Septiembre 17th, 2009FUEGOS LABIALES
Quién no conoce a alguien a quien le suelen brotar unas lesiones muy dolorosas alrededor de los labios que aparecen tras una sensación de malestar, hormigueo, comezón y ardor, que con frecuencia relacionan de manera errónea al “beso” o la picadura de una araña. Tal vez a usted mismo esto le ocurre con relativa frecuencia y también se dice coloquialmente que se trata de un “fuego”.
Pues estas lesiones que en si se trata de vesículas con un borde más o menos redondo de color enrojecido y con un centro que se llena de un líquido amarillento, muy dolorosas y que suelen dar una sensación quemante , son provocadas por un virus denominado Virus de Herpes Simple (VHS) tipo 1.
La familia del Herpes Simple (herpes hominis) existe con algunas variedades o subtipos. Además del ya mencionado se conoce el subtipo 2, mismo que se encuentra relacionado con los órganos genitales; también se tiene identificado al tipo 4, el cual se presume que tiene relación con algunos tumores, y al 6, mismo al que se atribuye el síndrome de fatiga crónica como consecuencia del daño que provoca al tejido nervioso.
El individuo que es contagiado por primera vez presenta síntomas poco específicos al principio tales como ligero malestar generalizado, cefalea (dolor de cabeza) así como sensación diarréica. Muy pocos, aproximadamente 1% de la población, llega a manifestar la extensión de las lesiones en el interior de la boca, que se acompaña de fiebre, astenia (debilidad física e intelectual) o aumento del tamaño de los ganglios de la región del cuello.
Las lesiones que aparecen alrededor de los labios, que pueden ser una, dos o más, a veces están tan juntas que dan la apariencia de ser una sola de tamaño amplio. En casos severos son capaces de ocasionar alteraciones desfigurantes debido a la reparación fibrótica que demanda del cuerpo y la rigidez ocasionada.
Una de las observaciones que se han hecho acerca de las causas probables de la aparición de las vesículas es que algunos estados físicos y emocionales de los pacientes son propicios. Por ejemplo, el ejercicio en exceso, asolearse por tiempos prolongados, episodios febriles, el estrés y hasta la misma menstruación.
Es también característica de las lesiones su aparición rápida, que en uno o dos días se presentan muy dolorosas. Eventualmente se rompen y permanecen cubiertas por una costra que desaparecerá por si sola en una a dos semanas de manera regular.
Una infección recurrente y que no se cura
Se presume que el virus se aloja en los ganglios nerviosos locales y constantemente viaja a posiciones cutáneas de la cara con relación al nervio trigémino, el cual tiene una extensión hacia el labio superior. Si algún factor de los enunciados antes altera la capacidad defensiva del organismo y aumenta la replicación viral, será ocasión para que aparezcan las lesiones mejor conocidas por “fuegos” labiales.
Para estos pacientes, no hay un tratamiento curativo. Solo se pueden tratar los síntomas para aliviar algunas molestias como el dolor mediante analgésicos. Ciertos antivirales podrían acortar el tiempo de aparición de las lesiones o disminuir la frecuencia e intensidad de los ataques.
Cuando el VHS se localiza dentro de la boca, lo cual es mucho menos frecuente, se localizaría con mayor incidencia en paladar o en la encía. De manera muy rápido las vesículas se rompen y dejan áreas ulceradas eritematosas lo que puede complicar un poco su diagnóstico.
El herpes se puede diseminar a otras áreas de la piel, siendo un caso grave si se extiende a los ojos donde puede incluso derivar en ceguera, por lo cual hay que evitar contacto frecuente con las lesiones a través de las manos, en cuyo caso se recomienda una higiene frecuente. Como medida de precaución también se debe evitar el sexo oral cuando estén presentes las lesiones en la boca o en los genitales.
El uso del condón reduce el riesgo de la transmisión oral o genital del virus con una persona infectada pero no es una garantía. Una recomendación válida es evitar compartir artículos de personas infectadas como los lápices labiales, o utensilios de comida.




En la primera etapa, también definida como asintomática están las personas que recientemente fueron infectados. Han pasado por una breve enfermedad aguda con reacción febril, con duración de entre diez y catorce días, que remite o se cura de manera espontánea. Después permanecen sin ofrecer más síntomas clínicos.






