Septiembre 25th, 2009INFLUENZA A-H1N1. El rebrote
En todos los espacios informativos se declaró que la influenza provocada por el nuevo virus A-H1N1 está de regreso, esta vez con una mayor fuerza. La situación, sin embargo, no debe alarmar al público más de lo necesario pero si motivarla para retomar con estricto rigor las medidas de prevención que desde un inicio se establecieron.
Y es que uno de los principales factores que favorecieron el rebrote fue precisamente el abandono de las acciones que en su momento limitaron la expansión incontrolada del agente, independientemente de la naturaleza infectocontagiosa del mismo así como del propio entorno ambiental que lo favorece.

En este espacio tenemos claro que las mismas cifras que se han dado a conocer son un referente para ejercer un control muy puntual de los factores de riesgo , pero están lejos de anticipar un futuro catastrofista si bien en lo particular, en el seno de las familias que han perdido a un ser querido debido a esta enfermedad, la situación si es dolorosa y trágica .
Y es que hasta el 22 de septiembre la Secretaría de Salud había registrado 27, 660 casos confirmados en todo el territorio nacional, de los cuales 222 se contabilizaron como fallecimientos. La mortalidad que refleja esta cifra, comparada contra el número de infectados es poco menor al 1%.
En buena medida la identificación de los síntomas -ahora mejor conocidos por la comunidad médica- ha permitido la atención oportuna de los enfermos quienes en su gran mayoría se han restablecido. Sin embargo, no por ello la situación debe considerarse superada porque falta acelerar la obtención de los resultados de los análisis de las muestras así como obtener la vacuna que inmunice a la población.
Al mismo tiempo se requiere sensibilizar a la población, que demostró seguir las reglas de prevención prácticamente sólo mientras se lo marcaron, pues quedó claro que después de la contingencia de abril y mayo, la disciplina se relajó y el exceso de confianza favoreció el regreso del virus incluso con mucha anticipación a lo esperado, esto es a partir del ultimo trimestre del año cuando el clima crea condiciones aptas para que el virus se transmita.
Era difícil hacer entrar en razón a la gente que carece de una cultura de higiene mantener medidas preventivas estrictas de manera permanente. ¿Qué fue lo que pasó?

Posibles causas
Buena parte del problema estriba en el hecho mismo de que al disminuir la cantidad de contagios tras la primera contingencia, el público cayó en el exceso de confianza y hasta en la incredulidad acerca de la existencia misma del virus A-H1N1 , en parte alentada por una corriente irresponsable que difundió la idea que la epidemia era un ardid publicitario del gobierno para distraer la atención de la gran crisis económica .
Al mismo tiempo ¿continuaron las labores de desinfección en el transporte público? ¿En las escuelas se mantuvieron los filtros desde que reiniciaron las clases? ¿Los restaurantes respetaron los espacios que deberían existir entre mesa y mesa ? ¿Las personas se lavaron las manos con frecuencia, se taparon la boca con el antebrazo o un pañuelo para toser o estornudar, dejaron de lanzar escupitajos en la vía pública?
Lamentablemente la respuesta a las anteriores preguntas es no.
En consecuencia, ahora por obligación, nuevamente la sociedad en general tendrá que retomar los esquemas preventivos en lo individual y en lo colectivo , si no quiere ser parte de la estadística.
Por lo demás el virus de la influenza humana A-H1N1 seguirá su proceso natural como agente infeccioso. Es oportuno recordar que una de sus características es su capacidad de sobrevivir de dos a tres días en superficies inertes como manijas, barandales, pañuelos y telas.
A diferencia de un catarro común , la influenza por este virus desencadena síntomas de manera súbita como fiebre de 38 grados, intenso ardor en garganta, dolor de cabeza, malestar muscular y articular, flujo nasal y en ciertos casos diarreas.
¿Habrá vacuna?
Acerca de la posibilidad de contar con una vacuna específica para este virus , seguro ocurrirá en un tiempo razonable, con mucha seguridad antes de terminar el año. Lo que no es tan alentador es que todo indica que se aplicará de manera selectiva, de acuerdo a la vulnerabilidad de los grupos de población menores de edad, gente de la tercera edad, personal de salud y pacientes con compromiso cardio respiratorio, entre otros.
Estos criterios responden a un razonamiento con bases científicas , pero en un país como México con fuertes restricciones presupuestarias, obedecen también a una justificación económica. Lo ideal para proteger a la población contra ciertos agentes infecciosos sería lograr una cobertura total de vacunación. Pero debido a que los recursos asignados no alcanzan entonces se tienen que dar prioridad a aquellos individuos que por sus características se consideran mas expuestos.
Así ocurrió con la vacuna de la influenza estacional. Solo se indicó preferentemente para niños y para personas de la tercera edad. El resultado ha sido que los casos del virus A-H1N1 se han presentado con mayor incidencia en hombres y mujeres jóvenes en quienes precisamente no se aplicó el biológico.
Las autoridades sanitarias tendrán que cuidar mucho la manera en que se haga llegar la vacuna al público una vez que se tenga disponible, porque desde ahora es posible anticipar que en todos los hospitales y demás unidades de salud podría presentarse un exceso de demanda.

Lo primero que es importante destacar es que el sistema respiratorio está compuesto por nariz, boca, laringe, epiglotis, traquea, bronquios, bronquiolos, alveolos, pulmones y la pleura. Cada uno cumple con una función que detallaremos más adelante.


La Norma Oficial Mexicana para la Atención a la Salud del Niño establece medidas de prevención de las infecciones respiratorias agudas (IRAS), incluida la influenza. Entre algunas de las más importantes se pueden mencionar la lactancia materna exclusiva durante los primeros cuatro a seis meses de vida, corregir el estado nutricional del menor así como aplicar las vacunas respectivas.






