Noviembre 19th, 2009LUPUS

De entre el grupo de enfermedades reconocidas como “autoinmunes” el Lupus es un mal que se presenta predominantemente en las mujeres y que, por el conjunto de síntomas y signos que la definen, puede confundirse con otros padecimientos por lo que su diagnóstico es complejo y ocupa tiempo para establecerlo con claridad.

Para esta enfermedad hay tratamientos de control de manera que quien lo padece esta en condiciones de tener una alta calidad de vida.

Se trata de un padecimiento que produce inflamaciones a nivel de articulaciones , que además afecta tejidos cutáneos y  órganos como los riñones. Se acompaña de artralgias (dolor en las articulaciones) dolores musculares, fiebres de naturaleza desconocida y enrojecimientos (eritemas) en la cara y algunas otras partes del cuerpo.

¿Por qué es autoinmune?

Como ya se ha explicado en anteriores entregas de este blog de salud, el cuerpo tiene un sistema propio que lo protege contra partículas,  bacterias, virus y hongos . El Sistema Inmunologico no reconoce elementos ajenos al organismo y los ataca para mantener un equilibrio y condiciones de normalidad .

Si el sistema inmune funciona anormalmente en la acción de protección, se vuelve contra el propio organismo humano ya que dirige su operación a células saludables , en lugar de sustancias y otros elementos.

Agotamiento no asociado con un aumento de las cargas de trabajo diario, fiebre, dolores de cabeza, aparición de moretones, dolor en las articulaciones, caída de cabello y surgimiento de zonas enrojecidas en algunas zonas del cuerpo, forman parte del cuadro sintomático de la enfermedad . Es muy frecuente notar eritemas adyacentes a la nariz, sobre la región de los huesos malares, como en forma de alas de mariposa.

No obstante, estos suelen ser también comunes a otras afecciones. De ahí la necesidad de ser meticulosos para establecer el diagnóstico correctamente, recurriendo a otros recursos como análisis de laboratorio y periodos de observación que pueden tardar incluso algunos años.

Fuentes como el Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel en los Estados Unidos indican que el lupus puede afectar también sistema neurológico ,  lo que explicaría los dolores de cabeza que no responden a la administración de analgésicos a los que habitualmente habría un buen efecto. En algunos casos podría ser responsable de crisis convulsivas .

Membranas como la que cubre a los pulmones (Pleura)  y corazón (Pericardio) se inflaman y acumulan líquidos derivando en dolores a nivel de tórax. El riñón también registra procesos inflamatorios agudos o crónicos.

Si los anticuerpos que elabora el sistema inmune no reconocen a los glóbulos rojos de la sangre se puede presentar un estado de anemia que explicaría la debilidad y el agotamiento en el paciente,  así como otras manifestaciones tales como mareos, palidez y dolor de cabeza.

La inflamación en las articulaciones, que es uno de los más indicativos signos del Lupus ,  se presenta con mayor frecuencia en las rodillas y en los dedos de las manos, sin que por su localización se deba confundir con artritis reumatoide.

La comunidad médica reconoce tres tipos de Lupus:

Lupus Sistémico,  Discoide y Medicamentoso.

La forma más frecuente es la primera,  se abrevia como LES , ya que se presenta en más de dos terceras partes de los enfermos.  El tipo Discoide se registra en 15% de las personas con Lupus y se caracteriza porque muestra una erupción cutánea de larga duración que incluso es posible que deje alguna cicatriz. Si bien involucra la piel, los órganos vitales antes mencionados no necesariamente suelen ser atacados .

Y el tercer tipo, es decir el Medicamentoso , pues es el que ocasiona la administración de fármacos para otros problemas de salud . Muy parecido al LES no ocasiona daños orgánicos graves y suele haber recuperación cuando se suspende la causa.

Los esquemas de tratamientos para la enfermedad se apoyan en la administración de antiinflamatorios , inmunosupresores, glucocorticoides, dieta especial y combinaciones de ejercicio y descanso, pero la terapéutica más adecuada para cada individuo dependería del grado de actividad de la afección.

Septiembre 25th, 2009INFLUENZA A-H1N1. El rebrote

En todos los espacios informativos se declaró que la influenza provocada por el nuevo virus A-H1N1 está de regreso, esta vez con una mayor fuerza. La situación, sin embargo, no debe alarmar al público más de lo necesario pero si motivarla para retomar con estricto rigor las medidas de prevención que desde un inicio se establecieron.

Y es que uno de los principales factores que favorecieron el rebrote fue precisamente el abandono de las acciones que en su momento limitaron la expansión incontrolada del agente, independientemente de la naturaleza infectocontagiosa del mismo así como del propio entorno ambiental que lo favorece.

En este espacio tenemos claro que las mismas cifras que se han dado a conocer son un referente para ejercer un control muy puntual de los factores de riesgo , pero están lejos de anticipar un futuro catastrofista si bien en lo particular, en el seno de las familias que han perdido a un ser querido debido a esta enfermedad, la situación si es dolorosa y trágica .

Y es que hasta el 22 de septiembre la Secretaría de Salud había registrado 27, 660 casos confirmados en todo el territorio nacional, de los cuales 222 se contabilizaron como fallecimientos. La mortalidad que refleja esta cifra, comparada contra el número de infectados es poco menor al 1%.

En buena medida la identificación de los síntomas -ahora mejor conocidos por la comunidad médica- ha permitido la atención oportuna de los enfermos quienes en su gran mayoría se han restablecido. Sin embargo, no por ello la situación debe considerarse superada porque falta acelerar la obtención de los resultados de los análisis de las muestras así como obtener la vacuna que inmunice a la población.

Al mismo tiempo se requiere sensibilizar a la población, que demostró seguir las reglas de prevención prácticamente sólo mientras se lo marcaron, pues quedó claro que después de la contingencia de abril y mayo, la disciplina se relajó y el exceso de confianza favoreció el regreso del virus incluso con mucha anticipación a lo esperado, esto es a partir del ultimo trimestre del año cuando el clima crea condiciones aptas para que el virus se transmita.

Era difícil hacer entrar en razón a la gente que carece de una cultura de higiene mantener medidas preventivas estrictas de manera permanente. ¿Qué fue lo que pasó?

Posibles causas

Buena parte del problema estriba en el hecho mismo de que al disminuir la cantidad de contagios tras la primera contingencia, el público cayó en el exceso de confianza y hasta en la incredulidad acerca de la existencia misma del virus A-H1N1 , en parte alentada por una corriente irresponsable que difundió la idea que la epidemia era un ardid publicitario del gobierno para distraer la atención de la gran crisis económica .

Al mismo tiempo ¿continuaron las labores de desinfección en el transporte público? ¿En las escuelas se mantuvieron los filtros desde que reiniciaron las clases? ¿Los restaurantes respetaron los espacios que deberían existir entre mesa y mesa ? ¿Las personas se lavaron las manos con frecuencia, se taparon la boca con el antebrazo o un pañuelo para toser o estornudar, dejaron de lanzar escupitajos en la vía pública?

Lamentablemente la respuesta a las anteriores preguntas es no.

En consecuencia,  ahora por obligación, nuevamente la sociedad en general tendrá que retomar los esquemas preventivos en lo individual y en lo colectivo , si no quiere ser parte de la estadística.

Por lo demás el virus de la influenza humana A-H1N1 seguirá su proceso natural como agente infeccioso. Es oportuno recordar que una de sus características es su capacidad de sobrevivir de dos a tres días en superficies inertes como manijas, barandales, pañuelos y telas.

A diferencia de un catarro común , la influenza por este virus desencadena síntomas de manera súbita como fiebre de 38 grados, intenso ardor en garganta, dolor de cabeza, malestar muscular y articular, flujo nasal y en ciertos casos diarreas.

¿Habrá vacuna?

Acerca de la posibilidad de contar con una vacuna específica para este virus ,  seguro ocurrirá en un tiempo razonable, con mucha seguridad antes de terminar el año. Lo que no es tan alentador es que todo indica que se aplicará de manera selectiva, de acuerdo a la vulnerabilidad de los grupos de población menores de edad, gente de la tercera edad, personal de salud y pacientes con compromiso cardio respiratorio, entre otros.

Estos criterios responden a un razonamiento con bases científicas , pero en un país como México con fuertes restricciones presupuestarias, obedecen también a una justificación económica. Lo ideal para proteger a la población contra ciertos agentes infecciosos sería lograr una cobertura total de vacunación.  Pero debido a que los recursos asignados no alcanzan entonces se tienen que dar prioridad a aquellos individuos que por sus características se consideran mas expuestos.

Así ocurrió con la vacuna  de la influenza estacional. Solo se indicó preferentemente para niños y para personas de la tercera edad. El resultado ha sido que los casos del virus A-H1N1 se han presentado con mayor incidencia en hombres y mujeres jóvenes en quienes precisamente no se aplicó el biológico.

Las autoridades sanitarias tendrán que cuidar mucho la manera en que se haga llegar la vacuna al público una vez que se tenga disponible, porque desde ahora es posible anticipar que en todos los hospitales y demás unidades de salud podría presentarse un exceso de demanda.

Junio 25th, 2009El Dengue

La otra epidemia
Silenciosamente y con seguridad un tanto opacada por el revuelo causado por la epidemia de la Influenza provocada por el virus A-H1N1, en el país se ha ido incrementando la propagación de otra infección peligrosa: el Dengue.
También en esta afección el responsable es un virus. De la misma manera que en el caso de la nueva Influenza tampoco se puede prevenir por medio de una vacuna. Desde abril, más o menos en el momento que se alertaba a la población sobre el A-H1N1, las autoridades mexicanas hicieron algo similar en el caso del Dengue debido al incremento inusual de casos que se ha presentado.
En Argentina la situación se tornó alarmante ya que hasta abril habían detectado alrededor de l5 mil pacientes.

El transmisor de la infección es el mosquito Aedes Aegypti, cuyo hábitat natural hasta hace dos décadas se limitaba a regiones tropicales y cercanas al mar. La situación ha cambiado debido a una adaptación de este insecto a los climas por lo que su reproducción se ha logrado en zonas áridas y de clima frío. Por esta razón es que se han incrementado los enfermos.
Actualmente el mosquito está en dos terceras partes del país (incluido Puebla). El año pasado el número de contagiados se ubicó en poco más de 33 mil, con una tendencia creciente en lo que va del presente año. En Puebla los Servicios de Salud reconocieron hasta el momento 46 casos.
Sólo para efectos de comparación, hasta el 23 de Junio de 2009 la Secretaría de Salud informó que se tenían confirmados ocho mil 279 casos de Influenza AH1N1, de los cuales 116 fueron registrados como decesos, con una tendencia a la disminución de nuevos enfermos
De hecho el dengue es una “arbovirosis” que no se debe sólo a un virus. Hay cuatro de estos íntimamente relacionados pero que no por ello impiden que una persona sea contagiada con cada uno de esos en momentos diferentes, aunque ya haya experimentado algún contagio con uno de los serotipos.

Es importante abordar esta enfermedad porque la propagación del Dengue se intensifica precisamente durante la actual temporada de lluvias y huracanes.

Sintomas

Cómo se mencionó al principio es el mosquito el que transmite el Virus del Dengue a través de una picadura. Sus principales síntomas son fiebre alta, dolor de articulaciones, dolor de cabeza así como en los ojos. También va acompañado de dolores musculares, nauseas, vómitos y –muy importante- erupción maculopapular.
Debido a estas características puede ser confundida con los síntomas de la Influenza, así como con otros padecimientos exantemáticos tales como el sarampión y la rubeola. La etapa aguda de la enfermedad dura una semana y a esta le siguen otras dos de convalescencia. En estas puede presentarse debilidad, malestar general y falta de apetito.
La confirmación debe llevarse a efecto por pruebas de laboratorio, mediante análisis de muestras de suero y por detección de anticuerpos a través del método ELISA (enzyme-linked immunosorbent assay).
El diagnóstico tiene que hacerse rápidamente y el tratamiento establecerse de igual manera para garantizar que la tasa de mortalidad sea ínfima. La terapia consiste básicamente en el reemplazo de líquidos y el control del dolor mediante acetaminofen.

El Dengue Hemorrágico

Una variante del Dengue es el Dengue Hemorrágico, que si bien no muestra tasas de contagio alarmantes, si es importante señalar por la gravedad de los síntomas que presentan quienes resultan contagiados. Una característica es la fiebre, que se extiende desde dos hasta siete días. Como particularidad, muestra hemorragias en la piel a través de petequias, sangrado por la nariz, de las encías, hematemesis y melena.
Estos pacientes son vulnerables al desarrollo de alteraciones de la sangre como Trobocitopenia y hemoconcentración, derrames pleurales, y señales de fallo circulatorio. La condición evoluciona hasta entrar en el denominado Síndrome de Choque por Dengue, que de no atenderse rápidamente pone en peligro la vida del enfermo.
Los síntomas en etapas tempranas del Dengue Hemorrágico consisten en intranquilidad, piel fría, pulso débil y rápido y caída en la presión arterial. Puede además registrar dolor abdominal severo, variabilidad muy marcada en su temperatura corporal (fiebre extrema o hipotermia) vómito prolongado.

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