Postulados por Alcalá ganaron 13; por López Zavala, 70

Postulados por Alcalá ganaron 13; por López Zavala, 70

Fermín Alejandro/Cuitlatlán/La Jornada de Oriente
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El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI ha decidido analizar hasta enero de 2014 la pertinencia de renovar la presidencia estatal del partido en Puebla. Sin embargo, el fondo del problema no es decidir sí se debe cambiar o mantener a los actuales dirigentes priistas, sino que en caso de que se acepte un relevo el principal dilema será evitar que los grupos y organizaciones del tricolor no se confronten o se polaricen en el proceso de búsqueda de un nuevo liderazgo.

Ante esa dificultad, la salida que tendría que buscar el CEN del PRI es medir el desempeño que los principales líderes priistas tuvieron en el reciente proceso electoral, respecto al apoyo que dieron a candidatos a diputados y alcaldes que emanaron de sus grupos políticos. Entre los priistas que tendrían que examinar se encuentra la senadora Blanca Alcalá Ruiz, los diputados federales Javier López Zavala y Enrique Doger Guerrero, así como los ex gobernadores Melquiades Morales Flores y Mario Marín Torres, junto con el delegado de la Secretaría de Desarrollo Social, Juan Manuel Vega Rayet.

Y quien haya tenido los mejores resultados tendría que ser considerado como el líder priista con mejores posibilidades para encabezar el PRI estatal, en caso de que el CEN acepte renovar a sus dirigentes en Puebla.

Sin embargo, ese análisis no puede ser tan extensivo y tendría que reducirse a dos personajes claves: Blanca Alcalá Ruiz y Javier López Zavala, por una razón fundamental, unos 207 candidatos salieron de sus respectivos grupos políticos. Por tanto, son quienes colocaron la mayor cantidad de aspirantes y tuvieron más posibilidades de contribuir al fortalecimiento del PRI en el proceso electoral que aún no termina.

De acuerdo con fuentes confiables del PRI, quien logró más candidaturas fue Blanca Alcalá, con unas 117, tanto de diputados como de alcaldes.

Mientras que López Zavala quedó debajo de la cifra de candidatos de la senadora al conseguir solamente la postulación de unos 90 aspirantes a presidentes municipales y legisladores.

Sin embargo el resultado obtenido en las votaciones del 7 de julio invierten los papeles en la correlación de fuerzas de ambos grupos.

De los alrededor de 117 candidatos que colocó el grupo de la senadora Blanca Alcalá se estima que solamente ganaron unos 13. Es decir la mayoría de los aspirantes respaldados por la ex edil de la capital fueron derrotados.

En cambio, de los 90 aspirantes colocados por el grupo del diputado federal Javier López Zavala, ganaron unos 70. Lo cual significa un índice muy bajo de derrotas.

Y en general, de todos los grupos del PRI mencionados al inicio de esta columna, el único que sale bien librado es el ex candidato a la gubernatura.

Sin contar que López Zavala hizo campaña en 84 municipios del estado y el CEN le encomendó cuidar a las actividades proselitistas de Ajalpan, Tehuacán y Ciudad Serdán, logrando en todas esas plazas el triunfo de los candidatos priistas, a excepción de uno de los dos distritos en que está dividida la región de Tehuacán.

Ante ese esquema, si el CEN decide relevar a fin de año a Pablo Fernández del Campo de la presidencia del PRI, necesariamente se tiene que fijar en Javier López Zavala.

Desde luego que suena polémica la posibilidad de que López Zavala pudiera ser el nuevo líder del tricolor, por el estigma de la derrota que sufrió en la lucha por la gubernatura en 2010. Sin embargo, la frialdad de los números indica que es quien hoy en día tiene la mejor operación política para ganar elecciones.

Mientras que el resto de los grupos priistas entregaron, todos, números negativos, ya que el PRI enfrenta la peor derrota electoral de toda su historia en Puebla.

Se sabe que López Zavala ya fue llamado al CEN a aclarar el tema del Partido Social de Integración y que convenció a la plana mayor priista que él no estuvo atrás de esa fuerza política emergente, la cual de manera sorpresiva obtuvo casi 100 mil votos en todo el estado.

También ha trascendido que Javier López Zavala no se descartó ante el CEN del PRI como un posible aspirante a la presidencia estatal del partido, aunque principalmente lo que exigió es que en la posible renovación de la dirigencia no se imponga al nuevo líder del tricolor, sino que ésta sea resultado del consenso entre los principales grupos de dicha fuerza política.

De igual manera se sabe que Blanca Alcalá está analizando la posibilidad real de buscar la presidencia del PRI o que esta sea otorgada a un miembro de su grupo político.

Lo cierto es que si el Comité Ejecutivo Nacional del PRI no fija reglas claras y establece parámetros para analizar a los aspirantes a la presidencia del partido en Puebla, se corre el riesgo de generar un proceso de descomposición en el tricolor, que podría desatar una crisis mayor a la que ya se sufra en esa fuerza política como consecuencia de la derrota del pasado 7 de julio.

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