Inaceptable, la complicidad entre gobierno e Iglesia Católica, cuyo jerarca propuso a la autoridad “caminar juntos para hacer de Tlaxcala y cielo”, nada más…

Las verdades a medias usadas en el intrincado mundo del poder permiten a las autoridades caminar sobre la delgada cuerda en que ellos acotan a la Ley. Sobrevienen pues bochornosos actos revestidos de gloria con más de un propósito oculto entre juegos de palabras, como trabalenguas con los que jamás se debe hablar a la gente buena.

Y la ley es clara. El inciso “e” del artículo 130 de la Constitución prohíbe a ministros religiosos asociarse con fines políticos. Pero en Tlaxcala, este señalamiento puede pasar bajo el arco del triunfo de los dos protagonistas de esta novela de lo absurdo, como si un Cupido miope anduviese ahí, tirando flechas y hubiese dado en el blanco entre un reconocido juarista y un elemento extremo del clero mexicano.

Entonces se da la transmisión de misas católicas a través de la televisión pública. ¿Qué dirán las otras iglesias?; ¿Qué dirá el eminente abogado Héctor Ortiz sobre su propia acción?

Pero el marco de complicidades se ensancha, por ejemplo a tener abierta hasta abril una exposición de arte sacro, cuya difusión servirá para impedir el contrabando de estas, afirma el gobernador Héctor Ortiz.

Yo diría que la intención es buena. Pero si por decenios han saqueado el patrimonio de los católicos, por qué se tiene que hacer esta difusión hasta la fecha en que falten tres meses para la elección más importante, por cuanto participativa.

Monseñor Moreno Barrón, persona respetabilísima también debe repasar el contenido del texto constitucional para que su bondadosa acción en su ámbito no quede manchada. Ha de saber el obispo que ese mismo precepto también inhibe las alianzas en reunión pública, en actos de culto o de propaganda religiosa.

Nada más falta que veamos comulgando a nuestro gobernador, como hace años lo hizo el gobernador José Antonio Álvarez Lima ante un atónito pueblo tlaxcalteca no acostumbrado a la postración de sus autoridades ante ningún altar.

Conmueve leer la precaución de Ortiz durante las alocuciones expresadas en aquél encuentro con el jerarca católico de Tlaxcala, donde no se doblega ni tantito, ante cuestiones doctrinarias y limita su participación a la profilaxis respecto al tema del robo de arte sacro. Se advierte su rubor legal, mas no la distancia que debería guardar con la difusión de este evento.

Pero Moreno Barrón, carece del sentido de la distancia en este tema y, sin más preámbulos dibuja la complicidad entre gobierno e Iglesia católica con las comprometidas palabras que apelan a dicho compromiso, de caminar juntos y “verdaderamente hacer que Tlaxcala sea un cielo para los que vivimos aquí y para aquellos que nos visitan, en el sentido integral de la palabra”.

Creo que el diligente ministro no debió recurrir a las metáforas cuando frente a sí tenía al representante del poder ejecutivo de Tlaxcala, porque ni a esa autoridad le está permitido ser parte del cielo “en el sentido integral de la palabra” y, mucho menos nosotros merecemos que se nos planteen mediante premisas de doble o hasta triple intepretación.

Verá usted si a estas alturas, cuando falta tan poco para la elección de gobernador, convienen las ambigüedades como parte de una semántica con piel de oveja que, legalmente resulta una alianza perversa.

Ahora bien, si a los católicos les asiste el derecho de usar los medios públicos para transmitir su liturgia, considero que a los no católicos se les debe medir con la misma vara.

Si el obispo católico ha tenido el derecho de reunirse y exhibirse con el gobernador de Tlaxcala, pues en otros representantes religiosos cabrá el mismo recurso.

Hay de cabildos a cabildos

Que le parece el resbalón de los regidores de Sanctorum de Lázaro Cárdenas que, en sesión decidieron modificar el nombre de su municipio por el de Sanctorum de Héctor Ortiz. Su acción es indescriptible, como lo será el necesario reculamiento, antes de que la alcaldesa y principal promotora de semejante oprobio enfrente un juicio político.

Se supo que, graciosos los autores de tal abyección, Miguel García de Oca y la alcaldesa Manuelita (ambos, caciques actualizados) vinieron a la capital con cara de “qué te parece ell detallazo”, pero cuando recibieron la respuesta de tan grave error, regresaron a su pueblo con la cola entre las patas.

Qué vergüenza.

He ahí la coyuntura en la cual cabe una acción perversa como para que los priístas se hagan los remolones ante Convergencia, que siempre estuvo de lado del libanés.

Mariano González Zarur consiguió elevar la expectativa respecto a ser candidato a gobernador apoyado por varios partidos. Vemos que en ese intento no han sido suficientes las reuniones con las dirigencias de los otros partidos o, éstas se dan en calidad de diálogo de sordos, sin tejer un tema vinculatorio, salvo la pura expresión de conseguir el poder.

Y surge para el ex diputado priísta el dilema: siendo candidato de Convergencia, cómo hacer para convencer al dividido PRI (una parte importante sigue con Lorena Cuéllar) de que al tricolor le asiste la iniciativa, como dice Ubaldo Velasco, “el PRI lleva mano debido a su extraordinario posicionamiento nacional”.

Abundemos: como están las cosas, pareciera que Mariano tiene a Convergencia de su amigo Dante Delgado, como punto de partida para reconquistar los feudos del Revolucionario Institucional y no, que siendo un priísta encastado porte el estandarte de este para ganar terreno.

Recordemos que el propio Dante no detuvo en Veracruz la idea de que Fidel metió manotas al partido naranja (y claro le inyectó recursos), lo que en la militancia tricolor que todavía araña la posibilidad de ungir a Lorena, bajo el argumento de una actualizada afrenta en contra del anti orticismo, tan de moda en Tlaxcala para llamar la atención.

No perdamos de vista el servilismo de Juan José Piedras Romero, el líder petista que puso a su partido de tapete a Mariano.

O sea, ya son varias las expresiones de apoyo al ganadero libanés, pero en el desborde de su pasión se halla una especie de babelismo, que a estas alturas es lo menos esperado por el divo.

Ahora, de que hoy viernes se espera la deliberación de la Comisión Permanente del Consejo Político, impulsando a la Convención de Delegados como mecanismo de elección, de eso no hay duda.

Y que la convención es más de la mitad de la candidatura de Mariano, tampoco genera dudas.
Lo que hay que ver es la reacción de los priístas cuando los motiven a sumarse a Convergencia, el partido definido con Mariano mediante la incansable acción de su fan número uno, Rubén Flores Leal.

Y he ahí la nueva coyuntura que podría ser aprovechada por la perversidad de Beatriz Paredes Rangel, como para reiterar que en los estados los militantes son quienes deciden las candidaturas.

Será sencillo plantear estas premisas:

1.-  Los priístas son libres de decidir por su candidato o candidata a gobernador. 2.- Los priístas han logrado posicionar tanto a su partido que no dejarían a otros tomar decisiones. Luego entonces, “a los priístas no les pidan sumarse a un proyecto que pasa por alto su soberbia”.

En otras palabras, la división entre grupos y partidos opositores obedece a que sus líderes saborean el triunfo con meses de anticipación. Digamos que lamen sus bigotes aun antes de dar el bocado.

Hay que ver el golpe asestado por el orticismo a este anaranjado asunto cuando metió en el carrito del super al activista que pudo haber jugado un papel decisivo en este asunto. El haber adquirido a José Juan Temoltzin y además, someterlo a un lavado de coco como para desconocer los principios de Convergencia respecto al aborto, es como ya lo anticipábamos el primer golpe del que pega dos veces.

De todas formas, José Juan tiene así de pendientes con Mariano, cuando aquél presidía la Sala electoral y operó gacho contra el entonces candidato tricolor al gobierno.

Y que raro, verdad, en aquellos ayeres, Rubén Flores Leal, jugaba en la cancha del orticismo. Lo que son las cosas.

Nadie ha sido capaz de retirarles el mote evocativo del ex jefe delegacional que acabó en mamarracho de programas chafas de Televisa.


Inversiones fuera de serie como las hechas en las campañas para hacer diputadas federales a dos mujeres, ni tan populares, ni tan formidables, más bien, en un contexto de medianía, para colocarlas entre las fichas que confunden a quien llevará los colores del PAN en la elección de julio, es uno de los gustos caros del comandante del orticismo.

Para que Oralia López Hernández ganase la elección de julio pasado, incluso hay videos de la forma en que repartía dinero en efectivo y con ello dejó en los votantes una rara buena impresión para depositarle su voto con la creencia de que ese tipo de ayuda se multiplicaría.

De la señora López Loyo, empeñada en la constancia y  en el derecho que a toda mujer le asiste, de aspirar a algo importante, expuesto como centro de su discurso, no debemos descontar su antecedente de derrota, que costó dinero, mucho dinero, el cual sumado a la reciente campaña nos plantea un panorama por lo menos desalentador.

Toda esa riqueza invertida en ambos pétalos de la rosa híbrida se fueron por el desagüe, ahora que sus suplentes en el Congreso rindieron protesta. Nazario Herrera Ortega, por Perla López y Agustín Macías Romero, por Oralia.

Perdón por no creer en ambas, sobre todo al cuantificar la millonada tirada a la basura.

Tiene que ver con emociones disparadas, con gustos excéntricos, con lo que hemos llamado los excesos del orticismo en una dolorosa pérdida de aquél equilibrio, con la que originalmente funcionaba la compleja maquinaria capaz de ganar elecciones en condiciones adversas.

Incluidas en un desagradable grupo de legisladoras obligadas a renunciar para dar paso a sus suplentes, en el Congreso se les conoció como Juanitas, en alusión al curioso personaje que de jefe delegacional pasó a mamarracho en los programas chafas de Televisa.

Las juanitas de Tlaxcala se han prestado a ser personajes de utilería. Y eso me parece humillante, es la aceptación a priori del uso de las personas. Carecen de una forma creíble para reclamar su paso de caballito por la política y se conforman con el papel de personajes secundarios en un proceso donde hay piezas genuinas y otras, como ellas, de vil ficción.

En su efímero lapso como diputada federal, a una de ellas se le conoció como la legisladora del folder pues, recorría cada edificio del  Palacio Legislativo, auditorios, oficinas, escaleras y pasillos, con una carpeta bajo el brazo, muy apurada como si se dirigiese a encabezar algún evento de relevancia, mas las propias cámaras de San Lázaro dan cuenta de las travesías fatuas en vista de que en el interior de tal carpeta, sencillamente no había nada.

Qué difícil tener vida artificial en esto de la política. Carecer de sustancia y gracias a ello lograr un lugar. A estas alturas, ser políticos con un folder vacío bajo el brazo es un exceso que lastima, porque el dinero empleado por lo menos en estas brillantes (ajá) carreras hace falta en otros ámbitos que han sido la asignatura pendiente.

El coco que espanta a Beatriz

Según la lideresa nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, la alianza entre PRD Y PAN no le causan sobresalto, como sí en cambio le ocurriría con el coco, al ser una niña que se porta bien (así lo declaró en Durango nuestra querida paisana)

Pues cómo la va a espantar una alianza con el PAN si aquí en Tlaxcala, su laboratorio, desde hace cinco años sostiene una alianza bien productiva con el blanquiazul, al grado que con más facilidad que en el CEN se puede ver a Rolando Rodríguez Cámara, sirviendo para lo que es un especialista, o sea, para acarrear robustas dietas.

Padecen el grave sobrepeso que los obliga a exigir su diezmo o doble diezmo para saciar la soberbia, en los términos en que un diabético no puede desdoblar los azúcares.

En el orticismo se advierte un temor de tal magnitud a menos de medio año de la elección más importante de los años recientes que, sus mismas cañerías se han saturado con la formidable sobredad, esa que pudiese ocasionarle una infección como llega a ocurrir con algún macho enchiquerado expuesto a sus propias humedades en tanto caldo de cultivo para la generación  de sus múltiples gérmenes enemigos.

Controlar al Instituto Electoral, al propio partido y ahora, a la Sala Electoral Administrativa del Poder Judicial, es como construir un edificio con albañiles que no se entienden entre sí porque todos ellos acusan tal nivel de soberbia que son incapaces de realizar las labores básicas, como asegurarse que los pilotes se hallen a suficiente profundidad y como instalar puertas para impedir la entrada de entes perniciosos a su interés transexenal.

Curiosamente el exceso orticista conforma una trilogía que debiera apostar al equilibrio, mas el desequilibrio es lo que llegó, a causa del bombardeo pecuniario sin ton ni son del que, en el colmo, los responsables de entregarlos se han procurado interesantes diezmos, dobles diezmos o de plano sociedades.

Insisto, el sexenio sustentado en la balanza perdió el equilibrio.

Hay testimonios, por ejemplo, de desatinados desplantes con los cuales Pedro Molina Flores, contaría dinero frente a los pobres, orillándolos a humillarse, con la exigencia de ser incondicionales y discretos para poder tener parte de ese botín. Tan torpe fue su actuar que generó suspicacias, y en consecuencia su período de presidente quedó manchado con: el infarto cerebral sufrido por Silvestre Lara, ya sea como infame coincidencia o como peor acción. Lo menos para opinar a ese respecto es la rareza en medio de la cual aconteció.

Del PAN, me parece un exceso hacer secretario de la Función Pública a un elemento sin el perfil (Alberto Jiménez Tecpa es veterinario) y, sin aclarar las cuentas a la conciencia del partido. Han quedado inscritas en la lápida de las exageraciones las llaves, con todo y el edificio al cual permiten la entrada, en cuyo interior se instaló la sede estatal del partido. Es un pago adelantado que justifica imposiciones y pasa por alto la visión de consejeros, quienes han visto en ciertos personajes no solo un retroceso, sino el accionar abyecto con tal de cubrir la espalda a quienes jugaron con lo que no tiene repuesto, o sea con la vida de los demás.

Y del IET, ya se ha dicho hasta el cansancio que sus bases se han de resquebrajar cuando la presión rompa los nervios de los nóveles premiados con semejante paquete. Es una suerte de rifa de tigre ganada cuando se carece de armas y, lo menos que se puede hacer es pegar la carrera, como ya vimos con anteriores especímenes removidos por el vergonzoso papel hecho durante la burla en que devino el proceso de selección.

Y es precisamente este momento otro de los excesos (entonces ya serán cuatro) mediante el cual colocaron en cómoda postura a un legislador de quien resalta un mostacho al estilo Dalí, pero con caída de Tintán que, para sorpresa del Partido Naranja y sus fundadores jugó la perinola y tomó todas las fichas –claro ocasionado por su contraparte – de tal forma que aquella probidad alegada cuando amigo era de los perredistas se convirtió incluso en el más profundo odio, desprecio y escarnio, sentidos por su inventor, Rubén Flores Leal, a quien no le tocó ni así de migajitas del tremendo cesto que de un bocado se engulló el ya mencionado ¿convergencista?, dispuesto a batirse con todo y su armadura naranja, para defender, como un perro, la ley Moreno Barrón, que garantiza persuadir con el evangelio a la masa creyente, para que sigan viendo como verdaderos demonios a los perredistas, capaces de impulsar el matrimonio entre personas del mismo sexo y aun peor, permitirles la adopción ante su incapacidad de procrearse.

Estos son excesos resultantes de la torpeza de los operadores pertenecientes a un corporativo que esperaba más de ellos. Sin embargo, al paso de los años les fomentó insaciabilidad en su apetito e hizo de ellos unos cerdos, lerdos y pesados, incapaces de reaccionar a tiempo porque aun a pesar de los riesgos que corren, exigen su diezmo, su doble diezmo o su sociedad.

Una cauda de actos, unos ilegales y otros más, sumieron a este municipio en la más profunda crisis de servicios y generaron la pérdida de credibilidad del partido gobernante.

Es un territorio de batalla, un lamentable panorama que contrasta las anchas calles y avenidas de Apizaco con los basureros en que se convirtieron. Sobraron unos cuantos días para que el paro de PASA a causa de estar retenidos sus pagos, hundiera en los desechos a la llamada Ciudad Modelo.

Uno no puede explicarse el porqué de la falta de liquidez si este, el principal municipio de Tlaxcala produce, incluso, ingresos en efectivo a cualquier hora del día, cuando  opera alguno de los muchos negocios de la comuna, como lo pudimos ver hace unos meses con una extrañísima intervención de la policía municipal y raros personajes triangulando llamadas telefónicas que concluían con la retención arbitraria y anticonstitucional de ciudadanos.

La mínima sospecha de irregularidades en algún comercio apizaquense justificaba el acoso oficial, para ver hasta donde reventaban los infortunados dueños. Este operar, diario, cuasi clandestino, es la otra cara de la moneda del aparente encomiable esfuerzo de cada una de las unidades de carga con las que cuenta el Ayuntamiento para remover parte de las toneladas de basura acumuladas en cada esquina de este formidable municipio central de Tlaxcala.

Creo que la concesión a PASA tuvo irregularidades desde el primer momento. Recuerdo muy bien la riña, como si fuesen chamacos, del entonces edil y del regidor Cesar Carvajal (en cuyo expediente obra el haberse matrimoniado, en calidad de utilería, con Beatriz Paredes, para que esta fuese candidata al gobierno del estado).

Y en ese desencuentro afloraron negocios, compra de casas, autorización de obras en zonas de riesgo y, creo que todo ello, en un contexto onírico de espectaculares momentos electorales, al grado  que el responsable de este caos llegó a imaginarse, de la mano de Ernesto Cordero, como candidato a gobernador.

Qué fácil es destruir el trabajo de años, yo diría, la campaña de años para concretar el atrevimiento de verse investido con el traje de principal. Nada más hizo falta dejar de pagar a los recolectores para que todo se viniese abajo.

Parece un ensanchado tema de desechos, los que están en las esquinas y los que llevaron a Apizaco a la premisa: Si hoy fuesen las elecciones en este municipio, el PAN pierde.

Es todo un reto para quien quiera echarse ese trompo a la uña. He sabido del interés de la misma primera dama, portadora de la poderosa pluma que palomea municipios, por destorcer lo que un soñador ha sido capaz, él solito, de llevar a la ruina.

Muy atento de esta crisis, un priísta, marianista para ser precisos, toma nota de cada abyección que directa o indirectamente cometen los principales del PAN, los que se sienten con arrestos para llegar a la grande, los amorales que se dan baños de pureza, los que fueron capaces de sobornar niveles, bien identificados en el OFS, para que sus cuentas pasaran.

O sea, los que tienen cola que les pisen.

Esa no puede ser la apuesta de AN. En ninguna circunstancia y bajo la mínima tolerancia del comandante del orticismo, para el cual, el desempeño de elementos de este nivel ya se ubica en la lista, digamos no reciclable.

El exceso de tiradores sólo debilita la posibilidad de conformar una candidatura capaz de competir contra la alianza PAN-Ortiz-Paredes.

A la senadora con licencia, Minerva Hernández Ramos, le asiste un interesante acomodo de condiciones y fechas, en el camino a conformar la gran alianza capaz de competir contra el PAN en la elección de julio.

Se ha dicho dispuesta a la medición seria de alcances, con una amplia perspectiva, que no se limite al ámbito interno del PRD. He ahí el desafío de desarticular el sobrecupo de aspirantes, en actitud rapaz, sabedores (as) que ni llegarán lejos, ni son de la apetencia popular, salvo los reducidos grupos con los que, imparables, han ido medrando.

Minerva tiene la oportunidad de construir deshaciendo. Es paradógico, pero una elección en tercios da ventajas irremontables a quien resulte candidato (a) oficial. Pero si se va a cuatro contendientes, entonces la amenaza de ingobernabilidad se cierne en nuestra maltrecha entidad a la que tanta democracia le habrá partido la madre, parafraseando al formidable Tulio Hernández Gómez.

Encuentro la clave en la palabra encuesta. La ha mencionado Minerva y también la pronuncia Beatriz Paredes Rangel. De hecho, anunció que será a través de una encuesta como se conozca el nombre del candidato del PRI.

Claro, Beatriz gana si gana el PAN (ya sabemos de la alianza Ortiz-Paredes), pero Tlaxcala no solo es la tierra natal de la lideresa tricolor, sino la plaza en disputa con el mismo presidente de la República. Y conste que la ex gobernadora suena para la grande.

Para ella, recuperar su estado es importante. Y en tal circunstancia el orticismo tendría garantizada su permanencia en la administración, tal y como ocurre con los beatricistas en funciones.

Ahora, habrá que medir a Mariano González y a Lorena Cuéllar, para ver cuál de los dos le conviene más al PRI como su candidato. Estoy seguro que en esa encuesta, el nombre de Minerva Hernández, no puede dejar de estar presente. Imagine que se imponga a los dos personajes citados. Esa sí sería una demostración de madurez de los adversarios y críticos de la alianza PAN-Ortiz-Beatriz.

En la virtud de reaccionar, no antes, no después y de incrementar la comunicación con Mariano y con Lorena, tiene Minerva la oportunidad de lograr su más alto desafío, como parte de una posible alianza única en el país, pues en el resto de las entidades donde hay elecciones, es precisamente el PRI el objetivo a vencer.

En este momento la lucha está pareja porque aún no arranca la gira del gobernador Ortiz para repartir en toda la entidad apoyos al campo.

¿Y por qué al campo?

Aquel cierre espectacular a finales del año pasado, con más de 27 mil personas en torno de Ortiz y con la figura etérea de Antonio Velázquez Nava, me parece clave en tanto el último acto gubernamental de esta naturaleza.

Quizás el colaborador de Ortiz con más arrestos, dueño de un cuidado discurso y sobre todo, joven, puede ser Velázquez no la carta bajo la manga, sino la gran apuesta del jefe del orticismo, consciente que en este ajedrez dejar de hacer la jugada para el jaque es un riesgo que no puede correr.

Cual zorro con la cara cubierta, el diputado de Convergencia, José Juan Temoltzin, encarna al ser más piadoso de Tlaxcala, curiosamente a seis meses de la elección.

Siguiendo la línea anti aborto que tanto desgaste le ha costado, la presidenta nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, influyó para afianzar la fuerza PRI-PAN y, utilizando al sorpresivamente conservador José Juan Temoltzin Durante, se apresta a presentar una iniciativa por el derecho a la vida, desde luego con una votación brutalmente mayoritaria en concordancia, “con los grandes valores y buenas costumbres, arraigadas entre los tlaxcaltecas”.

Con toda franqueza, esto suena más a alianza electoral entre el orticismo y la dominante mayoría de católicos, cuyo líder, Francisco Moreno Barrón, parece llevar a su rebaño a abrevar en las generosas aguas del poder,  a cambio de usar el púlpito como mecanismo persuasivo para abanderarse con una nueva suerte de <AMLO es un peligro para México>.

En esta lucha por conservar la gubernatura, el gobernador de Tlaxcala es, digamos la única jugada segura del PAN. Por tanto, en la preparación de la gran batalla del cuatro de julio no caben errores. Al contrario, cada movimiento es fundamental para multiplicar los votos favorables a quien contienda con la camiseta albiazul.

Temoltzin dijo en una entrevista con La Jornada que, la iniciativa  tiene la intención de  defender la vida desde el momento de la concepción. Es una propuesta, añade la nota,  que responde a una demanda de la sociedad tlaxcalteca, porque,“se deben consagrar los valores tradicionales del pueblo de México”.

Tolerancia a los lenones. Intolerancia a aquellas mujeres que por alguna causa deban interrumpir el embarazo. Dos temas vigentes en Tlaxcala que exhiben a diputados con conductas tan propias de ellos que ya no nos son extrañas.

Entre más se corra la voz bendiciendo la inexorable ley local antiaborto, mayor será el beneplácito del infalible sistema promotor de causas partidistas encapsuladas en mensajes aderezadas con el Evangelio.

Como ve usted, este es un momento importante para que los opositores pugnen por acotar el avance de la iglesia en tanto factor de poder incapaz de dominar sus apetitos.

Hace unas semanas vimos como fue atropellada una exposición pictórica de talla internacional en el Museo de Arte de Tlaxcala, para concentrar en él obras con temas religiosos. La intransigencia de quien exigió dicha cancelación ni siquiera aceptó alternativas para que el público pudiese apreciar tan admirada muestra, expulsada de Tlaxcala por su temática de erotismo.

Pero, como impedir semejante atropello, si aceptarlo implicaba parte de la clave para abrir el cofre de la promoción electoral.

Temoltzin, a quien un día se le puede escuchar una expresión  denostativa hacia su jefe político y, al otro día se le aplaude por anunciar la ley antiaborto, debiera mostrar una moral intachable, propia de las gentes bien, como para declararse principal de la vela perpetua utilizando, sin embargo, el color de un partido que lo hizo legislador, para apoyar una causa tan pero tan piadosa.

A veces nos tildan de laboratorio político. Pero otras, nos pintamos solos para justificar determinadas creencias según el tiempo que vivimos, sobre todo si la elección se halla a seis meses.

El que los ministros religiosos no nos hablen con la verdad lastima a las personas bien intencionadas y de espíritu receptivo, con otro concepto sobre quienes enmarcan su liturgia en un tema realmente coyuntural.

Adriana Dávila y Mariano González exigirán que el proceso interno de sus respectivos partidos para elegir candidato a gobernador sea legal y se evite la imposición.

Si bien el PAN y el PRI están en espera de definir el método que utilizarán para elegir a sus candidatos al gobierno de Tlaxcala, lo cierto es que el primero optará por una elección interna y el segundo recurrirá a una convención de delegados.

Y aunque esos partidos presumirán que sus procesos internos son democráticos, lo cierto es que en ellos habrá precandidatos consentidos o que gocen del apoyo de actores influyentes e importantes en la política y en sus respectivos institutos políticos.

Ambos partidos tienen el reto de llevar a cabo procesos de elección transparentes y legales que despejen cualquier posibilidad de impugnación, porque corren el riesgo de perder días de campaña que les pueden perjudicar en sus estrategias, como ya le sucedió hace seis años a Maricarmen Ramírez, candidata del PRD al gobierno de Tlaxcala.

Es obvio que en el PAN la ex diputada federal Adrian Dávila no aceptará una imposición ni se prestará a validar un proceso que no cumpla con la ley, lo mismo hará, pero en el PRI, Mariano González, quien sabe que está ante la última posibilidad de llegar a gobernar su estado.

Tanto Adriana Dávila como Mariano González conocen su potencial y saben que para ciertos grupos de poder dentro de sus respectivos partidos son los precandidatos incómodos, de ahí que ya están preparados para enfrentar la cargada que se presentará tanto en el PAN como en el PRI.

Y ya que hablamos de Mariano González, le cuento que su precampaña está siendo apoyada por un poblano que no tiene muy buena reputación. Su llama Carlos Talavera y es un personaje ligado a grupos de porros y a organizaciones de vendedores ambulantes.

Los que conocen a Carlos Talavera dicen que lejos de sumar apoyos a Mariano le restará simpatías, por lo que el ex diputado federal debería buscar a otros personajes que lo apoyen en sus aspiraciones por gobernar Tlaxcala.

Quien llegue a gobernador, habrá de soportar la metralla de grupos y poderes que lo despojarán del control absoluto, como el que hoy opera, en lugar de un real liderazgo.

El revés –previsible- de Rosalía Peredo Aguilar, a su hoy ex impulsor, Héctor Ortiz Ortiz, tomó a este por sorpresa y lo motivó a convocarla a una reunión de emergencia, tras la cual, nos enteramos, el gobernador de Tlaxcala habría llamado a la senadora con licencia, a dejar el protagonismo en aras de no desbordar el momento en un improductivo intercambio de golpes.

Y lo sorprendió porque días antes –como se lo informamos – la señora Peredo solicitó una audiencia a Ortiz, en la que se habrían limado las lógicas asperezas que conlleva el proceso electoral entre un sujeto de poder y un personaje dedicado cíclicamente a cotizarse alto, pues esto de la política es un negocio y, tiene que salir dinerito y posiciones cada que los procesos electorales llegan a su inexorable ejecución.

El factor Rosalía nos hace ver lo cercano que estará el próximo gobierno, del partido que sea, al debilitamiento a causa de la presión ejercida por los grupos que hoy disputan candidaturas y mañana la elección constitucional.

Así que quien gobierne verá acotado su ámbito de poder al contrapeso del grupo de Rosalía, o de Mariano, o de Lorena, o de Minerva, o al mismo orticismo –si es que a este le toca mudarse de Palacio.

En el nuevo ejercicio de gobierno, será fundamental el papel del Congreso y los Ayuntamientos, en tanto  los grupos de poder que constituyan.

En otras palabras, la legitimidad de quien gobierne Tlaxcala dispondrá de tan apretadas cifras que, el control de hoy será historia y, al contrario, veremos a un gobernador obligado por la abundancia de contrapesos a padecer las consecuencias de la ausencia de liderazgo, en cuyo lugar se impulsó a la gobernabilidad mediante la apuesta a la que el ex rector Juan Méndez se dio en llamar cacicazgo académico.

Vale citar la interpretación que a este asunto da la lideresa nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, para quien esta molienda se debe a la intensa participación de los políticos en los procesos electorales.

Conste que en este juego de pesos y contrapesos habrá un grupo en el poder, mientras los demás reclamarán su parte de botín. Y lo que podemos ver como una ecuación equilibrante de las parcelas, nos amaga con llevarnos al caos de la ingobernabilidad, porque a tal cabeza de grupo le pareció necesario manotear sobre la mesa cuando algún tema derivó en debate.

El PAN en crisis

Sólo quienes creen en la tela invisible del hábil sastre que encueró al rey se empeñan en no contemplar la gravísima situación en que devino instalar como líder del PAN a un funcionario orticista quien, edificó su carrera política entre la casualidad y la pachanga y, acabó siendo el dirigente extralegal de su partido, cuyo mandato se difunde como, “secretario general con atribuciones de presidente”.

Tal cargo, sacado de la manga de quien realmente manda en el PAN, paga las consecuencias de subestimar el respeto que los albiazules tienen a sus procesos para elegir dirigentes y se topó con pared ante la queja interpuesta en el TEPJF, por dos aspirantes a consejeros estatales frenados por Benjamín Ávila en sus pretensiones. Entonces, estos recurrieron a la máxima instancia quejándose por la ilegitimidad de alguien que ostentando el cargo de secretario general quiera hacer el papel de presidente.

Y de ahí, viene una cascada de problemas para el albiazul.

Y por ejemplo, la cantada candidatura de Domingo Fernández, en el distrito IV ya movió a otros consejeros del PAN, a demandar consulta a la base pasa impedir la imposición de alguien que ni es panista, pero es capaz de unificar criterios (¡!).

¿Qué puede pasar?

Que el dirigente, medio panista, medio orticista, medio legal y medio eficiente, tape sus oídos con cera pretendiendo que los consejeros inconformes acallen su inconformidad haciendo una reverencia.

Nada más lejos de la realidad. Si persiste la intención de imponer al señor Sunday como candidato, pues, acudirán si es preciso, al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, alegando la impronta que para ellos significa que les enjareten a un sujeto que no les cuadre.

Se trata de poner muchas leñas al fuego, para iluminar lo más que electoralmente permitan los sesenta años de subir y bajar… ora, no todos son vencidos por la Peredo.

Cuando el secretario de Fomento Agropecuario, Antonio Velázquez Nava, sustituyó a un timorato Ignacio López Sánchez (PRI) en el cargo, pudo verse la intención del gobernador Héctor Ortiz, para blindarse de quien resultó ser su primera aliada en traicionarlo.

La guerrilla de Peredo, argumentando, “promesas cumplidas de  Ortiz para beneficiarse y no, a los tlaxcaltecas”, se blande ante la conquista de un territorio, el campo, que por años la conocida luchadora social había detentado y no sólo para arraigar su gran descubrimiento: el voto diferenciado, sino, según parece, para hacer todo un ciclo de negocios que iba desde obtener regalado el fertilizante, darlo a cambio de incondicionalidad de los beneficiados y, predicar una lucha con tintes cuasi guevaristas.

Más no sabía que el ser senadora panista iba a ocasionar tal desgaste a sus propósitos doctrinarios.

Y aunque argumentó en todos los foros contar con más de diez teorías para justificar que la izquierda puede convivir con la derecha y esta a su vez, hacer de los empresarios, utópicos seres capaces de generar riqueza sin trastocar los motivos de una senadora híbrida, nunca advirtió que abandonar el legado de Natalia Teniza la llevaría a sentarse a la mesa del jefe Diego y de Santiago Creel y, de hundirla en ese mundo totalmente palacio del que a sus 59 años es difícil salir, como hoy lo pretende, con un halo libertario y mesiánico de la libadora de todas las mieles.

Mas si de perversidad hemos de hablar, por qué no presentamos en forma simultánea el intercambio que estos dos (Peredo y Ortiz) fueron teniendo a lo largo de su convivencia en su bendito arte de la simulación. Él tomó al PAN por asalto y, ella fue parte del pelotón que ingresó al otrora castillo de la pureza.

A partir de entonces pactaron, con sangre, que no se traicionarían, porque en tal caso, la primera no podría superar al segundo en mañas. Y la historia reciente de ambos lo presenta en una forma espléndida.

Rosalía inventó al Partido Socialista. Ortiz al partido de Manuel Campos.

Ella tuvo 10 intervenciones como senadora panista. Él, le desmanteló su centro de operaciones: el agro tlaxcalteca.

Exigió una candidatura de diputado federal para Víctor Morales Acoltzin. Él no le dio ni el saludo.

Pidió más prerrogativas para su gran caja de ahorro, Fomtlax. Él acotó su operación.

Ella dio coscorrones a Ignacio López Sánchez y lo obligó a ocultarse, llorando, en un escritorio.

Él mandó a su artillero Antonio Velázquez a cobrar la afrenta.

Y desde entonces ha sido una lucha no difundida pero intensa, de la que se advierte un renovado activismo de la legisladora con licencia quien, por ha podido triunfar en cada desafío, pero para su desdicha, contra el tiempo, es incapaz de sobreponerse.

Se trata de echar cuanta leña se pueda a la luminaria efímera (que seguramente tuvo mejores momentos) para que el próximo sepa con quién tiene que tratar, si es que no la quiere como enemiga.

Quien sea, debe operar incluso antes de ser candidato o candidata.

Ya me imagino al corajudo de Mariano, chillando porque la traviesa Rosy le haya asestado un pisotón.

De veras, el tiempo no perdona.

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