstico.

El herpes se puede diseminar a otras áreas de la piel, siendo un caso grave si se extiende a los ojos donde puede incluso derivar en ceguera, por lo cual hay que evitar contacto frecuente con las lesiones a través de las manos, en cuyo caso se recomienda una higiene frecuente. Como medida de precaución también se debe evitar el sexo oral  cuando estén presentes las lesiones en la boca o en los genitales.

El uso del condón reduce el riesgo de la transmisión oral o genital del virus con una persona infectada pero no es una garantía. Una recomendación válida es evitar compartir artículos de personas infectadas como los lápices labiales, o utensilios de comida.

VIH-SIDA

.

Segunda Parte

Estadísticas generales y medios de diagnóstico

Atender  todo lo referente a la pandemia del Virus de la Inmunodeficiencia Humana así como del  SIDA en una sola exhibición es imposible, dada la complejidad y extensión de este gran problema de salud pública.  Debido a ello este blog dedica una parte complementaria al tema.

Acerca del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) se estableció que pertenecen a la familia de los retrovirus. A nivel mundial se han reconocido dos serotipos del mismo, identificados como VIH-1 Y VIH-2.

De la mayor parte de los casos registrados a nivel mundial, que hasta 2006 la Organización Mundial de la Salud daba cuenta de39 millones 500 mil infectados,  la mayoría se atribuyen al tipo VIH-1.  En México,  el histórico acumulado por parte del  Centro Nacional para la Prevención y Control del  VIH/SIDA,  indica que desde 1983 a 2009 se han reportado y diagnosticado 130 mil 969 casos.

Del total en todo el mundo la mayoría de los enfermos se localiza en países en vías de desarrollo. En Latinoamérica se calcula que la quinta parte de los enfermos son mujeres.

Acerca de la infección causada por el VIH hay que precisar que sigue una ruta bien estudiada para poder ser diagnosticado. Alrededor de la mitad de los individuos que se infectan presentan una enfermedad febril  similar a mononucleosis infecciosa la cual dura alrededor de l4 días, misma que se resuelve de manera espontánea. Esta manifestación se produce un par de semanas o hasta seis después de estar en contacto por primera vez con el virus.

Para la detección del virus existe el análisis de inmunoabsorción enzimática (ELISA), una  de las primeras pruebas para detectar personas seropositivas. Tiene la desventaja de que puede dar resultados falsos positivos  sobre todo si se aplican antes de que el organismo del enfermo empiece a producir los anticuerpos frente a antígenos de VIH. En todo paciente sospechoso es necesario repetir el examen.

Los pacientes expuestos al virus empiezan a producir niveles detectables de estos anticuerpos después de seis o doce semanas posteriores a la infección, aspecto que puede tardarse hasta medio año. El resultado definitivo de un caso de VIH se establece cuand

o un resultado positivo de la prueba ELISA se complementa con la detección de anticuerpos específicos mediante otro análisis conocido como Western Blot.

Nuevos hallazgos.

Como se mencionó en la primera parte de este artículo, hasta ahora los tratamientos de la infección del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) no han logrado una cura definitiva. Las combinaciones de medicamentos antirretrovirales  solo pueden reducir la velocidad de replicación del  agente,  logrando la prolongación de la vida de los pacientes.

La Universidad de Carolina del  Norte descifró el mapa genético completo del virus. Según un artículo del que dieron cuenta los diarios a nivel mundial, a partir de lo publicado por científicos de dicha institución en la revista Nature, conocer el genoma ARN (ácido ribonucléico) permitirá entender mejor la manera de actuar del VIH.

En la primera semana de agosto del presente año, científicos franceses dieron a conocer también que fue encontrada  una nueva cepa del virus  en Camerun. Se cree hasta el momento que  dicha variante fue transmitida de gorilas a humanos sin que se tenga claro el grado de extensión del contagio.

Tuberculosis

.

Esa tos de la que debemos desconfiar

Si alguna vez se encuentra cerca de alguna persona con una tos persistente tenga cuidado pues existe el riesgo de estar ante un enfermo de tuberculosis, una infección sumamente contagiosa que involucra los pulmones y que tiene grandes implicaciones físicas, económicas y sociales.

Provocada por un microorganismo mejor conocido como el Bacilo de Koch, es un padecimiento muy serio ya que el contagio se produce de manera directa de persona a persona, al inhalar los bacilos que se transportan en el aire en forma de pequeñísimas gotas de saliva o esputo generadas por el enfermo al toser o estornudar, escupir e incluso al hablar.

Está fuertemente asociada a condiciones de pobreza y hacinamiento. Hasta el momento, no ha logrado ser erradicada de los países subdesarrollados por lo que tiene una diseminación mayor de la que usted piensa. La Organización Mundial de la Salud calcula que aproximadamente un tercio de la población del planeta sufre esta enfermedad.

Aunque involucra por predilección a los pulmones, el microorganismo identificado también como Mycobacterium Tuberculosis puede afectar además otros órganos vitales como riñones, glándulas suprarrenales, hígado, huesos, articulaciones, meninges, entre otros.

Si bien en los países altamente industrializados se había logrado reducir de manera significativa las tasas de prevalencia y mortalidad de Tuberculosis Pulmonar entre la población, hubo un repunte muy importante a partir de la década de los ochenta debido a su vinculación a la epidemia del Síndrome de Inmunodeficiencia adquirida (SIDA), pues la infección del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) incrementa la susceptibilidad a sufrir TB entre 100 y hasta 200 veces en comparación con los no infectados.

De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana 006, para la Prevención y Control de la Tuberculosis, toda persona con tos y hemoptisis con al menos dos semanas de evolución es sospechosa de padecer Tuberculosis por lo que es objeto de seguimiento obligado en las unidades de salud y hospitalarias y es conveniente que sea sometida a pruebas para descartar o confirmar el diagnóstico, en cuyo caso será necesario iniciar la farmacoterapia establecida para su control.

Identificada a tiempo la Tuberculosis Pulmonar es curable, pero requiere lapsos de tratamiento muy largos de por lo menos seis meses, durante los cuales debe haber una supervisión puntual de que el esquema de toma de los medicamentos sea aplicado para evitar recaídas.

Cuándo estar alertas

Existen síntomas indicativos que aumentan la posibilidad de estar frente a casos de tuberculosis, pero que una vez identificados deben ser complementados con pruebas de laboratorio para su confirmación. Un paciente con TB puede mostrar síntomas clínicos como pérdida de peso, anorexia, sudoración nocturna, disnea.

De manifestarse este cuadro se precisa solicitar otros estudios como la Baciloscopía, que consiste en el análisis de tres muestras de esputo (la flema que se produce con la tos) que tiene por objetivo identificar al microorganismo causante (Mycobacterium Tuberculosis) para determinar el diagnóstico como positivo.

Es preciso subrayar que cuando se confirma un paciente con Tuberculosis las autoridades de salud están obligadas a estudiar cinco individuos que hayan tenido contacto con el enfermo debido al carácter altamente contagioso de la enfermedad.

Otro examen aconsejable es el denominado Prueba de Sensibilidad a la Tuberculina (PPD), que está indicado cuando la persona no presenta signos o síntomas, pero que es susceptible de ser portador del bacilo y tener la enfermedad por haber convivido con algún paciente tuberculoso.

La Radiografía de Torax es un estudio muy importante ya que permite identificar el daño a los pulmones, su extensión así como también las eventuales complicaciones por la TB. Si se ha extendido a otros órganos la biopsia es el siguiente paso.

Etapas de la Tuberculosis

Los trastornos crónicos como las enfermedades pulmonares, la supresión del estatus inmunológico por administración de medicamentos, linfomas, desnutrición, promiscuidad, hacinamiento, mala higiene, adicciones, entre otros factores, favorecen el desarrollo de la enfermedad.

La Tuberculosis se presenta en etapas. La infección primaria o latente suele pasar desapercibida ya que no da manifestaciones obvias. Quienes la padecen no son infecciosas pero dan resultados positivos al realizarles pruebas de sensibilidad a la tuberculina. La evolución hacia una TB activa depende de la edad del individuo (aumenta con la edad) y también del estado inmunológico de cada uno en particular.

En algunos casos, como en los niños en etapa de preescolar, esta fase puede tornarse hacia un cuadro complejo como bronconeumonía en la cual el menor desarrollará disnea, tos, fiebre y hemoptisis. Si se complica es posible que se convierta en una neumonía tuberculosa, cuadro muy factible tratándose de aquellos pacientes que tienen un alto grado de desnutrición.

La Tuberculosis latente o secundaria se caracteriza por lesiones típicas (cavernas) debido a un proceso de sensibilidad desencadenado por los bacilos, en los cuales se forma una variante inflamatoria crónica granulomatosa.

Se pueden abordar estas lesiones mediante fármacos con un buen pronóstico de recuperación. Las cavernas suelen localizarse en el vértice de uno o de ambos pulmones y abarcar tanto el parénquima pulmonar como los ganglios regionales. Las secreciones provocadas por la necrosis tisular se denominan esputo, espectoración altamente infectante.

Si el esputo es deglutido puede dar lugar a una tuberculosis intestinal. Al toser existe la posibilidad de que se infecte otro punto del árbol traqueobronquial, faringe y boca.

El tratamiento farmacológico fundamentalmente consiste en la administración de más Etambutol o Pirazinamida y Etambutol, que en una fase intensiva requiere 60 dosis.

Una fase de sostén en el tratamiento necesita 45 dosis de Rifampicina, más Isoniacida y Etambutol. Por la larga duración de los tratamientos, como se menciono antes, necesita un seguimiento puntual del personal de salud puesto que los pacientes pueden abandonar con facilidad la terapia al sentir mejoría.

HEPATITIS. El hígado en peligro.

.

Segunda Parte

Antes de pasar al desarrollo de los demás tipos de hepatitis, debe saber estimado lector que el diagnóstico de la enfermedad se establece principalmente mediante la observación de los signos y síntomas clínicos, uno de los cuales, el más característico, es la ictericia.

La ictericia es la coloración amarillenta de la piel y mucosas en las personas y aparece cuando la concentración de bilirrubina sérica aumenta más allá de 2.5 mg/dL, lo que es posible determinar por medio de estudios de laboratorio que también ayudan a medir transaminasas, aumento del tiempo de protrombina y las concentraciones de gammaglobulinas.

La Hepatitis C antes se conocía como Hepatitis no A no B.  Como en la HVB su vía de transmisión o contagio es sexual y parenteral, o sea traspasando las capas de la piel generalmente por el uso de agujas contaminadas. Este tipo de hepatitis no da síntomas claramente identificables en alrededor del 95% de los casos.
El agente responsable se incuba en un lapso de dos a veinte semanas y puede representar hasta la mitad de los casos de hepatitis aguda esporádica. No ha sido detectado con certidumbre el estado de portador crónico infeccioso. El pronóstico de la infección es desalentador porque la probabilidad de resolución espontánea es menor al 50%.

Quienes la sufren corren riesgo de derivar a insuficiencia hepática fulminante, cirrosis o desarrollar carcinoma hepatocelular. Se ha considerado que entre la transfusión a partir de la cual se produce el contagio y las complicaciones mencionadas pueden transcurrir 10, 21 y hasta 29 años, respectivamente.

La Hepatitis D, por su parte, es producida por el virus HDV o agente delta. Se trata del virus de menor tamaño capaz de infectar al ser humano. Tarda en incubarse entre uno y seis meses.
Sólo se enfermarían de esta variante de hepatitis aquellos que previamente padecieron VHB, como coinfección o infección simultánea B y D.  Se estima que entre 5 y 10% de las hepatitis crónicas por VHB  están sobre infectadas por VHD.

La mayoría de los casos evolucionan a curación. Sin embargo la forma crónica de esta da lugar a estados graves de patologías del hígado con rápido avance hacia cirrosis.

La Hepatitis E, al igual que la del tipo A, es de transmisión entérica (a través del agua contaminada) y también es endémica. Afecta predominantemente a adultos jóvenes entre 20 y 40 años de edad. Tiene un periodo de incubación de dos a ocho semanas. Las estadísticas han identificado en las mujeres embarazadas un grupo de riesgo, entre las cuales 15 a 30% mueren alrededor del tercer trimestre por esta causa.

Hepatitis F. Aproximadamente 5%  de las hepatitis no son específicas en cuanto a su etiología viral.  Esto sugiere que si los responsables no son los virus identificados (no A no E, no A, no B, no C, no D,) entonces se trata de otros agentes productores, siendo uno de estos el de la Hepatitis F.

Su cuadro clínico es prácticamente similar al de otras hepatitis conocidas, por lo cual no se ha podido identificar con algún grupo de riesgo específico.

Hepatitis G y GB. El avance de la biología molecular ha permitido identificar estos virus hepatotrópicos, entre los que son causa de hepatitis agudas que aparecen después de transfusiones sanguíneas. Su cuadro clínico todavía está en proceso de caracterización puesto que los reportes de incidencia y frecuencia son escasos. La investigación continúa a fin de establecer un patrón típico.

Tratamiento

Para la hepatitis viral aguda no hay un tratamiento específico, ya que es un trastorno autolimitado. Por lo regular los médicos le aconsejaran reposo en casa, porque en pocas ocasiones se requieren cuidados hospitalarios, así como dieta rica en carbohidratos, baja en proteínas y evitar grasas si se presenta intolerancia.

No obstante, se han desarrollado esquemas de vacunación preventiva muy recomendables para grupos de riesgo como médicos, dentistas, enfermeras; personal de laboratorio y hospitalario; pacientes sujetos a hemodiálisis, hemofílicos; drogadictos y presos.

Para el caso de las hepatitis A y E es suficiente el manejo de alimentos con higiene, la potabilización del agua, pero en el caso de la HVC, la tipo G y GB es necesario observar permanentemente rigurosas medidas de control sanitario en las transfusiones de sangre y sus derivados.

La Artritis Reumatoide

.

¿Qué es la Artritis Reumatoide?

Doctor Mario Amat Traconis *
Como muchas enfermedades cuya causa es desconocida, la artritis reumatoide es de naturaleza autoinmune y está asociada a genes susceptibles, aunque no por ello se trata de una afección hereditaria. Es la principal dentro de un grupo de cuadros patológicos relacionadas con el tejido conectivo tales como el lupus y la esclerodermia, entre otros.

La prevalencia de la Artritis Reumatoide es significativa ya que se calcula que el uno por ciento de la población mundial la padece.  En los Estados Unidos afecta a 2.1 millones de personas.
En la Artritis Reumatoide las articulaciones son severamente afectadas. Es su principal característica además de distinguirse por gran limitación funcional y deformidad articular durante la evolución del padecimiento. Su componente más esencial es la inflamación así como el dolor, pero alcanza a involucrar también a pulmón, corazón, riñón, piel, vasos, nervios y huesos.
Estadísticamente las mujeres desarrollan esta patología en una proporción de tres a uno si se compara con el diagnóstico en la población masculina. Suele encontrarse con mayor incidencia en personas jóvenes cuya edad fluctúa entre los 20 y los 40 años, si bien alcanza a adultos mayores y –aunque sea sorprendente- a niños.

¿Cuál es la causa de la Artritis Reumatoide?

Aunque se ha avanzado en forma significativa al estudiar los mecanismos de daño en la Artritis Reumatoide, al igual que en el gran alcance de las investigaciones acerca de los genes asociados a la enfermedad, hoy por hoy se ignora cuál es el disparador específico que desencadena el desorden inmunológico que hace evidente la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas de la Artritis Reumatoide?

El signo cardinal en la presencia de Artritis es inflamación de las articulaciones, que  a su vez se muestran con aumento de tamaño. Además es característico el dolor al presionar, así como el incremento de la temperatura.
Las articulaciones que con mayor frecuencia resultan afectadas por la Artritis Reumatoide son las correspondientes a las manos,  las muñecas,  los pies,  los tobillos,  rodillas, los hombros y los codos.
La inflamación por lo general es simétrica en quien la padece, lo cual quiere decir que las dos articulaciones a ambos lados del cuerpo responden con el mismo síntoma.
Los síntomas de la AR pueden empezar de forma repentina o gradualmente. Una particularidad del cuadro patológico es la rigidez matinal,  que suele  ser prolongada.
Hay una serie de síntomas sistémicos que acompañan el padecimiento entre los que sobresalen fatiga, debilidad que puede cursar con fiebre y malestar general, resequedad de ojos y boca. No obstante, es preciso aclararlo, cada individuo experimenta los síntomas de una manera diferente.
Es de importancia relevante que los signos y síntomas de la enfermedad sean valorados por un especialista y que se corrobore su manifestación en un período de cuando menos seis semanas a fin de establecer un diagnóstico confirmatorio.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la Artritis Reumatoide puede resultar difícil en las primeras etapas de la enfermedad porque los síntomas suelen ser muy leves, razón por la cual es preciso establecer una adecuada historia clínica y elaborar un examen físico general completo, con evaluación de las características de las articulaciones.
El objetivo es al mismo tiempo descartar otras patologías que podrían condicionar al paciente a enfermedad articular.  Hay que subrayar que si bien el diagnóstico se basa principalmente en la valoración de los signos y los síntomas,  los estudios de laboratorio resultan clave aunque también llegan a ocasionar un gran atraso en el diagnóstico definitivo.

El uso de medicamentos que, por una errónea impresión diagnóstica se llegan a administrar tratando de atenuar algunos de los síntomas, de igual modo podría dificultar el diagnóstico certero de la afección.
Los estudios de laboratorio que es factible aplicar para el diagnóstico de la enfermedad, aun cuando no son específicos,  buscan revelar la presencia de factor reumatoide, así como también reactantes de inflamación tales como velocidad de sedimentación globular, proteína C reactiva.
Complementarios a los ya enunciados, resultan de altísimo valor  las  radiografías de articulaciones y otras pruebas más específicas de desarrollo reciente como son el péptido citrulinado y aspiración de líquido sinovial de las articulaciones.

*Colaborador invitado. Médico Internista. Postgraduado Hospital General Dr. Manuel GEA González y CMN 20 de Noviembre ISSSTE. Certificado Colegio Mexicano de Reumatología

El Paciente y sus Derechos

.

Los riesgos de no saber defenderse como paciente
 
Con una participación multidisciplinaria de instituciones y especialistas en asuntos de salud, a partir del sexenio pasado se intentó dar mayor relevancia a la protección de los derechos de las personas cuando estas se encuentran en calidad de pacientes ante  los médicos que les proporcionan atención.

Uno de los propósitos de establecer un marco de defensa que respaldase a los individuos usuarios de los servicios de salud, públicos y privados, fue mejorar la relación médico-paciente disponiendo de medios alternativos para solucionar  eventuales conflictos, privilegiando tanto la conciliación como la gestión.

Está claro que la legislación sanitaria en nuestro país contiene múltiples prerrogativas en beneficio de los pacientes, pero resulta más conveniente que el público las conozca en forma precisa y fácil de entender para que sepa cómo actuar cuando sienta que requiera apegarse a ellas.

A partir de esta necesidad surgió la propuesta de crear un documento que se denominó Carta General de los Derechos de las Pacientes y los Pacientes, mismo que se elaboró con la colaboración de organismos no gubernamentales, asociaciones, colegios de profesionales de la medicina, derechos humanos, universidades e instituciones como la Secretaría de Salud, IMSS, ISSSTE, entre otros, coordinados por la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed).

Esta carta se presentó a manera de un decálogo, o sea una lista de diez planteamientos, que fue consultado y validado por poco más de mil instituciones en el país y que de manera definitiva se dio a conocer desde el año 2001 como a continuación se reproduce.

Es oportuno aclarar que cada artículo hace referencia al fundamento legal que lo sustenta según los diferentes ordenamientos jurídicos relacionados con la materia.

I. Recibir atención médica adecuada

La paciente o el paciente tienen derecho a que la atención médica se les otorgue por personal preparado, de acuerdo a las necesidades de su estado de salud y a las circunstancias en que se brinda la atención; así como a ser informados cuando requiera referencia a otro médico.

•Ley General de Salud Artículos 51 y 89.
•Reglamento de la Ley General de Salud en materia de prestación de servicios de atención médica. Artículos 21 y 48.

II. Recibir trato digno y respetuoso

La paciente o el paciente tienen derecho a que el médico, la enfermera y el personal que le brinden atención médica, se identifiquen y les otorguen un trato digno, con respeto a sus convicciones personales y morales, principalmente las relacionadas con sus condiciones socioculturales, de género, de pudor y a su intimidad, cualquiera que sea el padecimiento que presente, y se haga extensivo a los familiares o acompañantes.

•Ley General de Salud Artículos 51 y 83.
•Reglamento de la Ley General de Salud en materia de prestación de servicios de atención médica. Artículos 25 y 48.

III. Recibir información suficiente, clara, oportuna y veraz

La paciente o el paciente, o en su caso el responsable, tienen derecho a que el médico tratante les brinde información completa sobre el diagnóstico, pronóstico y tratamiento; se exprese siempre en forma clara y comprensible; se brinde con oportunidad con el fin de favorecer el conocimiento pleno del estado de salud del paciente y sea siempre veraz, ajustada a la realidad.

•Reglamento de la Ley General de Salud en materia de prestación de servicios de atención médica. Artículos 29 y 30.
•NOM-168SSA1-1998, del Expediente Clínico. Numeral 5.5.

IV. Decidir libremente sobre su atención

La paciente o el paciente, o en su caso el responsable, tienen derecho a decidir con libertad, de manera personal y sin ninguna forma de presión, aceptar o rechazar cada procedimiento diagnóstico o terapéutico ofrecido, así como el uso de medidas extraordinarias de supervivencia en pacientes terminales.
 
•Reglamento de la Ley General de Salud en materia de prestación de servicios de atención médica. Artículo 80.
•NOM-168SSA1-1998, del Expediente Clínico. Numerales 4.2 y 10.1.1
•Anteproyecto del Código — Guía Bioética de Conducta Profesional de la SSA, Artículo 4, fracción 4.3
•“Declaración de Lisboa de la Asociación Médica Mundial sobre los Derechos del Paciente” del 9 de enero de 1995, apartado C del punto número 10.
 

V. Otorgar o no su consentimiento válidamente informado

La paciente o el paciente, o en su caso el responsable, en los supuestos que así lo señale la normativa, tiene derecho a expresar su consentimiento, siempre por escrito, cuando acepte sujetarse con fines de diagnóstico o terapéuticos, a procedimientos que impliquen un riesgo, para lo cual deberá ser informado en forma amplia y completa en qué consisten, de los beneficios que se esperan, así como de las complicaciones o eventos negativos que pudieran presentarse a consecuencia del acto médico.

Lo anterior incluye las situaciones en las cuales el paciente decida participar en estudios de investigación o en el caso de donación de órganos.

•Ley General de Salud. Artículos 100 fracción IV, 320 y 321.
•Reglamento de la Ley General de Salud en materia de prestación de servicios médicos. Artículos 80 y 81.
•NOM-168-SSA1-1998, del Expediente Clínico. Numerales 4.2 y 10.1.1
 

VI. Ser tratado con confidencialidad

La paciente o el paciente tiene derecho a que toda la información que exprese a su médico, se maneje con estricta confidencialidad y no se divulgue más que con la autorización expresa de su parte, incluso la que derive de un estudio de investigación al cual se haya sujetado de manera voluntaria; lo cual no limita la obligación del médico de informar a la autoridad en los casos previstos por la ley.

•NOM-168SSA1-1998, del Expediente Clínico. Numeral 5.6
•Ley Reglamentaria del Artículo 5º Constitucional relativo al ejercicio de las profesiones en el Distrito Federal. Artículo 36.
•Ley General de Salud. Artículos 136, 137 y 138.
•Reglamento de la Ley General de Salud en materia de prestación de servicios de atención médica. Artículos 19 y 35.

VII. Contar con facilidades para obtener una segunda opinión

La paciente o el paciente tienen derecho a recibir por escrito la información necesaria para obtener una segunda opinión sobre el diagnóstico, pronóstico o tratamiento relacionados con su estado de salud.

•Reglamento de la Ley General de Salud en materia de prestación de servicios de atención médica. Artículos 29 y 30.
•NOM-168-SSA-1-1998, del Expediente Clínico. Numerales 4.9 y 5.5
 

VIII. Recibir atención médica en caso de urgencia

Cuando está en peligro la vida, un órgano o una función, la paciente o el paciente tiene derecho a recibir atención de urgencia por un médico, en cualquier establecimiento de salud, sea público o privado, con el propósito de estabilizar sus condiciones.

•Ley General de Salud. Artículo 55.
•Reglamento de la Ley General de Salud en materia de prestación de servicios de atención médica. Artículos 71 y 73.
 

IX. Contar con un expediente clínico

La paciente o el paciente tienen derecho a que el conjunto de los datos relacionados con la atención médica que reciba sean asentados en forma veraz, clara, precisa, legible y completa en un expediente que deberá cumplir con la normativa aplicable y, cuando lo soliciten, obtener por escrito un resumen clínico veraz de acuerdo al fin requerido.

•Reglamento de la Ley General de Salud en materia de prestación de servicios de atención médica. Artículo 32.
•NOM-168-SSA1-1998, del Expediente Clínico.
 

X. Ser atendido cuando se inconforme por la atención médica recibida

La paciente o el paciente tiene derecho a ser escuchado y recibir respuesta por la instancia correspondiente cuando se inconforme por la atención médica recibida de servidores públicos o privados. Así mismo tiene derecho a disponer de vías alternas a las judiciales para tratar de resolver un conflicto con el personal de salud.

•Ley General de Salud. Artículo 54.
•Reglamento de la Ley General de Salud en materia de prestación de servicios de atención médica. Artículos 19, 51 y 52.
•Decreto de Creación de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico. Artículos 2, 3, 4 y 13